Roger Federer hizo de 2022 el año en que se abrió otra era en el tenis: la posterior a su reinado de talento, gracia, éxitos y carisma

No son Novak Djokovic, Rafael Nadal ni otros grandes jugadores lo que levanta en andas a Roger Federer: es el tenis todo, que le agradece y lo admira por una carrera formidable.
No son Novak Djokovic, Rafael Nadal ni otros grandes jugadores lo que levanta en andas a Roger Federer: es el tenis todo, que le agradece y lo admira por una carrera formidable. - Créditos: @GLYN KIRK

Más tarde, más temprano, ese día iba a llegar. No por anunciado iba a dejar de ser triste. El 23 de septiembre pasado, Roger Federer se despidió del tenis. Las lágrimas que surcaron el rostro del suizo fueron las mismas que derramaron sus millones de seguidores en todo el mundo. Una noche de nostalgia para el universo del deporte, un adiós que trascendió largamente el planeta de las raquetas.

Su último partido oficial había sido el 7 de julio de 2021, en los cuartos de final de Wimbledon, en una caída contundente contra el polaco Hubert Hurcakz. Después llegaría una larga ausencia por la lesión en la rodilla derecha. Se sometió a artroscopias y operaciones, y el proceso de recuperación no alcanzó los efectos esperados. El tiempo fuera de las canchas maduró la idea del retiro. El anuncio llegó el 15 de septiembre. Certero en las palabras como en sus impactos en el tenis, Federer escribió en las redes sociales: “Sé que los límites y capacidades de mi cuerpo y su mensaje para mí en los últimos tiempos han sido claros […]. El tenis me ha tratado más generosamente que lo que habría soñado, y ahora debo reconocer cuándo es tiempo de poner fin a mi carrera profesional”.

Grandes puntos ganados por Federer

Llegó el día de la última cita, en la Laver Cup, el certamen de exhibición que creó con su empresa Team8, en una noche de tribunas abarrotadas en el O2 londinense. Una ajustada caída en dobles, en pareja con su amigo y archirrival Rafael Nadal, ante los estadounidenses Jack Sock y Frances Tiafoe, por 4-6, 7-6 (7-2) y 11-9, en 2h13m, fue el último episodio de una carrera que cambió el rumbo del tenis en el siglo XXI. Y entonces bajó una ovación de pie, inmensa, respetuosa. Tan arrolladora y sincera que Federer no pudo contener las lágrimas; demasiada emoción en un momento tan trascendente. Tan conmovedor que también lloró Nadal. Y otros adversarios de Roger. Y su familia, sus fanáticos y todos aquellos que alguna vez disfrutaron la belleza de su tenis. Qué difícil fue correrle el telón a la última función del mago de la raqueta, el danzarín de los movimientos perfectos en un court, el que encendió la experiencia religiosa de David Foster Wallace, el embajador que se hizo lugar en el Olimpo de leyendas universales, como Michael Jordan, Muhammad Ali y Lionel Messi.

Y no, no pueden Federer y Nadal evitar las lágrimas: fueron muchos años de grandezas que competían entre sí y del mejor tenis de la historia, como para contenerse tras aquel partido de dobles compartido por la Copa Laver en Londres en septiembre.
Y no, no pueden Federer y Nadal evitar las lágrimas: fueron muchos años de grandezas que competían entre sí y del mejor tenis de la historia, como para contenerse tras aquel partido de dobles compartido por la Copa Laver en Londres en septiembre. - Créditos: @Twitter @usopen

Atrás quedaron 24 años de trayectoria, 310 semanas como número 1 del mundo (237 de manera consecutiva), 20 coronas de Grand Slam (seis Australian Open, un Roland Garros, ocho Wimbledon y cinco US Open), 28 conquistas de Masters 1000 y 6 ATP Finals, y más de 130 millones de dólares sólo por ganancias oficiales; 1526 partidos desde aquel debut contra Lucas Arnold Ker en Gstaad, en julio de 1998, hasta el emotivo dobles con Nadal en la Laver Cup, y 103 títulos, entre aquel primer trofeo alzado en Milán, en 2001, y el último festejo en su Basilea natal, en octubre de 2019. Cifras impresionantes que, sin embargo, no alcanzan a dar cuenta de la inmensidad de su legado, de casi dos décadas de acción en las que llevó al tenis a otra dimensión.

El 2022 había comenzado con el sorpresivo retiro en marzo de Ashleigh Barty, que dijo “adiós” desde lo más alto del tour femenino, con apenas 25 años; en una noche histórica en el Buenos Aires, Juan Martín del Potro jugó su último partido. Pero la despedida del astro suizo tuvo la fuerza de un cataclismo. Porque su huella profunda e inspiradora marcó una era: hay un antes y un después de Federer. Nada volverá a ser como lo fue desde el instante en el que aquel chiquilín talentoso y de carácter explosivo le abrió paso al genio de comportamiento ejemplar y carismático. “Ha sido un viaje perfecto. Y, sin dudas, lo volvería a hacer”, dijo en su despedida. El tenis le agradece eternamente.

Roger Federer
Una rodilla impidió que Roger Federer siguiera reluciendo en los últimos años de su carrera, y entonces el crack tomó la decisión de dejar esto, a los 41; ya había hecho muchísima historia. - Créditos: @Instagram Roger Federer