River y Boca, campeones a su manera: el juego por estandarte y la fuerza para salir de las urgencias

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La más que centenaria rivalidad entre Boca y River se radicalizó en tiempos contemporáneos a partir de dos acontecimientos excluyentes. El descenso de River y la final en el Santiago Bernabéu son utilizados de un lado y otro como armas arrojadizas con las que se defiende el orgullo y se busca la humillación.

Son dos universos incompatibles que solo se espejan por imperio de la competencia. Sea cara a cara, cada vez que los reúne un superclásico, o en la comparación de las campañas. Este 2021, con una temporada oficial que acaba de cerrarse, comenzó un 2 de enero, con un Boca-River en la Bombonera.

Julián Álvarez festeja uno de sus dos goles en el triunfo 2-1 en el Monumental
Marcelo Endelli


Julián Álvarez festeja uno de sus dos goles en el triunfo 2-1 en el Monumental (Marcelo Endelli/)

Tras 12 meses, ambos ejercieron cierta hegemonía en el ámbito doméstico. De los seis títulos oficiales que compusieron el enrevesado organigrama que coordinan la AFA y la Liga Profesional, River se quedó con tres –hubo dos finales de copa a partido único-, Boca con dos y solo Colón se interpuso con la Copa de la Liga, la primera estrella de su historia.

Tanto River como Boca tuvieron sus momentos para festejar por los objetivos alcanzados. A partir de esa simetría surgen diferencias y matices. Se podría apuntar a los momentos culminantes de cada consagración. River goleó a Racing (5-0) en la Supercopa Argentina, otra vez a Racing (4-0 para obtener el Torneo 2021 con tres fechas de anticipación y cerró con el 4-0 a Colón por el Trofeo de Campeones. Una demostración de superioridad incontestable para sus rivales. Boca transitó un camino más sufriente e incierto, también de mucho acierto en las definiciones por penales ante Banfield (Copa Maradona) y Talleres de Córdoba (Copa Argentina).

Con la firma de Álvarez en el Monumental

De los tres torneos con desarrollo, los superclásicos operaron como bisagra. Con el empate de Villa conseguido a cinco minutos del final, Boca impidió que River lo pasase en el primer puesto del grupo de la Copa de la Liga. Luego lo eliminó por penales en los 8os de final de la Copa Argentina. River se tomó desquite en el Torneo: con un Julián Álvarez incontrolable, le ganó 2-1 y reforzó su candidatura al título, al mismo tiempo que sacaba de carrera a Boca.

En la Copa Libertadores, Atlético Mineiro fue la misma barrera infranqueable para los dos, aunque las conclusiones fueran distintas. Como pocas veces, Gallardo tuvo que reconocer que el rival había sido muy superior. Boca se sintió víctima de un despojo por la polémica aplicación del VAR, tanto en la ida como en el desquite. En la Libertadores 2020 que se completó en el primer bimestre de este año, Russo empezó a agotar su crédito en la dura eliminación con Santos y River cayó de pie en la tremenda serie ante Palmeiras.

El primer vistazo puede sugerir que el año de Boca y River fue bastante similar y que el balance no arroja grandes diferencias. Pero si encienden las luces largas para tener un panorama más amplio y abarcador, la ventaja a favor de River excede a haber ganado un título más o menos.

Boca festejó en los penales por la Copa Argentina

Mientras los logros del equipo de Marcelo Gallardo son consecuencia de un proyecto -un enunciado casi siempre hueco en el fútbol argentino-, los de Boca llegaron a pesar de que su rumbo no es claro. En River, el éxito coronó un modelo; en Boca fue un bálsamo para contener crisis y presumir de un carácter ganador, aun en medio de las sospechas que despertaban su juego o el ambiente que lo rodeaba.

Así como River se acostumbró y necesita la previsibilidad que baja desde Gallardo, Boca adquirió la gimnasia de rebelarse y salir adelante en no pocos momentos caóticos. Hizo un hábito de vivir sentado sobre un volcán, mayormente activado por una hoja de ruta plagada de desvíos y atajos. En los casos de Sebastián Villa y Edwin Cardona, los principios del mérito y la responsabilidad profesional quedaron supeditados a la conveniencia deportiva del momento. Cuando se consideró que era indispensable contar con ellos, se relativizó que se hayan apartado de la disciplina que necesita todo grupo. Mal mensaje en un momento en el que Boca, desde la asunción de Sebastián Battaglia por el despedido Miguel Ángel Russo, tiene el loable propósito de promover juveniles, varios de ellos de muy buenas condiciones (Varela, Zeballos, Molinas, Vázquez, Sandez, Barco).

Marcos Rojo, durante la final ante Talleres por la Copa Argentina; el central fue importante cuando tuvo continuidad y ejecutante certero en las definiciones por penales
NICOLAS AGUILERA


Marcos Rojo, durante la final ante Talleres por la Copa Argentina; el central fue importante cuando tuvo continuidad y ejecutante certero en las definiciones por penales (NICOLAS AGUILERA/)

Riquelme le dio la primera división a Battaglia, pero le recortó poder y autonomía cuando a la vista de todo el mundo hizo bajar al plantel del ómnibus para una charla que exigía una programación más discreta.

River decidió mostrarse no solo como un equipo, sino como una familia unida por el afecto, la solidaridad y los egos controlados. Es de suponer que habrá tenido algún conflicto de relación, pero nunca permitió que trascendiera. Transmite una imagen de cohesión bajo el fuerte de liderazgo de Gallardo, transformado en mucho más que un entrenador. Es un hombre de club, cuya gestión ordena la política del oficialismo, tras una elecciones en las que el traspaso de mando fue como una entrega de llaves entre gente de extrema confianza e ideales compartidos.

River y Boca levantan las copas y brindan por sus triunfos en 2021. Los de River tuvieron su dosis de excelencia futbolística, una identidad reconocible. Los de Boca, la capacidad de resolver urgencias y silenciar alarmas.

3

TÍTULOS DE RIVER

En dos finales conquistó la Supercopa Argentina (ante Racing) y el Trofeo de Campeones (frente a Colón). Después de siete años ganó el torneo de liga.

2

TÍTULOS DE BOCA

Ambos los logró por la vía de los penales, al convertir todos los remates en sendas finales. Obtuvo la Copa Diego Maradona frente a Banfield y la Copa Argentina ante Talleres.

5

SUPERCLÁSICOS

En 2021: cuatro terminaron empatados y en dos Boca se impuso por penales: en la Copa de la Liga y en la Copa Argentina. River ganó el restante (2-1) por el Torneo.

3

GOLES

Convertidos por Julián Álvarez, máximo anotador en los cinco superclásicos del año. Marcó en el 1-1 por la Copa de la Liga y en el 2-1 por el Torneo.

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