Gran Premio Nacional, en Palermo: Luis Brigas, Gonzalo Borda y Martín La Palma, tres debutantes en el final de la Triple Corona

Luis Brigas, Gonzalo Borda y Martín La Palma, los ascendentes jinetes que afrontarán este sábado su primer Derby.
Luis Brigas, Gonzalo Borda y Martín La Palma, los ascendentes jinetes que afrontarán este sábado su primer Derby.

Llegó el final de la Triple Corona para la producción nacida en 2019. Este sábado, a las 18.45, en Palermo, se corre el Gran Premio Nacional (G1-2500m), el último capítulo de la gema más preciada en el turf. Allí, las mayores miradas estarán puestas en El Musical, el potrillo que venció en la Polla y fue distanciado por molestar en el convulsionado Jockey Club, y en Niño Guapo, que tomó otro camino para arribar a este compromiso más descansado y con la experiencia de ya haber vencido en 2200 metros, un recorrido cercano al que abordarán por primera vez este sábado. En ese contexto, frente a ellos, para tres jinetes será la primera experiencia en el Derby argentino.

Martín La Palma nació el 13 de agosto de 1996 en Balcarce. “A los 16, casi 17, me fui a trabajar a Mar del Plata al stud de la familia Diestra, que me dieron una mano muy grande y me enseñaron mucho lo que es estar con un caballo de carreras. Y viviendo allí fue que comencé la Escuela de Aprendices en Tandil, con un profesor de primera como Víctor Sabín”, recuerda, y trae a la memoria a un maestro de la fusta con pasado de grandes éxitos, una leyenda platense.

Martín La Palma, tras el triunfo con Keino, el potrillo de la familia de su novia Agustina
Martín La Palma, tras el triunfo con Keino, el potrillo de la familia de su novia Agustina - Créditos: @@martiinlapalma

La Palma se graduó de jockey el año pasado, en La Plata, donde completó los 120 triunfos que se necesitan para dar ese otro paso en la profesión. Habían pasado seis años de su primer festejo, en Tandil, con Paint Revelde (sí, así, con la rebeldía de un bautismo que no respetó la ortografía) en un cotejo de 1000 metros. De un extremo a otro. De una de las distancias más cortas a una de las más largas del calendario, ahora.

“Estoy con mucha ansiedad, esperando que llegue la hora, aunque es un caballo de la familia y eso me da cierto alivio, no hay tanta presión”, sostiene, y enseguida profundiza en el dato. El potrillo es de “la familia de mi novia y siempre me dan confianza para que corra tranquilo”. En la hinchada estará, entonces, Agustina Tassitani, una apasionada de la equitación.

El triunfo de Keino, con La Palma

Martín asume que está “enfocado en mi caballo cada mañana con todo el grupo para que llegue de la mejor manera”. Y saca las mejores conclusiones: “Tuve que sortear muchas barreras, pero con trabajo y esfuerzo todo llega. Hay que luchar y saber esperar el momento”. Llega con Keino, que debutó ganando en 1800 metros, algo infrecuente, y luego no pudo dar pelea en dos clásicos, siempre sobre césped. “Anda muy bien. Es un caballo que tiene mucho genio y el equipo hizo un gran trabajo. Vamos a probar en la arena esta vez, y llega mejor que nunca”, analiza. Lo respalda el entrenador Alfredo Gaitán Dassie, nada menos.

“El Nacional es de esos clásicos que los vi muchas veces desde la tribuna y era hermoso. Me imaginaba que era una locura estar ahí. Un jockey siempre sueña con correr estas carreras tan importantes, por eso hay que disfrutar cada momento. Uno siempre quiere ganar, pero para un jockey no es todo es el triunfo, sino también es un logro tener la oportunidad de buscar el mejor resultado posible”, completa.

Gonzalo Borda termina de graduarse de jockey el domingo pasado y siguió ganando, ya sin el descargo que beneficia a los aprendices. Estar en el Nacional es otro premio en la meteórica carrera del correntino, de 22 años. A falta de una Escuela, las pistas de Tandil, Dolores y algunos hipódromos de Entre Ríos le sirvieron de aprendizaje. Aquel chico de 12 años y 25 kilos que tomaba vitaminas creció en todos los sentidos hasta tener la autorización para medirse con los mejores desde febrero pasado. “Estoy muy feliz de todo lo que estoy viviendo”, admite.

