Los Pumas: qué tuvieron de bueno y qué de malo en su memorable triunfo sobre Escocia en Santiago del Estero

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Santiago Carreras corre hacia el try en una gran escapada; fue lo mejor del 10 en el 34-31 sobre Escocia en el cierre de la serie de tres test matches, en Santiago del Estero.
Santiago Carreras corre hacia el try en una gran escapada; fue lo mejor del 10 en el 34-31 sobre Escocia en el cierre de la serie de tres test matches, en Santiago del Estero.

SANTIAGO DEL ESTERO.– No olvidarán los Pumas ni Santiago del Estero la primera visita del seleccionado argentino de rugby a esta provincia. Tardo el encuentro, pero los jugadores se llevan un recuerdo imborrable: un triunfazo emotivo y la victoria en la serie contra Escocia, la primera en una seguidilla contra un mismo rival en territorio nacional en 15 años. Y bien a lo Puma: con garra para dar vuelta una derrota amplia con el último esfuerzo, gracias a un gran try de juego colectivo coronado por Emiliano Boffelli, la figura.

Las conclusiones son para cuando baje la espuma de la euforia. Un estadio –pequeño pero de primer mundo– eufórico por la recuperación, lleno del entusiasmo de miles de niños y de grandes que tenían la chance de ver por primera vez en persona a los Pumas, empujó al empujón de los jugadores de celeste y blanco para que quebraran en la última acción a los escoceses y, con un 34-32 en el mejor de los tres test matches celebrados en el norte del país, consiguieron todos los beneficios que la victoria les prometía: ganar la serie (primera en suelo propio después de 2007), equilibrar en 12 el historial con los británicos, provocarles una alegría a los santiagueños que los veneraron durante toda la semana y obtener confianza y ánimo con miras al Rugby Championship.

Carreras se abraza con la figura del partido, Emiliano Boffelli, autor de 19 puntos contra Escocia.
Carreras se abraza con la figura del partido, Emiliano Boffelli, autor de 19 puntos contra Escocia.

Lo otro que estaba en juego, los rendimientos individuales para que Michael Cheika vaya configurando un equipo “titular” estable con miras al Mundial Francia 2023, queda más pendiente. Los Pumas alternaron buenas y malas; algunas, de larga data. Un objetivo era mejorar el juego. Ciertamente, no era tan difícil: lo hecho en el 6-29 en Salta había sido muy bajo. El juego mejoró, nomás, pero esta vez lo más destacable fue la actitud.

Por un lado, por la predisposición a jugar, a darle alto ritmo a cada ataque. Los rucks no fueron paradas para ver qué se hacía hasta que el equipo estuviera armado; tanto el debutante absoluto Lautaro Bazán Vélez como el experimentado Gonzalo Bertranou, cuando lo sustituyó, sacaron en seguida la pelota de ahí abajo y la entregaron bien. Escocia no tuvo demasiado tiempo como para acomodarse después de tacklear. Y casi no hubo rucks perdidos, a pesar de que no solía haber más de dos forwards asignados a la misión de mantener la inercia y la posesión.

Por otro, en el ataque lanzado hubo lucidez. Inevitables knocks-ons también, sí, pero los salteos y los asaltos con mucha gente provocaron zozobra escocesa. Los tries de los Pumas fueron cuatro, porque en contraste con los buenos destellos ofensivos faltó más posesión.

Y eso habla de la defensa, que nuevamente, una vez más, quedó en deuda. Tanto en los ataques británicos en velocidad como en los estacionados, hubo grietas. Tackles fallados en las corridas ajenas y huecos en la pared de defensa extrema abrieron la puerta al in-goal cuatro veces. La Argentina parecía perdida y en baja tensión cuando los visitantes tomaron una buena ventaja, de 31-20, con un fácil penal de Blair Kinghorn en la borroneada medialuna de la cancha de fútbol. El entusiasmo de una semana de ensueño para los aficionados y los rugbiers en Santiago del Estero se apagaba ante lo que parecía una sentencia de derrota.

Matías Orlando, que cumplió 50 presencias en los Pumas, padece uno de los cuatro tries escoceses.
Matías Orlando, que cumplió 50 presencias en los Pumas, padece uno de los cuatro tries escoceses. - Créditos: @Gustavo Garello

Pero en los primeros pasos del ciclo de Michael Cheika las fallas conviven con los aciertos casi en proporciones iguales en este plantel. Y una virtud, los robos en los line-outs, se combinó con la obligación de ir a descontar y una mejora de actitud para iniciar la remontada. Sin que se le pudiera achacar grandes defectos a la conducción de Bazán Vélez, la entrada de Bertranou contribuyó a la levantada. Sobre todo cuando el propio medio-scrum consiguió con una acción de forward (apoyo sobre la línea desde un ruck) el premio de una jugada asociada muy buena por el costado derecho. La precisión de Boffelli dejó los Pumas a distancia de try no convertido para ganar.

Y la Argentina siguió apretando. Empujó y jugó, contra una Escocia que resistía tratando de no cometer infracciones. Cuando quedaban menos de dos minutos local eligió un scrum, una formación con la que no había hecho diferencias, en lugar de penal afuera y line, que algún rédito había dado. Arriesgado. Le salió bien: ya después de la bocina final, Bertranou tuvo la lucidez de cambiar la dirección de la jugada y por la izquierda hubo espacio para el pasamanos del que Boffelli fue el último participante, para producir un bramido del Madre de Ciudades.

Y como en la tarde inspirada del rosarino para las patadas no era un inconveniente apoyar en una punta, el back consiguió hasta la conversión, para terminar a toda orquesta. Los jugadores se abrazaron y saltaron ante las tribunas para festejar un triunfo emotivo y necesario. Sufrido, también, con bastante por analizar cuando sean repasados los videos con miras al Rugby Championship. Un balance “mixto”, al decir del inglés-italiano-español de Cheika en la conferencia de prensa.

Mientras dejan felices Santiago del Estero, seguramente una sede que se incorporará como estable en el futuro del seleccionado, los Pumas cierran la ventana de julio con más alegría que angustia. Empezarán su camino en el Championship el 6 de agosto, dentro de tres semanas. Saben que el material está, y que deben ser más constantes. Que hay caras nuevas que pueden rendir e históricos que pueden seguir. Que hay viejos defectos por desterrar de una vez y un plantel de buena convivencia y unido. Que el juego integral que propone Cheika es una posibilidad real para un equipo históricamente bueno en defensa, y que eso mismo, la defensa, es hoy por hoy un problema.

El certamen del hemisferio Sur será un excelente desafío. Ni hablar del Mundial de Francia.

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