Regreso con glamour: Roland Garros le reabre las puertas al boxeo, donde un campeón argentino cautivó a Delon y Belmondo

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Roland Garros, en las horas previas a una noche de boxeo
Roland Garros, en las horas previas a una noche de boxeo

Lo hemos escuchado alguna vez: “Un lugar ideal para hacer una pelea de boxeo es el court central del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Se ve bárbaro de todos lados, tiene las gradas, le ponés sillas sobre la cancha y te armás un flor de ring side”. Todo real. Quizás el mayor problema sea el clima, que juegue una mala pasada. Pero como idea, vale. De hecho, hubo boxeo en la Catedral de tenis: en 2006 peleó Marcos “Chino” Maidana y en 2009, Rodrigo “La Hiena” Barrios”, por ejemplo. ¿Y qué hay de Roland Garros?

El predio creado en 1928 para una Copa Davis, inserto en el Bois de Boulogne parisino, alberga cada año uno de los cuatro Grand Slam, el único sobre polvo de ladrillo. Es la otra casa de Rafael Nadal. El templo donde en 1977 se coronó Guillermo Vilas. Un escenario magnífico en el cual, además de torneos de tenis, se realizan shows musicales y hubo patinaje sobre hielo. ¿Boxeo? En otros tiempos, aunque siempre se puede volver a un viejo amor...

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Será este viernes, con la pelea que sostendrán el francés Tony Yoka, campeón olímpico en Río 2016 e invicto en 10 combates (con 8 KO) y el croata Petar Milas, también invicto en 15 compromisos (11 por KO), por la categoría pesado. Aroma de KO, sin dudas. Han transcurrido 47 años desde el último combate. Roland Garros volverá a respirar boxeo, como un preludio de lo que también ocurrirá durante los Juegos Olímpicos de París 2024.

Yokas y Milas, los protagonistas, durante la presentación de la pelea de este viernes en Roland Garros
Yokas y Milas, los protagonistas, durante la presentación de la pelea de este viernes en Roland Garros


Yokas y Milas, los protagonistas, durante la presentación de la pelea de este viernes en Roland Garros

Un ring sobre el que alguna vez peleó nada menos que Carlos Monzón, el legendario campeón de los medianos y que admiraron muchos franceses famosos, como los actores Alain Delon y Jean Paul Belmondo, recientemente fallecido. Precisamente Belmondo, boxeador en su juventud, fue un apasionado de los deportes y conoció a la perfección el estadio tenístico de París: solía vérselo en su box personal, al borde de la cancha central, en uno de los laterales, disfrutando del buen tenis. “Allá abajo está Belmondó”, decían hace unas décadas los periodistas franceses, señalando hacia la zona cercana a las sillas de los jugadores. Y el recordado actor también presenció tres de las peleas que hubo en el mismo escenario, sin ruido de pelotazos, sino de impactos con los guantes. Arrancándole más de un “¡oh-la-lá!” y un “¡magnifique!”.

Monzón Bouttier  en Roland Garros en 1973
L´Equipe


Monzón Bouttier en Roland Garros en 1973 (L´Equipe/)

El clima no es problema en París, pese a que la lluvia representa uno de sus karmas. El verano europeo va llegando a su fin, la gente regresa de sus vacaciones y el otoño no es impedimento para organizar boxeo en Roland Garros: la Phillipe Chatrier tiene techo retráctil desde 2020. Están las dos opciones: peleas al aire libre, como en los tiempos setentosos en el estadio Louis II de Mónaco que también albergó combates de Monzón, o bajo techo. Puro confort.

Boxeo en Roland Garros, a pleno en los años setenta
Archivo


Boxeo en Roland Garros, a pleno en los años setenta (Archivo/)

Ahora bien, ¿cuántas peleas hubo en la historia en Roland Garros y cómo fue la historia de la participación del campeón mundial santafecino? Tres años después de su estreno, el 10 de julio de 1931 se realizó el primer combate. Peso mediano, entre el local Marcel Tis, ganador por puntos, y el estadounidense Vincent Dundee. Unas 14.000 personas colmaron el estadio. Fue un suceso.

Existía por aquellos tiempos una predilección en Francia por organizar boxeo al aire libre, en junio/julio. Pero no fue Roland Garros un escenario al estilo Luna Park, donde se disputaran peleas cada sábado, y a veces, también los miércoles. En cuarenta y tres años sólo hubo 9 combates. Y algunas estrellas como el mediano Marcel Cerdan, campeón mundial y el gran amor de la cantante Edith Piaf, sólo protagonizaron una reunión.

El sitio preferido de los parisinos fans del boxeo era el demolido Vél ‘d’Hiv, el viejo velódromo ubicado no demasiado lejos de la Torre Eiffel. Luego, fue mutando de escenarios, entre ellos, el estadio Buffalo, en Montrouge; La-Croix-de-Berny, en Antony, y bien en el centro París, en el Parc des Princes y el Palais des Sports. En el estadio donde jugará Lionel Messi hubo hasta 42.000 personas en una pelea (Till vs. Jones, en 1931). A estos escenarios se sumó como opción Roland Garros.

