El retiro de Roger Federer: la pérdida del superhéroe y el fin de una época de fantasía

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El retiro de Roger Federer: el tenis pierde a la mayor inspiración de las últimas dos décadas
El retiro de Roger Federer: el tenis pierde a la mayor inspiración de las últimas dos décadas - Créditos: @AELTC/Ben Solomon

Hay momentos que duelen, que dejan heridas. Hay cimbronazos, sobre todo si son inesperados, que agrietan el espíritu. Se sospechaba que el final de la aventura estaba muy cerca, pero no tanto. Roger Federer anunció lo que nadie quería escuchar: dejará el tenis profesional dentro de unos días, después de la Laver Cup, el torneo exhibición que organiza su compañía y que este año se jugará en Londres. Vaya paradoja: ajeno a las lesiones durante la mayoría de su carrera, los maltrechos meniscos de la rodilla derecha ya no le permiten impulsarse como superhéroe. Sin él se termina una era, se muere una época de fantasía. Su adiós, verdaderamente, deja un vacío imposible de ocupar .

A los 41 años y a 24 temporadas de su debut en el tour [en Gstaad 1998; caída ante el argentino Lucas Arnold Ker], el suizo se marcha sin el récord de títulos de Grand Slam [20, contra los 22 de Rafa Nadal y los 21 de Novak Djokovic], ni con la mayor cantidad de semanas en la cima del ranking [310, contra las 373 de Nole], ni tampoco con la superioridad de títulos totales [103, seis menos que Jimmy Connors], sin embargo, su legado va mucho más allá de los registros . Su carisma, su elegancia dentro del court y decencia…, su obra, en definitiva, es mucho más poderosa e influyente que cualquier otra . Y eterna.

Federer, en Gstaad 1998, durante su primer partido de ATP: cayó ante el argentino Arnold Ker.
Federer, en Gstaad 1998, durante su primer partido de ATP: cayó ante el argentino Arnold Ker.

En Basilea, la porción suiza fronteriza con Francia y Alemania en la que Roger nació, crecieron matemáticos e intelectuales, químicos y arquitectos, cineastas y banqueros. Pero él, hijo de Robert Federer (nativo de Berneck, Suiza) y Lynette Durand (nacida en Johannesburgo), trascendió en el deporte. Se convirtió en leyenda a partir de su capacidad corporal para someter a sus rivales, de sus (únicos) elegantes desplazamientos y del sentido de la anticipación . Su música corporal fue clave para no padecer desgaste y lesiones. Su quirúrgica certeza para impactar la pelota y su sabiduría mental hicieron el resto. También se encumbró en lo que finalmente todos disfrutaron, sobre todo, por su amor por el deporte. La pasión por el tenis y por las aventuras en el circuito fueron su combustible. Eso explica, en buena medida, por qué se mantuvo fresco de mente y su caso fue uno de los ejemplos de longevidad más extraordinarios.

Federer fue un bailarín del Bolshoi, un violinista con raqueta. “Era muy rápido, bien coordinado, tenía todo desde niño y siempre fue exigente. Y eso ha evitado que tuviera lesiones importantes. La técnica de Federer es académica”, le explicó, hace unos años a LA NACION, Paul Dorochenko, preparador físico del Federer adolescente. El suizo, irascible de chico, un caballero de adulto, construyó su historia en el deporte con un cuerpo en armonía y atravesando generaciones. Se enfrentó con Andre Agassi y Pete Sampras. Batalló contra raquetas de su camada como Lleyton Hewitt, Andy Roddick y David Nalbandian. Luchó por los mismos objetivos con más jóvenes como Nadal [su mayor rival], Djokovic, Andy Murray, Stan Wawrinka y Juan Martín del Potro. Y desafío, uno tras otro, a los que siguieron llegando. En su último partido, en los cuartos de final de Wimbledon 2021, cayó ante un rival de 24 años: el polaco Hubert Hurkacz. Con 1526 partidos en su carrera (1251 triunfos y 275 derrotas; 82,0 % de efectividad) y sin ningún retiro en el court (sólo un puñado de walkover), jugó en puntas de pie, con flexibilidad y simpatía.

