River es un enigma: otra vez a mitad de camino entre lo que quiere ser y lo que realmente es

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Marcelo Gallardo, manos en los bolsillos, no le encontró la vuelta al partido contra Arsenal
Marcelo Gallardo, manos en los bolsillos, no le encontró la vuelta al partido contra Arsenal - Créditos: @Nicolás Aboaf

River es un enigma. A veces se suelta y parece incontenible, y en otras se atasca y se le pueden ir los 90 minutos con un solo remate al arco y una lluvia de 22 centros, como ocurrió en el 0-0 ante Arsenal, un resultado que vuelve a poner entre paréntesis su despegue a la lucha por el título. Su escala por Sarandí fue la de un equipo que dejó pasar una oportunidad, enredado e impotente.

Tras la goleada a Newell’s, Gallardo reconoció que su pretensión es la de armar un River “confiable”, capaz de erradicar una irregularidad que sabotea las aspiraciones. El director técnico está en una búsqueda que sigue siendo sinuosa, impredecible, repleta de altibajos. El objetivo del Muñeco va consumiendo partidos y se retrasa la anhelada consolidación. El torneo es largo, pero ya se le fue la primera mitad sin estabilizar un nivel. El subibaja también expone la responsabilidad del entrenador, su compulsión a poner y sacar jugadores cuando los partidos se complican y no se ajustan a lo previsto.

Aliendro, que ingresó en el segundo tiempo, intenta una tijera
Aliendro, que ingresó en el segundo tiempo, intenta una tijera - Créditos: @Nicolás Aboaf

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Entre el medio campo y la delantera rotan una decena de futbolistas. Salvo Enzo Pérez, el resto no puede sentirse seguro de su lugar. Lo que a primera vista se interpreta como un abanico de opciones y alternativas, también admite la lectura de una rotación incesante que no logra dar con la tecla.

Con casi el 70 por ciento de posesión, River no exigió ni una atajada de Medina en el primer tiempo. Merodeó el área visitante, intentó asociarse y tiró una docena de centros, pero no rompió el granítico muro de Arsenal. Pronto, el equipo de Gallardo tomó nota de que el partido le iba a demandar paciencia, que no significa lentitud, y lucidez, muchas maniobras de distracción para sorprender a un disciplinado rival.

Lo más destacado del partido

Gallardo suele hacer girar la rueda de nombres para la composición del mediocampo, sector para el que cuenta con opciones dentro de un patrón común en cuanto a los características: volantes de buena técnica para el control orientado, con pase incisivo y buena lectura del juego. Una de sus últimas innovaciones es la de ubicar a De la Cruz cerca de Enzo Pérez, en una función de doble pivote que al uruguayo no le cuesta porque tiene sacrificio y capacidad de corte para la recuperación. Eso sí, le quedan más lejos los espacios de influencia ofensiva.

Borja, Simon y Zuculini; rostros de preocupación en River tras el final
Borja, Simon y Zuculini; rostros de preocupación en River tras el final - Créditos: @Nicolás Aboaf

Entre Nicolás de la Cruz, Juanfer Quintero y Agustín Palavecino, River reunió a tres individualidades con perfil de N° 10. No hubo acumulación de talento, sino intentos confusos y ahogados por la presión de Arsenal. Una suma para la elaboración que no se reflejó en creación de llegadas de riesgo. Beltrán jugaba mucho de espalda y fuera del área. Hace un desgaste encomiable, pero queda lejos del gol. La defensa de Arsenal no le regaló un centímetro. Pablo Solari, con el plus de motivación y confianza que le dio su producción ante Newell’s, se animó a encarar con cada pelota que le llegó a los pies. Es un wing electrizante, por ahora más espumoso que concreto.

El ex Colo Colo tiene un registro de aceleración y desborde que sirve como complemento del libreto colectivo que abunda en el pase y la circulación. A los 15 minutos de la primera etapa, Gallardo lo corrió de la derecha, su perfil natural, a la izquierda, donde siguió activo, muchas veces buscado para cambiar el ritmo y procurar desacomodar a una defensa compacta. Irreprochable desde el voluntarismo para forzar situaciones de ataque, Solari no siempre toma las mejores decisiones bajo el vértigo de sus movimientos.

El capitán Pinola intenta conectar un centro
El capitán Pinola intenta conectar un centro - Créditos: @Nicolás Aboaf

En el baile constante de jugadores para la composición de la pareja central, River encontró en Mammana a un intérprete muy fiable. A su firmeza para el quite y anticipo le añade serenidad, un atributo trascendente en un equipo que juega más con la vista al frente que hacia atrás. Completó nueve despejes, más que cualquier otro defensor del partido; se impuso en dos de las tres entradas y no cometió ningún foul. Un actuación de un zaguero con jerarquía.

Con las entradas de Borja, Simon y Aliendro tampoco se aclararon los caminos ofensivos. Es más, River se salvó de una derrota con un despeje de Aliendro sobre la línea ante un cabezazo de Canto y una definición en el final del potente Lomónaco que salió por centímetros.

Solari, frenado por el cruce de un rival
Solari, frenado por el cruce de un rival - Créditos: @Nicolás Aboaf

A River se le bajó la persiana ante Arsenal. Seguramente disconforme con lo visto, Gallardo se fue sin dar la conferencia de prensa. Solo se escuchó el concepto atinado de Javier Pinola, que jugó dos partidos seguidos como titular después de mucho tiempo. A los 39 años, más allá de que sus apariciones en el equipo son esporádicas, el zaguero es una voz autorizada en el plantel por su profesionalismo y criterio. Tras el pálido y desabrido empate, no dudó en admitir: “Era una de los partidos importantes que había que ganar. Nos faltó claridad. El primer tiempo no fue el esperado, Lucas (Beltrán) estaba muy solo. El fin de semana (ante Central Córdoba) no podemos perder más puntos”.

Y así, a River se le fue otra fecha, quedando a mitad de camino entre lo quiere ser y lo que realmente es.