Pumas, desgarrados y con liguilla en vilo

Leobardo Vázquez

CIUDAD DE MÉXICO, marzo 6 (EL UNIVERSAL).- Fue otro triste domingo en Ciudad Universitaria.

Los Pumas perdieron en casa (2-4) ante el Puebla, con falta de ideas, nula garra y sin identidad, esa que durante las primeras fechas presumieron con Rafael Puente del Río, quien se fue abucheado y —de nueva cuenta— bajo la exigencia popular de su salida del club.

Los universitarios lucieron extraviados y con desesperación frente al arco, sentimiento que trasladaron a la tribuna.

Los Pumas lo intentaron, generaron opciones e incluso fueron los primeros en marcar, con Gustavo del Prete, quien aprovechó un pase dentro del área y —tras una recepción con el pecho— dejó sin oportunidad al paraguayo Antony Silva (10').

La anotación en los primeros minutos llenó de confianza a los locales, quienes le dieron el balón al Puebla, que —con el paso de los minutos— se sintió más cómodo en la cancha.

Al grado de encontrar el empate mediante un disparo de larga distancia realizado por Omar Fernández, que hizo inútil la estirada de Sebastián Sosa (30').

La igualada llenó de confianza al cuadro poblano, que ante la expulsión del juvenil Daniel Ramírez y la falta de concentración rival, encontró la ventaja dos minutos más tarde, vía un disparo de Ángel Robles.

Ya en la parte complementaria, la escuadra de Puente del Río salió con otra intención y eso se reflejó en todas las ocasiones que la defensa camotera tuvo que rechazar el esférico.

Los intentos universitarios sobre el arco de Silva fueron tantos, que encontraron la anotación del empate, tras un disparo muy bien ejecutado por Eduardo Salvio (68').

Una anotación que —de nuevo— le hizo mal a los Pumas, equipo que cometió el error de perdonar al Puebla.

Y los Camoteros, ante las fallas de comunicación de los universitarios, volvieron a tomar el esférico y —a diferencia de los locales— marcaron en dos ocasiones más, con el doblete de Robles (84') y un último tanto de Federico Mancuello (89').

Los Pumas no levantan y su gente se desespera.