Federer, una superestrella con los pies en la tierra
Roger Federer, un superhéroe del deporte - Créditos: @ATP

Fue, por amplio margen, el tenista más venerado por el público del tenis (quedó demostrado en el último Wimbledon, con la ovación que recibió al pisar el césped durante la ceremonia del centenario del court central). El año pasado, incluso habiendo jugado sólo 14 partidos en la temporada, fue elegido como el “Favorito de los Aficionados” en los Premios de la ATP por 19ª vez consecutiva. Más allá de algún enojo en cuenta gotas, la cortesía y la educación lo acompañaron en cada momento: ante los rivales, los fans, la prensa, los sponsors, los organizadores de los torneos.... No se le conocieron escándalos ni manchas por doping, arreglos de partidos u otras enfermedades del tenis. En 2011, un estudio realizado entre más de 50.000 personas de 25 países, determinó que solo Nelson Mandela (Nobel de la Paz en 1993) tenía mejor reputación que Federer. A través de su fundación, se potenció como filántropo e intenta mejorar el acceso escolar de los niños en África.

Rompió todas las marcas vinculadas a la atracción del público y el marketing, con su logo “RF”. Roger y el alemán Alexander Zverev fueron protagonistas de un partido (de exhibición) que marcó el récord de convocatoria: 42.571 espectadores. Fue el 23 de noviembre de 2019, en la Plaza de Toros Monumental de la Ciudad de México. El match, correspondiente a la gira de Federer por distintos puntos de Latinoamérica (incluyó a la Argentina), superó la marca que ostentaban la belga Kim Clijsters y Serena Williams [otra leyenda retirada este año, en el último US Open] en una exhibición jugada en 2010, en Bruselas, en la que convocaron a 35.681 espectadores.

Federer, finalista en Wimbledon por undécima vez
Federer representó la belleza del tenis; en Wimbledon se consagró más que nadie (ocho veces)

Dominó el césped de Wimbledon, el torneo de tenis más emblemático, como nadie, ganándolo ocho veces. En 2019, siendo 3° del ranking, estuvo muy cerca de lograrlo una vez más: llegó a la final y tuvo dos match points -con su saque- contra Djokovic, que era el 1°, pero finalmente triunfó el serbio. Roger lloró como casi nunca y no ocultó su angustia: esas reacciones lo volvieron una estrella terrenal, de carne y hueso, irresistible para los fanáticos.

“Querido Roger, mi amigo y rival. Ojalá este día nunca hubiera llegado...”, escribió Nadal en sus redes sociales, ya conocida la noticia del retiro. Federer construyó una obra de arte (su carrera) provocando una sensación de perpetuidad, de desarrollo sin fecha de vencimiento. Desafío el reloj y por eso siempre fue difícil imaginarse el circuito sin él. Para el mundo (y el mercado) del tenis, más allá de la mágica aparición de Carlitos Alcaraz, será todo un desafío convivir sin el imán de Federer. Jugó con gracia y creatividad; compitió con voracidad y fervor. Recibió varios reveses, claro, pero los asumió con respeto y deportividad. Siempre buscó perfeccionar su juego, incluso ya siendo más que un número 1 (su impacto de revés, su juego en la red, cambiando el tamaño del aro de su raqueta…). Roger fue una verdadera inspiración , una obra de arte viviente. Así como Nadal es capaz de desmoralizar hasta al más optimista, Federer tuvo la habilidad de erizarle la piel hasta al más insensible.

Octubre de 2019: Federer besando el trofeo de Basilea, el último de los 103 títulos que ganó en su mágica carrera
Octubre de 2019: Federer besando el trofeo de Basilea, el último de los 103 títulos que ganó en su mágica carrera - Créditos: @Harold Cunningham

En pocos días, del 23 al 25 de este mes, en el O2 Arena de Londres, donde ganó dos de los seis torneos de Maestros que tiene, Federer obsequiará sus últimas pinceladas. Es difícil aventurarse al momento, pero los ojos se humedecerán y la voz se quebrará. Aparecerá una sensación compleja de desanudar. Luego llegará una etapa nueva para Roger y su familia [su esposa, Mirka, una pieza clave durante su carrera, y los dos pares de mellizos, Charlene Riva y Myla Rose, Leo y Lenny], ya sin las exigencias del alto rendimiento. Más tarde aparecerán todo tipo de galardones y el ingreso al Salón de la Fama, en Newport. Federer representó la belleza del deporte, como Michael Jordan, como Muhammad Alí . El mundo seguirá girando. Pero la llama, tan viva durante más de dos décadas, finalmente se consumió. Vendrán otros incentivos, pero ya nada será igual. El tenis (el deporte, la vida) pierde a un superhéroe . Ahora sí se siente lo que se presumía: no estábamos preparados para semejante despedida.

Grandes puntos de Federer