River, en 5 claves: el mal presente que explica el “no hemos podido ser confiables” de Marcelo Gallardo, un DT que no se esconde

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Marcelo Gallardo intentó no dramatizar luego de la segunda derrota seguida de River, esta vez ante Banfield y en el Monumental: "Miramos para adelante", dijo
Marcelo Gallardo intentó no dramatizar luego de la segunda derrota seguida de River, esta vez ante Banfield y en el Monumental: "Miramos para adelante", dijo - Créditos: @Nicolás Aboaf

“Fuimos muy irregulares todo el año y eso no nos permitió crecer como equipo. No hemos podido ser confiables”. Marcelo Gallardo lo tiene claro. El año de River ha tenido demasiados altibajos. Con una marcada reestructuración del plantel, hasta ahora no pudo encontrar en ningún momento esa constancia futbolística necesaria para ser sólido, seguro y ambicioso. Se ha vuelto un equipo endeble, más previsible de lo habitual y que no pudo nunca transformar todo el talento y la materia prima que tiene en un aceitado funcionamiento. La segunda derrota consecutiva (Boca y Banfield) le juega en contra desde los números, pero no todo está perdido. Aunque todavía no se prendió a los primeros puestos de la Liga y solo quedan ocho fechas, el clásico del domingo ante San Lorenzo puede ser la última llave. Y no todo termina ahí: debe clasificar a la Copa Libertadores 2023 a través de la tabla anual o de la Copa Argentina , un deseo que aún tiene vigente y que podría volver a cruzarlo con Boca en semifinales.

River todavía tiene motivos y objetivos para poder mirar el futuro con otro color a pesar del oscurecido panorama que le pinta el presente. Esa famosa “zanahoria buena para comer” de la que siempre ha hablado Gallardo. Y él mismo lo sabe. “Yo no voy a dramatizar. Posiblemente desde afuera lo hagan. Es un año irregular. No hemos podido ser confiables. Tenemos que mantener convicciones, seguir trabajando y estimulando y acompañar este proceso negativo. No debemos escondernos. Acá estamos lejos de empezar a cortar cabezas en este momento. River como club mira siempre hacia adelante. Esa es la idea. Ese es el enfoque”, dijo el DT en conferencia de prensa. Y esa marcada irregularidad tiene, al menos, cinco puntos que la explican.

Gallardo se retiró junto con sus jugadores luego de la derrota ante Banfield y agradeció el apoyo de los hinchas
Gallardo se retiró junto con sus jugadores luego de la derrota ante Banfield y agradeció el apoyo de los hinchas - Créditos: @Nicolás Aboaf

1) Los niveles individuales que no se sostienen

Con once refuerzos a lo largo de todo el año en una inversión de unos 25 millones de dólares, el Millonario renovó su plantel y lo potenció para fomentar la competencia interna. Pero en estos primeros nueve meses no pudo consolidar apellidos por los constantes vaivenes en el nivel de los futbolistas. A excepción de Armani, Casco y Enzo Pérez, los grandes referentes históricos, el resto ha tenido una marcada rotación en casi todos los puestos y esa inseguridad se vio reflejada en el campo. Marcelo Herrera, Mammana y Elías Gómez han variado en los laterales; Paulo Díaz, Martínez, Mammana, González Pirez, Pinola y Maidana rotaron en la zaga; De La Cruz, Aliendro, Palavecino, Quintero, Simón, Pochettino y Paradela fueron alternando en el medio; y en ataque recién comienza a consolidar a Solari y Beltrán, con Borja, Barco y Suárez detrás.

Armani, uno de los pocos que mantuvo su nivel en River
Armani, uno de los pocos que mantuvo su nivel en River - Créditos: @Aníbal Greco

2) La imposibilidad de encontrar un esquema que se adapte al material

Tras un gran cierre de 2021 con los habituales sistemas 4-1-3-2, 4-3-2-1 y 4-2-3-1, Gallardo comenzó el año con un 4-1-4-1 como plan madre en un juego más vertical y directo ante la llegada de Barco como gran figura, sin tanta asociación interna y con mucha preponderancia de los laterales y los extremos. Sin poder consolidarse, luego alternó con el 4-2-3-1, en partidos puntuales regresó al 4-4-2 y utilizó mucho el 4-3-3. Aunque, en este último semestre con los refuerzos que llegaron, optó por el viejo 4-3-1-2 para tener dos referencias de área tras la irrupción de Solari e intentar más juego por dentro. El experimento en la Bombonera del 3-4-1-2 y la reciente caída ante Banfield con la vuelta al 4-1-3-2 marcan, en parte, que el DT aún sigue buceando sin dar en la tecla.

River cayó ante Banfield y profundizó su crisis
River cayó ante Banfield y profundizó su crisis - Créditos: @Nicolás Aboaf

3) La falta de reacción y la ausencia de mentalidad competitiva

El River de Gallardo ha tenido un sello indeleble: la capacidad de concentración, rebeldía y temple ante la adversidad. Y el presente demuestra que hoy le cuesta mucho más navegar en aguas agitadas: se acelera y se marea por demás. A lo largo de todo el semestre, no pudo dar vuelta ninguno de los siete partidos que empezó perdiendo : Colón (0-1), Huracán (2-3), Godoy Cruz (0-2), Sarmiento (1-2), Boca (0-1) y Banfield (1-2) por la Liga y Vélez (0-1) por la Copa Libertadores. Al equipo le pegan, lo lastiman y le duele. Y no solo eso. Tampoco ha podido mostrar su espíritu y su mejor versión en las instancias cruciales: Boca (0-1) y Tigre (1-2) en la Copa de la Liga del primer semestre, la serie con Vélez (0-1 y 0-0) en los octavos de final de la Libertadores y el superclásico ante Boca (0-1) en la Bombonera fueron los compromisos decisivos del año que no pudo sortear.

El gol de cabeza de Benedetto para Boca que significó la caída de River en el clásico
El gol de cabeza de Benedetto para Boca que significó la caída de River en el clásico - Créditos: @Fabián Marelli

4) Las partidas que no pudo contrarrestar

Con las salidas de Julián Álvarez y Enzo Fernández al fútbol europeo, River generó más de 40 millones de dólares para las arcas del club, pero no logró sobreponerse. El hueco futbolístico que dejaron es evidente. Al equipo se le fueron 41 goles y asistencias entre ambos y el impacto se sintió. Hoy Enzo Pérez ya no tiene esa rueda de auxilio que le aportaba despliegue, dinámica, quite, pase y gol y al área millonaria le falta esa referencia ineludible con un olfato de gol implacable y un compromiso colectivo envidiable para hacer jugar y ayudar a sus compañeros. Gallardo aún trabaja para que sus partidas dejen de doler.

5) Las facilidades para que le conviertan y las dificultades para convertir

El segundo gol de Banfield desde un lateral, automáticamente después del trabajado empate millonario, fue un reflejo absoluto de un problema que se volvió una constante en el año: las desconcentraciones colectivas y los errores individuales en campo propio han sido un dolor de cabeza muy profundo para los dirigidos por Gallardo. Sumado a eso, la sensación general es que River debe construir, trabajar y sostenerse demasiado para poder marcar. Hoy se equivoca demasiado en su área para lo poco que acierta en la del rival. Y lo siente.

Marcelo Gallardo, pensativo en busca de mejorar futbolísticamente a River
Marcelo Gallardo, pensativo en busca de mejorar futbolísticamente a River - Créditos: @Anibal Greco