Tras retirarse de Wimbledon, Rafael Nadal fue a saludar a empleados del All England y dejó una frase significativa: “Espero verlos el año que viene”

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El paso de Rafael Nadal por las oficinas del All England, donde los trabajadores recibieron el agradecimiento y el afecto del español, que quiere volver a Wimbledon.
El paso de Rafael Nadal por las oficinas del All England, donde los trabajadores recibieron el agradecimiento y el afecto del español, que quiere volver a Wimbledon.

Al español Rafael Nadal el cuerpo le dijo “basta” en Wimbledon y el español debió abandonar sin haber perdido ningún partido. Una lesión abdominal lo complicó en los cuartos de final y, pese a ganarle al estadounidense Taylor Fritz en cinco sets, el número 4 del ranking no pudo presentarse este viernes para afrontar la semifinales contra el australiano Nick Kyrgios. Sin embargo, tras confirmar su retiro tuvo un buen gesto para con empleados y miembros del All England.

Su despedida no se dio en la cancha, con una ovación bajando desde las tribunas al final de un encuentro, sino que se lo detectó cuando caminaba por los pasillos y oficinas del predio. Y allí no estaban sus fanáticos. Al dirigirse a la salida, Rafa fue repartiendo abrazos, apretones de manos, miradas, sonrisas y besos e intercambiando algunas palabras con quienes trabajan en el predio y en el torneo de Grand Slam.

También hubo fotos, claro. Y una cámara de la televisión española, que seguía sus pasos. Ya dentro del hall de uno de los accesos al estadio, dejó sobre una mesa el enorme raquetero que llevaba en su espalda y fue en la búsqueda de un grupo de mujeres que estaban en una recepción. A la salida lo esperaban uno de los autos con chofer que están al servicio de los tenistas y más fotos y sonrisas. Más empleados llegaron para saludar y ser saludos, recibir su palabra de agradecimiento y posar para las cámaras. Y entonces Rafa soltó un “espero verlos el año que viene. Veremos...”. Queda claro que su intención es seguir jugando, pero su físico puede tener un plan distinto...

Y la camioneta arrancó y se fue. Se llevó a Nadal y a su desilusión por esa rotura de siete milímetros en un músculo abdominal que lo sacó del certamen. Quedó otra muestra de su caballerosidad, que brilla en las canchas tanto como fuera de ellas.

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