Monzón-Bouttier, un clásico y festejos en el Lido

Luego de algunos años sin pugilistas que conmovieran a los aficionados, los setentas le devolvieron la pasión boxística a los franceses. Seguían muy de cerca la carrera de Carlos Monzón desde aquel fulminante knock-out a Nino Benvenuti en Roma en 1970, cuando logró la corona mundial de peso mediano. Y mucho más la de Jean Claude-Bouttier, el preferido de Francia, actor y boxeador de alta escuela, ganador de 64 de 72 peleas como profesional. Dos veces rival del santafecino, que curiosamente, como su oponente, también incursionó en el mundo cinematográfico. La primera de ellas, el 17 de junio de 1972, en el Stade Olympique Yves-du-Manoir, en Colombes. Escenario de las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de París 1924, más atletismo, fútbol y otros deportes. Ganó Monzón por KO técnico en el 13° round. En ese entonces, las peleas por título mundial eran de 15 asaltos.

Entre la multitud, Jean Paul Belmondo y Alain Delon llegan para ver Monzón-Bouttier en Roland Garros, en 1973
Archivo


Entre la multitud, Jean Paul Belmondo y Alain Delon llegan para ver Monzón-Bouttier en Roland Garros, en 1973 (Archivo/)

La segunda sería...¡en Roland Garros! Con toda una historia detrás. Organizar esa pelea demandaría grandes gastos. Se buscó obtener un guiño del gobierno francés reduciendo impuestos, que alcanzaban a un 35%. Pero no hubo caso. Fue entonces cuando Alain Delon, amigo personal de Monzón y de Bouttier, amante del boxeo y emprendedor de quijotadas, le dijo al manager del pugilista local Jean Brettonel: “Si hay pérdidas y no puede hacerse cargo, las pago yo. Si hay ganancias, bien para ustedes”. La frase consta en la autobiografía de Delon.

Bouttier al ataque, Monzón se defiende
Bouttier al ataque, Monzón se defiende


Bouttier al ataque, Monzón se defiende

La pelea se pactó para el 29 de septiembre de 1973. Era la octava defensa del título por parte de Monzón, que además de vencer al propio Bouttier, ya había derrotado dos veces al estadounidense Emile Griffith, a Benvenutti, Tom Bogs (Dinamarca), Bennie Briscoe (EE.UU.) y Denny Moyer (EE.UU.). Delon se hacía cargo, entre otras cosas, de la bolsa del argentino, de unos 130.000 dólares. La concurrencia alcanzó a las 13.500 personas y la pelea fue muy pareja hasta el 11° round. En los últimos asaltos, Monzón derribó a Bouttier en tres ocasiones, y aunque no lo puso KO, sacó amplias diferencias en las tarjetas.

Los golpes del argentino, más allá de ganar categóricamente los combates o no, eran devastadores por acumulación y muchos de sus rivales no volvieron a ser los mismos después de enfrentarlo. Para Bouttier, 28 rounds con Monzón fueron mucho, y aunque siguió combatiendo, se retiró en 1975. “Es un supercampeón”, expresó Belmondo en aquella inolvidable jornada. La noche terminó con todos celebrando en el Lido, en Champs Elyseés. A puro glamour.

La pelea Monzón-Bouttier (II), en Roland Garros

Mientras tanto, Delon quedó tan entusiasmado que en febrero de 1974, cinco meses después, organizó la novena defensa del argentino, también en París, pero en la zona de La Defense, frente al mexicano José Angel “Mantequilla” Nápoles, al que demolió en 7 rounds. “La pelea para mí era una cuestión personal porque me habían dicho que no quería pelearlo a Nápoles, que le tenía miedo, así que más allá de la bolsa de 250 mil dólares, me había propuesto romperle la cara”, dijo Monzón aquella vez.

Una reliquia: el afiche de la pelea Monzón-Bouttier en Roland Garros
Una reliquia: el afiche de la pelea Monzón-Bouttier en Roland Garros


Una reliquia: el afiche de la pelea Monzón-Bouttier en Roland Garros

La pelea Monzón-Bouttier sería la penúltima en Roland Garros. Entre los nueve episodios pugilísticos, en 1971 Bouttier (siempre Bouttier presente) enfrentó por la corona europea al italiano Carlo Durán y la central del tenis colapsó por un temporal de lluvia y viento desatado a media tarde. Pero por la noche hubo boxeo. El 27 de mayo de 1974, recibió su última reunión, un campeonato de Europa en el que participó... Bouttier. La concurrencia apenas alcanzó las 7000 personas. Cuenta André Arnaud Fourny, en una delicia de nota evocativa en L’Equipe, que en las tres peleas de Bouttier en ese escenario había estado un tal “Belmondó”. Y que todos añorarán no verlo allí, en el ring side, este viernes, en un regreso muy especial.

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