Los Pumas: un retroceso que dejó números en rojo e incertidumbre tras la paliza ante Irlanda

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Los jugadores de la Argentina abandonan el campo de juego, en Dublín, tras haber recibido una durísima derrota frente a Irlanda.
Peter Morrison

En el último partido de un año oscilante, los Pumas tenían la oportunidad de redondear un balance positivo. La contundente derrota ante Irlanda, no tanto por el resultado final como por el endeble funcionamiento colectivo y la ausencia de respuestas anímicas, desnuda la preocupante realidad del equipo, configura un saldo negativo y plantea profundos interrogantes para el futuro.

La caída por 53-7 en Dublín con que los Pumas cerraron el 2021 representa un retroceso respecto de los dos partidos anteriores de la gira por Europa (caída luchada ante Francia y victoria con autoridad vs. Italia), donde habían mostrado una imagen mucho más digna de la desdibujada que habían dejado en el Rugby Championship. Esta vez, el equipo se pareció mucho más al de los partidos contra las potencias del sur.

El argentino Facundo Lamb aborda al ala irlandesa James Lowe durante el partido internacional disputado en el estadio Aviva de Dublin.
PAUL FAITH


El argentino Facundo Lamb aborda al ala irlandesa James Lowe durante el partido internacional disputado en el estadio Aviva de Dublin. (PAUL FAITH/)

El partido fue el último bajo el contrato de Mario Ledesma como entrenador de los Pumas y, a menos de dos años del Mundial de Francia 2023, su continuidad no está confirmada.

Los Pumas comenzaron muy bien pero la endeblez en las formaciones fijas le dio la iniciativa a Irlanda. Con la pelota en las manos, el anfitrión ejerció un monopolio desgastante que la defensa pasiva de los argentinos no pudo detener. Aunque hubo efectividad en el tackle, no hubo capacidad de transformar esa acción en una jugada de ataque. Además, en los momentos en que todavía estaban en partido y tuvieron la posibilidad de anotar, fallaron, ya sea por ceder la pelota en el line-out o por pérdidas de posesión, o por la baja efectividad de Emiliano Boffelli, en quien volvió a recaer el rol de pateador ante la preferencia de Santiago Carreras como apertura.

Fue la 11ª presentación de los Pumas como visitantes ante el seleccionado irlandés, y la 11ª derrota. Lansdowne Road es el único estadio de los cinco grandes de Europa en que la Argentina nunca pudo imponerse. Los 53 puntos anotados por Irlanda y la diferencia de 46 son los máximos en el historial de 24 partidos que jugaron entre ambos, superando por mucho las marcas del 46-24 de 2012.

Irlanda llegaba con el envión anímico de haber vencido a los All Blacks una semana atrás, con un funcionamiento aceitado y sólido en todos los aspectos del juego. Un examen de máxima exigencia para un equipo argentino que le debía a su crecimiento en actitud afinar cuestiones disciplinarias, tanto en la táctica como en evitar los penales. Terminaron jugando los últimos 33 minutos con uno menos por la amonestación a Pablo Matera y la expulsión a Tomás Lavanini, la tercera en su trayectoria internacional.

El argentino Tomas Lavanini se retira expulsado después de agredir a un adversario; la imagen de la impotencia de los Pumas.
Brian Lawless - PA Images


El argentino Tomas Lavanini se retira expulsado después de agredir a un adversario; la imagen de la impotencia de los Pumas. (Brian Lawless - PA Images/)

Los Pumas empezaron muy enchufados y anotaron un gran try en la primera jugada. El mejor try de todo el año, que incluyó combinación entre forwards y tres cuartos, atrevimiento y poder de definición. Comenzó con el pilar Thomas Gallo yendo para adelante y jugando un off-load, acción clave para generar el espacio que explotó bien Jerónimo de la Fuente, previo a la brillante definición de Mateo Carreras.

La euforia duró poco, ya que en la acción siguiente Irlanda llegó profundo y se volvió con tres puntos. Un preludio de lo que sobrevendría. El local empezó a monopolizar el juego, partiendo de la superioridad en las formaciones fijas, especialmente a partir de la presión en el line-out. De un lanzamiento parcial en la hilera llegó el primer try de los irlandeses, obra de Josh van der Flier. De un knock-on de Matías Moroni, el segundo, apoyado por Andrew Porter. A los 25 minutos, la ventaja era de 17-7.

Luego los Pumas recuperaron algo de iniciativa, pero fallaron en la definición. Emiliano Boffelli desvió dos penales muy accesibles (uno adentro de las 22 apenas esquinado, otro perpendicular a los palos a 40m de distancia). Sobre el cierre del primer tiempo tuvieron otra chance en una gran acción individual de Mateo Carreras, el mejor argentino de esta ventana internacional de noviembre, pero se lesionó a un metro del in-goal y cometió knock-on. En el scrum los argentinos cometieron penal y allí nació el tercer try irlandés (Caelan Doris).

El segundo tiempo empezó con dos line-outs perdidos en ataque. Enseguida Irlanda recuperó la iniciativa y sentenció el partido con el segundo try de Van der Flier, cuando los Pumas jugaban con 14 por la amonestación a Pablo Matera (34-7). En seguida, Tomás Lavanini se fue expulsado por embestir a un rival a la altura del cuello en la limpieza de un ruck.

Irlanda no levantó el pie del acelerador y, ya con los Pumas rendidos, sin levantar los brazos, avanzaron en el terreno cuanto quisieron. Llegaron tres veces más al in-goal (Sheehan, Healy y Beirne) para redondear una goleada histórica.

El balance de los Pumas quedó con números en rojo. El futuro es de una incertidumbre gris.

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