El retiro de Delfina Pignatiello: el juego de presiones, las redes sociales y una decisión que interpela a la sociedad

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Delfina Pignatiello, la niña convertida en mujer, ahora fuera de la natación de alto rendimiento; deja de ser una de las mayores esperanzas argentinas en el olimpismo.
Hernán Zenteno

Es la historia de un maravilloso proyecto deportivo, con aires de cúspide y grandeza, que acaba de un suspiro. Es la historia, sobre todo, de una niña convertida en mujer, agobiada por el contexto, por la exigencia brutal y la malicia de las redes sociales. Es, antes que nada, un conmovedor llamado de atención: cuando la felicidad no desprende brazadas –justo allí, sobre la pileta, donde reunió sus mejores alegrías, su lugar en el mundo–, es mejor escaparse de esos demonios. La vida es una sola.

Delfina Pignatiello, a los 22 años, anunció que abandona la natación de alto rendimiento. Un salto mortal que dieron o darán los que aman el deporte. Tal vez para todos, menos para ella. En su carrera obtuvo medallas en mundiales juveniles, Panamericanos y Juegos Olímpicos de la Juventud. Además, representó a la Argentina en los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Su prematuro retiro genera un gran impacto, porque se trataba de una promesa para el deporte nacional.

La charla TED en la que explicó lo que sentía

No era la ilusión de la recompensa de una medalla. Dos, tres. Su ángel, su carisma, su clase distinguida entre antiparras y patadas, era un producto ideal de las modernas generaciones. Pocos tomaron en cuenta que detrás de todo ello había una persona. Que intuía que no quería más.

“En mi corazón quedará para siempre el orgullo, la alegría y el honor de haber representado nuestra celeste y blanca estos años con tanta pasión”, comentó la nadadora en Instagram. Y agregó: “Ahora quisiera contarles que hace unos meses tomé la decisión de hacer un paso al costado del alto rendimiento y la competencia”.

Delfina Pignatiello
Instagram @delfipignatiello


Delfina Pignatiello, en Tokio, en momentos todavía de sonrisas. (Instagram @delfipignatiello/)

Pignatiello manifestó además que, desde ahora, se tomará de otra manera la natación, además de incursionar en otras actividades: “El deporte forma parte de mi vida desde otro lado, sigo nadando y estar en el agua seguirá siendo siempre mi lugar en el mundo. Me compré una cámara de fotos y emprendí un camino artístico el cual estoy explorando con mucha curiosidad, ganas de aprender y seguir creciendo. Me hace muy feliz y me hizo soñar de vuelta”.

La ganadora de tres medallas doradas en los Juegos Panamericanos Lima 2019 completó su mensaje público: “Gracias a quienes me acompañaron hasta aquí y quienes elijan seguir haciéndolo. Siempre los alenté a perseguir sus sueños. Hoy agrego: anímense también a patear tableros y arrancar un nuevo juego! Elijan siempre su camino de corazón, con amor, valentía y dedicación. Ojalá se conviertan en el niñx [sic] que siempre quisieron ser”.

París 2024 aparecía como el siguiente objetivo de una joven que siempre tuvo que lidiar con la presión. Una mochila que fue demasiado pesada en Tokio 2020. “Disfrutar” es una palabra que soltó varias veces sobre los micrófonos desde que salió de la pileta del Aquatics Centre de Tokio. Tras aquella traumática experiencia, Delfina nunca más encontró la motivación suficiente.

En los Juegos Olímpicos de Tokio su producción fue frustrante: no solamente estuvo muy lejos de las adversarias, sino también de sus rendimientos habituales.
Santiago Filipuzzi


En los Juegos Olímpicos de Tokio su producción fue frustrante: no solamente estuvo muy lejos de las adversarias, sino también de sus rendimientos habituales. (Santiago Filipuzzi/)

Fue diluyéndose, hasta encontrar en el retiro la fórmula para descomprimir una situación que le aprisionaba el alma. De 2019 a Tokio 2020 –los Juegos tuvieron lugar entre julio y agosto de 2021– pasaron más que dos años en su carrera. Así como logró los mejores tiempos en 1500 y 800 metros, todo se detuvo en la capital japonesa.

Es, al mismo tiempo, un producto de la generación de cristal. Brillantes, como nunca antes, y frágiles, al mismo tiempo. El aumento de seguidores en Instagram, los contratos, la popularidad, los amigos del campeón: todo lo que la ayudó rumbo al estrellato terminó por destruir su sonrisa angelical.

Se suponía que aquella frustración sería el combustible para volver a ser como deportista. Decía Delfina: “Seguiré luchando por lo que uno sueña, con mis convicciones, y seguir adelante. Esto es así. Es una carrera larga. Esto no es ni un antes, ni un después. No hay nada tan importante ni nada tan terrible en la vida. Y quiero aprender de eso”.

Delfina Pignatiello
Captura Instagram Delfina Pignatiello


La fotografía es la nueva vocación de Pignatiello, que anduvo cultivándola en el festival Lollapalooza. (Captura Instagram Delfina Pignatiello/)

Sin embargo, a Pignatiello ya no le quedó resto para seguir luchando. Logró mucho en poco tiempo, Ilusionó a todos en el deporte argentino, pero lo que vivió en Tokio fue un shock. En una entrevista con la nacion publicada en octubre pasado, el entonces flamante presidente del Comité Olímpico Argentino, Mario Moccia, habló sobre la sanisidrense: “Creo que ella es un caso aparte. Estuve hablando con Fernando Terrile, el presidente de la CADDA [Confederación Argentina de Deportes Acuáticos], y le manifesté mi preocupación. Yo sé también que esa entidad está preocupada y nosotros ayudaremos en todo. Pero lo primero con Delfina es saber qué siente y qué piensa ella, cómo está y cuál es su situación. Porque todos imaginamos que es un tema psicológico, pero también hay que revisar cómo fue su preparación”.

Reflexionaba Delfina: “No me quiero subir al pony de nada ni me creo Dios, pero siempre me sentí distinta. Siempre busqué ser yo misma, ser distinta”. Lo decía en una entrevista con Doble Mérito, antes de Tokio. Ella era una chica terrenal y diferente a la vez. Pero en la capital japonesa no logró hacer aflorar ese espíritu competitivo que asombró desde sus años de juvenil, cuando conmovió al público en los Juegos de la Juventud Buenos Aires 2018. Algo se rompió.

En la Villa Olímpica de Tokio 2020, poco antes del desfile de la delegación argentina en la inaugural; todo era entusiasmo y esperanza hasta entonces, luego de las tres medallas doradas en los Panamericanos Limas 2019.
Twitter


En la Villa Olímpica de Tokio 2020, poco antes del desfile de la delegación argentina en la inaugural; todo era entusiasmo y esperanza hasta entonces, luego de las tres medallas doradas en los Panamericanos Limas 2019. (Twitter/)

Es joven. Tal vez sea solamente un traumático “hasta luego”.

Más allá del fiasco de Tokio, minutos después de una serie en la que no sólo terminó última, sino que además lo hizo con un tiempo abultado, de 8m44s85/100 para los 800 metros, a 19 segundos de la séptima, Delfina Pignatiello compartió una frase de la patinadora británica Elise Christie sobre los días fatídicos de Simone Biles, asfixiada de presiones, que superaban la magia de sus acrobacias. “Estoy orgullosa de que haya puesto su bienestar por encima de todo. Estoy con ella, como todos deberíamos. Ella es un modelo, una inspiración. Los Juegos Olímpicos no siempre se tratan de medallas. Se trata del espíritu”.

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