River se carga de optimismo con golazos para ir a la Bombonera y seguir en la pelea por el título

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Todos los abrazos para De la Cruz, autor del 1-0 en el Monumental; el uruguayo fue decisivo
Todos los abrazos para De la Cruz, autor del 1-0 en el Monumental; el uruguayo fue decisivo - Créditos: @Mauro Alfieri

Para ir a la Bombonera, River tomó el envión que le dieron dos golazos para alcanzar un triunfo necesario, con algo de autoridad futbolística, pero también con tendencia a complicarse solo. No se ahorraba sufrimientos en el final, hasta que un taponazo de Miguel Borja liberó el desahogo e instaló mejores sensaciones para el superclásico.

Es cierto que contra Boca será un choque totalmente diferente al 2-0 ante Barracas. No se pueden extrapolar conclusiones para dentro de una semana, pero River no se podía permitir que su irregularidad, sus baches, le costaran puntos en un torneo en el que ya dejó demasiados en el camino.

De la Cruz culmina su gran jugada con un zurdazo que será el primer gol de River
De la Cruz culmina su gran jugada con un zurdazo que será el primer gol de River - Créditos: @Mauro Alfieri

En un fútbol que tiende a ser homogéneo en lo relativo al despliegue y la intensidad, la calidad es un atributo diferenciador. Rompe esquemas y echa luz en medio de la oscuridad. No sobran exponentes de esa naturaleza. Uno de los pocos es Nicolás De la Cruz, jugador de pelota al pie y cabeza levantada. Elegante y punzante, pero también sacrificado.

El uruguayo, que siempre se muestra como una opción para el compañero, podrá equivocarse en un pase y comprometer a la defensa, pero compensa ampliamente con su sostenida producción futbolística.

Lo más destacado del partido

El 1-0 lo creó y definió De la Cruz, con una escala en Beltrán, que le dio la asistencia para el zurdazo cruzado. Antes, con cambio de ritmo y golpes de cintura, el uruguayo había dejado tres rivales en el camino. El VAR se tomó tres minutos para convalidar el tanto, en teoría para chequear si De la Cruz no había recibido en off-side, aunque también podría haber sido para apreciar al detalle la exquisita jugada. Hubiese estado justificado, más allá de que todo el Monumental esperaba en vilo el veredicto tecnológico.

En la primera visita de su historia al Monumental, Barracas Central lo hizo con las prevenciones del caso, asumiendo que sus recursos eran inferiores. Intentó interrumpir los circuitos creativos de River, esta vez sin el primer pase limpio de Enzo Pérez, preservado en el banco, seguramente en función del superclásico. Fue titular Franco Zuculini, que tampoco es un negado con la pelota, aunque la conduce más con los pulmones que con la cabeza.

En los primeros cinco minutos, River provocó siete córners, uno de los cuales fue despejado sobre la línea tras una definición de Beltrán. Los laterales, Casco y Gómez, se proyectaban simultáneamente y hasta podían conectarse en algún ataque. River no quería demorarse con el gol ni que Barracas se cargara de confianza en su resistencia.

La expulsión de Zuculini

Lanzado en ataque, River no era muy pulcro atrás, sobre todo con Paulo Díaz, demasiado precipitado, rápidamente amonestado y al borde de la expulsión con otro par de foules (Delfino no advirtió que bajó a un rival sin la pelota). River se cargó innecesariamente de amarillas para lo que era su control del juego y lo poco que lo exigía Barracas con su ataque. Aliendro y Zuculini también fueron amonestados en la primera etapa, y el lamento llegó a los 20 del segundo, cuando Zuculini fue con el codo alto contra un adversario y se fue expulsado.

Centurión, reemplazante de Armani, calmaba tensiones al cortar un par de centros. Solari, aun en una noche menos luminosa que contra Defensa y Justicia, había exigido una tapada de Arce. Después, ante un pequeña molestia física en un aductor, Gallardo no dudó en reemplazarlo por Suárez

El Muñeco recurrió a la amplitud de su banco de suplentes en el arranque de la segunda etapa, con los ingresos de Pinola y Barco. River tuvo una sucesión de tres situaciones de gol para asegurar la victoria antes del primer cuarto de hora. Un colchón que hubiese valorado más desde el momento en que se quedó con diez.

Solari salió con una molestia física, pero no tendría inconvenientes en llegar al superclásico
Solari salió con una molestia física, pero no tendría inconvenientes en llegar al superclásico - Créditos: @Mauro Alfieri

Los últimos 10 fueron con algunos sofocones para River. Un tiro libre de Tapia salió apenas desviado, con Centurión fuera de acción. Valenzuela complicaba con su gambeta y velocidad.

El banco de Barracas miraba asombrado el recambio de River: entraron Suárez, delantero de máxima pureza técnica, y Borja. Se iba el partido y River pensaba en el reloj, contaba los segundos de descuento. Se preparaba para soltar un profundo suspiro de alivio, pero lo cambió por un alarido de festejo gracias al golazo de Borja. Un gran golpe de efecto para cargarse de optimismo rumbo a la Bombonera.