En su Corrientes natal había sumado millas en la adolescencia en las cuadreras. Ya soñaba con mostrarse en Buenos Aires. En febrero de 2020 dejó su ciudad. Se le había cruzado por la cabeza años atrás anotarse en la escuela de capacitación de La Plata, pero la negativa inicial de sus padres demoró lo que la pasión le marcaba. Gonzalo hizo las valijas a los 20, con una decisión que ya estaba tomada antes de encarar la jornada de aquel domingo que montó a dos caballos en Saladas, un pueblo a unos 100 kilómetros de la capital correntina. Le ofrecieron vincularlo al entrenador Marcelo Sueldo, sacó el boleto del micro, armó el bolso y emprendió la aventura.

Sus inicios en el Campo 2 de San Isidro quedaron atravesados por la pandemia, porque ese 2020 lo encontró quedándose solo en Buenos Aires luego de que su padre lo acompañara para conocer dónde se alojaría. No hubo escuela a la que pudiera ingresar ni competencias por más de cinco meses ante las restricciones por el Covid. Juntó fuerzas para quedarse este soñador, el tercero de cinco hermanos, incluidas dos mujeres. A nueve meses de su debut, ya acumula más de 120 primeros puestos, pese a que estuvo casi cuatro meses sin poder correr por una fractura en una pierna. El día de su regreso, el 6 de septiembre, ganó los cinco cotejos de los que participó. Uno de ellos fue con Del Otario, el potrillo al que volverá a subirse en el Derby y es preparado por aquel cuidador que aún continúa cobijándolo. “Gracias a Marcelo y a los caballos es que estoy en donde soñé estar”, subraya Borda.

Retrata las sensaciones en esta semana previa Gonzalo: “Va a ser mi primer Grupo 1 y eso me pone contento. No me siento ansioso ni apurado porque al correr todos los días me da mucha tranquilidad y la veo como una carrera más, aunque sabiendo la importancia que tiene y deseando que todo salga muy bien. Siempre trato de ir para adelante, con humildad, respeto y agradecido. Hace menos de una semana que me hice jockey y correr enseguida un clásico como éste es algo maravilloso”.

Luis Brigas, en una de sus victorias más recientes; el aprendiz montará a Espíritu Corajudo, el perdedor del lote.
Luis Brigas, en una de sus victorias más recientes; el aprendiz montará a Espíritu Corajudo, el perdedor del lote. - Créditos: @@LuisBrigas01

Luis Brigas todavía transita la etapa de aprendiz. Surgido en la Escuela del Jockey Club, lleva apenas trece meses oficialmente en las pistas, luego de sumar experiencia en las cuadreras. Nacido hace 20 años en Santa Rosa, La Pampa, nunca corrió un gran premio y estará aquí en las riendas de Espíritu Corajudo, un caballo que no logró victorias pero animó dos clásicos en La Plata corriendo adelante. El pampeano será el quinto jinete que lo monte en carrera. Potrillo y piloto se conocieron esta semana. “Llegó el martes a Palermo y lo monté miércoles y jueves”, revela.

Vive un sueño Luisito. “Es una sensación muy linda la de correr un Grupo 1 por primera vez y más tratándose del Nacional, en una fiesta muy grande. También está la alegría de poder correrle a la gente que me acompañó desde chico y con la que me inicié. Estoy muy agradecido con ellos por confiar en mí, y esperando con ansias ya estar en Palermo”, asegura. Se refiere al entrenador Antonio González, que presenta al alazán. “Yo montaba caballos de andar y cuando fui por primera vez al hipódromo de Santa Rosa, él fue el primero en darme un puro”, recuerda y agradece.

Eran tiempos en los que Buenos Aires estaba muy lejos. “Cuando vivía en La Pampa no miraba mucho las carreras de acá. Me vine en 2017 y el primer Nacional que vi fue el de Roman Rosso, desde la tribuna. Tuvo un sabor especial porque lo ganó con Wilson Moreyra, que es un referente y un ídolo para mí”, abre su corazón. Y se presta a soñar.

El Derby iba a ser la primera vez también para Pablo Falero como entrenador, pero Fantasma, su potrillo, sufrió una lesión y no podrá llevarlo. A casi una semana de lograr en ese oficio su primer triunfo de Grupo, con El Cid Campeador en San Isidro, el charrúa vive la otra cara de la moneda y deberá esperar otro año para intentar competir en una prueba que obtuvo como jockey en la Argentina, Uruguay y Perú.

La jornada incluye otros dos grandes premios, con figuras sobresalientes. Una es el invicto Labrado, la saeta de Venado Tuerto que arriesga el trono en el Maipú (G1-1000m), ante diez adversarios. El otro es Malibú Spring, que en el Palermo (G1-1600m) buscará lograr su sexta conquista en serie y mantenerse sin derrotas desde que luce los colores del stud El Irlandés. Antes y después del Nacional rendirán examen, para seguir escribiendo sus propias historias.