La psicóloga Karen Carabajal frente a irlandesa Katie Taylor, una pelea de guapas en Wembley

Katie Taylor, la favorita, y Elizabeth Carabajal, el crédito argentino, en la presentación del combate.
Katie Taylor, la favorita, y Elizabeth Carabajal, el crédito argentino, en la presentación del combate. - Créditos: @Stephen McCarthy

El mural callejero y colorido, pintado en modo artesanal sobre las viejas paredes, distrae la visual de todos los pasajeros de los colectivos que pasan por allí. Por la avenida Díaz Vélez, casi llegando a Yatay. Todos querrán suponer qué sucede dentro de ese recinto. En el retumbe de los golpes en sus bolsas, en puching balls, timbres que suenan cada tres minutos y voces poco afinadas que gritan: “¡Tiempo!” Constantemente. Eso pasa en un gimnasio de boxeo. Eso pasa en Almagro Boxing Club, una escuela pugilística de 102 años de existencia.

Allí se entrena el símbolo de la institución. La hija dilecta. Una chica espigada de 60 kilos, que resalta su tez blanca y cabellos largos y ondulados: la psicóloga Karen Carabajal, campeona argentina y sudamericana de los livianos jr., que hoy retará a la irlandesa Katie Taylor, campeona mundial unificada de los livianos (CMB, AMB, OMB y FIB), en un combate de diez rounds, que se llevará a cabo en el Wembley Arena de Inglaterra, con transmisión por Instagram – premium y pago– de DAZN, aproximadamente, a las 17.30.

Taylor es, junto con Claressa Shields y Amanda Serrano, una de las tres boxeadoras más populares y poderosas del mundo. Protagonizó este año el combate más importante de la historia del boxeo femenino batiendo a Serrano, en el Madison Square Garden de Nueva York, con entradas agotadas. Fue campeona Olímpica en Londres 2012 y ganó sus 21 combates realizados (6 por KO). Posee la corona desde 2017.

¿Qué representa para un club centenario eyectar a su “niña mimada” hacia el título mundial?

Significa revivir y valorar su historia. Autónomo, con el esfuerzo de los vecinos y sus pocos socios. Con dirigentes auténticos y en extinción. Analizar su crecimiento es algo semejante a repasar la evolución de Buenos Aires. Con tres sedes al cabo de un siglo en la misma zona. La primera, en un terrenito de la calle Yatay, entre Bogado y Sarmiento, en 1922. Luego, la expansión a la calle Cangallo 4341, en 1927, hasta llegar a su sede actual de Díaz Velez 4422, comprada en un remate judicial en 400.000 pesos por dos socios honorarios: Pedro Giacobone y Fernando Guzmán.

La entidad por la que pasaron notables boxeadores, como Alfredo Luna, Emilo Escudé, Antonio Pacenza, Jorge Vertone, Alberto Barenghi, Arnaldo y Rómulo Parés, Eladio Herrera, Abel Laudonio, Alfredo Prada, Pedro Décima y Juan José Velasco, entre cientos, tuvo altas y bajas en su existencia. Tiempos duros en los años 90, en los que su presidente, Juan Domingo Crescente, puso todo de sí para salvarlo. Posteriormente, unos jóvenes entusiastas, Marcos Arienti y Fernando Albelo, lo convirtieron en un bovina de nueva energía formativa de distintas esperanzas del boxeo local.

Karen Elizabeth Carabajal, de Almagro al mundo, en el sueño de toda una vida
Karen Elizabeth Carabajal, de Almagro al mundo, en el sueño de toda una vida - Créditos: @Stephen McCarthy

¿Quién es Karen Carabajal? Una boxeadora de 32 años y 19 victorias consecutivas (2 por KO). Todas en el país y en nivel intermedio. Siempre en el “Almagro Boxing Club” bajo la tutela de su maestro Albelo. Sin embargo, sus credenciales brillan por el doctorado en Psicología de la UBA –egresada en 2015– y su rol de mamá de Ludmila, desde 2020. Con un buen tramo, también, en arte corporal por teatros bonaerenses.

Es de corte técnico. Boxea erguida, tiene golpes variados y carece de pegada. No es veloz. Su respuesta en la alta competencia es un verdadero acertijo y, en este caso, inquieta saber cómo evadirá la presión y potencia física de una campeona ruda y fuerte como Taylor, que se proyecta como clara favorita.

Hoy, las tradiciones y las historias de vida suplen un sinfín de conceptos definidos en otros tiempos – más exigentes y severos– como equivalencias. El siglo XXI llenó a este deporte de fantasías y sueños de cenicientas. El de Karen es uno de ellos. Tiene derecho a vivirlo asumiendo todos los riegos que esta aventura le opone.