El tenis es cada vez un problema mayor para Rafael Nadal

·4  min de lectura
Sep 5, 2022; Flushing, NY, USA; Rafael Nadal of Spain wipes sweat from his forehead during a match against Frances Tiafoe of the United States on day eight of the 2022 U.S. Open tennis tournament at USTA Billie Jean King Tennis Center. Mandatory Credit: Danielle Parhizkaran-USA TODAY Sports
Rafael Nadal se lamenta durante su partido de octavos de final del US Open (Danielle Parhizkaran-USA TODAY Sports)

Rafael Nadal perdió su partido de octavos de final del US Open contra Frances Tiafoe y más que triste pareció harto. Lleva tiempo así. Todo el año de Rafa, exitosísimo por otro lado, con sus triunfos en Australia y en Roland Garros, ha tenido ese denominador en común: la sensación de que necesita competir, que esa adrenalina de las últimas rondas no es algo a lo que esté dispuesto a renunciar... pero que cada vez el entusiasmo es menor, cada vez hay más cosas que entorpecen el camino, cada vez es más complicado empezar de cero.

Si nos remontamos a aquel Roland Garros en el que cada rueda de prensa parecía una despedida, pero que acabó ganando en medio de dolores insoportables, inflamatorios e infiltraciones, todo lo que rodea a Rafa tiene más de agónico que de ilusionante. El problema es que es demasiado bueno. El problema es que el dolor del pie se mitiga, hace un par de entrenamientos y se planta en semifinales de Wimbledon hasta que su cuerpo le vuelve a decir basta.

El mejor resumen del momento actual de Rafa Nadal es esa imagen de su padre pidiéndole que lo deje de una vez y se retire ante Taylor Fritz. No solo la petición en sí sino el gesto: ese "venga, nos vamos ya de aquí" tan expeditivo, como de "ya está bien, así no podemos seguir, esto no tiene sentido". Nadal aguantó y ganó. A los dos días, no pudo ni siquiera presentarse a su partido de semifinales contra Nick Kyrgios. Todos intuimos que también habría ganado.

El gran dilema para Nadal es ese: ¿cómo hacer para resistir en un deporte que te lo ha dado todo, que sigues dominando... pero que cada vez te pone las cosas más difíciles? Uno de los comentarios tras la derrota de este lunes fue "hay cosas más importantes que el tenis ahora mismo", en referencia al embarazo de su mujer y a los problemas que la llevaron a una hospitalización de urgencia. Efectivamente, hay cosas más importantes que el tenis: su familia, por supuesto, pero también su cuerpo, su propia salud, la conciencia de que ir un poco más allá puede suponer un daño irreversible en su movilidad diaria.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Nadal se plantó en el US Open jugando solo un partido de preparación -el que perdió en Cincinnati ante Boran Coric- pero con el convencimiento de que aun así podía ganar el torneo. Porque lo ha hecho antes, vaya, y porque la profundidad del cuadro, sin Djokovic, sin Zverev y con un Medvedev en un pésimo estado de forma, invitaba al optimismo. Rafa se enfrenta a una triple lucha en este momento: contra su cuerpo, contra sus rivales y contra la Historia. Sabe que no es lo mismo ganar 23 Grand Slams que 22 y así sucesivamente.

El asunto es si está dispuesto a afrontar una cuarta lucha: contra su mente. Nadal ha sido y es un soberbio jugador de tenis, admirado habitualmente por su coraje y su despliegue físico. Ahora bien, con coraje y despliegue físico se llega hasta donde se llega. Que le pregunten a Gael Monfils o a Lleyton Hewitt en su momento. Si Nadal está en la discusión del mejor de la historia es por su inteligencia sobre la pista: su capacidad de adaptarse tácticamente a cualquier momento, cualquier rival, cualquier superficie. La facilidad para aislarse del marcador y pensar siempre en el siguiente punto.

Si esa mentalidad de hierro empieza a romperse o, simplemente, si en su cabeza, además del siguiente punto, está también su mujer, su futuro hijo, la necesidad de mantenerse sano y fuerte para cuidarle a él y a los que vengan, las dudas sobre sus lesiones, las dudas sobre si los nuevos chicos serán tan fáciles de manejar como los anteriores, las dudas sobre si es posible afrontar cada grand slam sin apenas preparación previa, como un "nuevo comienzo" que cada vez le pilla más viejo, Rafa Nadal está fastidiado.

¿Quiere decir eso que su retirada está cerca? No necesariamente. Ahí está Murray compitiendo con una cadera implantada. Ahí está Federer, que ha jugado diez partidos en dos años y medio, negando la evidencia. Otra cosa es qué Nadal veremos. Sabemos que ya está rumbo a Mallorca. ¿Cuándo va a volver a entrenar? ¿Cuándo va a volver a competición? ¿Querrá pasarse por la gira asiática, esperará a París-Bercy, dirá adiós a las ATP Finals? Hasta ahora, Nadal ha podido elegir su calendario sin resentirse por la falta de ritmo de competición. ¿Podrá seguir haciéndolo con 36 años? Lo intentará, desde luego, porque los resultados están ahí, pero es obvio, por el tono de su voz, por el lenguaje corporal de su entorno y por las razones objetivas mencionadas (familia, edad, salud) que cada vez le resultará más difícil.

Vídeo | Nadal: "Necesito regresar y arreglar ciertas cosas"

Otras historias que también te pueden interesar: