Quintana, Urán y Martínez ponen el acento colombiano al Tour

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Copenhague, 30 jun (EFE).- Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Daniel Martínez pondrán el acento colombiano al Tour de Francia de 2022, una presencia reducida tras años en los que los "escarabajos" habían sido numerosos en las carreteras de la ronda gala.

Hay que remontarse a 2012 para encontrar una lista tan baja de colombianos en esta carrera, un año en el que solo participó Sergio Henao.

Mientras que Quintana y Urán parten como jefes de filas de Arkea y EF, respectivamente, Martínez tendrá un papel preponderante cuando llegue la montaña en el Ineos, la todopoderosa formación británica que en esa ocasión no cuenta entre los favoritos, una lista que tiene al esloveno Tadej Pogacar como destacado número uno.

Para Nairo será su novena participación en el Tour de Francia, lo que le convierte en uno de los ciclistas más experimentados del pelotón y también en uno de los que mejor palmarés tiene en esa carrera de los 176 que mañana tomarán la salida en Copenhague en una contrarreloj de 13,2 kilómetros que designará al primer maillot amarillo.

Segundo en 2013 y 2015 y tercero en 2016, el de Boyacá ha visto como en los últimos años la suerte le ha sido esquiva en el Tour, donde se ha conformado con sumar dos etapas, en 2018 y 2019, que se suman a la que consiguiera en 2013 para lograr su primer podio.

Tras sus victorias en el Tour de Provenza y el de Alpes Marítimos, donde además sumó triunfos de etapa, ha demostrado que puede estar en un gran momento a sus 32 años puede dar grandes momentos de forma y que será, sin duda, uno de los ciclistas a vigilar en el pelotón.

UN EQUIPO PARA QUINTANA

Quintana fue, además, quinto en la París-Niza, uno de los test principales previos al Tour y cuarto en la Volta a Cataluña y séptimo en la Ruta de Occitania.

El colombiano cuenta con el Arkea a su servicio, aunque en el equipo también cuenta con el francés Warren Barguil, lo que puede abrir grietas en la convivencia de una formación que, en esta ocasión, no ha seleccionado a ningún otro latino para respaldar a Quintana.

"Las sensaciones que tengo son buenas. Junto con el equipo nos hemos marcado como objetivo hacer una buena general, acabar lo más arriba posible, buscando el podio", señaló el jefe de filas del Arkea, que reconoció que ganar a Pogacar es muy complejo, pero que dejó la puerta abierta a recuperar "el sueño amarillo".

"Seguimos disfrutando e esta carrera, de la que siempre he estado enamorado y que he soñado con ganar. Ahora sabemos que es muy difícil, porque está Pogacar, el hombre más fuerte con mucha diferencia", señaló.

El colombiano tiene puesta la mirada en la última semana que considera "terrible" por su dureza: "Si llegamos con fuerzas puede ser una semana para hacer muchas cosas".

El mismo rol de jefe de filas lleva Urán, otro colombiano que sabe lo que es pisar el podio del Tour, donde fue segundo en 2017, cuando sumó su única etapa en el Tour y que al igual que Quintana afronta su novena participación en la ronda gala.

A sus 35 años, el ciclista del EF es uno de los veteranos de la carrera, uno de los ciclistas más experimentados y que mejor conoce las dificultades de llegar a París en buenas condiciones.

Urán llega liderando a su equipo pero tras una temporada llena de incidentes que le han impedido brillar. Una caída le obligó en abril a retirarse de la Vuelta a Romandía con al escápula izquierda fracturada, lo que le obligó a pasar por el quirófano.

Volvió en la Vuelta a Suiza, carrera donde el año pasado fue segundo, pero como muchos otros corredores se contagió de covid y tuvo que abandonar, por lo que su verdadero nivel esta temporada es una incógnita.

Décimo de la pasada edición, el de Antioquía llega con el puesto 14 de la Tirreno-Adriático como uno de sus resultados más destacados del año, en el que también fue décimo en la Vuelta al País Vasco y 42 en la Flecha Valona.

"El nivel es muy alto. Cada etapa es dura. Los ciclistas, los masajistas, los mecánicos... todos están concentrados y nerviosos durante 21 días", aseguró el colombiano, que consideró que "primero hay que tener suerte y luego salud".

"Hay que hacer una estrategia, pero hay que tomarla día a día", agregó el ciclista de Antioquía.

El corredor negó que esta edición sea una carrera para batir a Pogcar: "No es todos contra Tadej, es todos contra todos".

MARTÍNEZ, LA BAZA OCULTA

Martínez afronta su tercera participación con la obligación de llevar el estandarte colombiano en el equipo Ineos, dejado huérfano por Egan Bernal, que no se ha recuperado a tiempo para competir en una carrera que ganó hace tres años, el primero de su país que lo lograba.

Aunque sobre el papel el británico Geraint Thomas, de 36 años es el jefe de filas, con la intención de ganar su segundo Tour, tras el de 2018, la carretera puede dar a Martínez opciones en la general si finalmente aguanta bien cuando llegue la montaña.

Así lo demuestra el excepcional año que ha firmado desde su llegada al poderoso conjunto británico, con el que fue tercero de la Vuelta al Algarve, campeón nacional contra el crono, tercero de la París-Niza, ganador de la Vuelta al País Vasco donde se impuso en una etapa, quinto en la Flecha Valona y cuarto en la Lieja Bastoña Lieja, además de octavo en la Vuelta a Suiza.

En el caso de que Thomas no responda y que el también británico Simon Yates no esté a la altura, aparece como una gran solución de reemplazo para buscar un buen puesto en la general en la que será su tercera participación en la ronda gala, tras haber sido 36 en 2018 y 19 en 2020, cuando sumó un brillante triunfo en Puy Mary.

Luis Miguel Pascual

(c) Agencia EFE

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