Los niños que serán las próximas estrellas del tenis mundial

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Dominik Defoe, a la derecha, en un partido al aire libre en el torneo Future Stars de IMG, al norte de Atenas, Grecia, el 27 de abril de 2022. (Myrto Papadopoulos/The New York Times)
Dominik Defoe, a la derecha, en un partido al aire libre en el torneo Future Stars de IMG, al norte de Atenas, Grecia, el 27 de abril de 2022. (Myrto Papadopoulos/The New York Times)

Veamos a Dominik Defoe. Tiene 10 años y apenas supera la altura de la red. Sus rizos dorados-castaños, que le caen sobre los hombros, rebotan en el aire mientras persigue y destruye pelotas de tenis y lo hace mejor que casi cualquier niño de su edad.

A Defoe le encanta juguetear con el GPS en el auto de su madre, por eso, en las mañanas cuando van a la escuela, el teléfono los dirige a Roland Garros, la sede del Abierto de Francia. Defoe lo hace con tanta frecuencia que su madre sabe que Roland Garros está a dos horas y 47 minutos de la casa donde viven en Bélgica.

Defoe casi rompió en llanto este año tras recibir una de las 48 invitaciones de IMG, un conglomerado deportivo y de entretenimiento, para asistir al primer Future Stars Invitational Tournament en el lujoso Tatoi Club en los suburbios del norte de Atenas, Grecia. El evento, para niños y niñas de 12 años o menos, es tanto un torneo como una semana de educación sobre la vida que les podría esperar a Defoe y a sus peculiares compañeros. Se trata de una experiencia que incluye seminarios dirigidos por ejecutivos de Nike y las giras profesionales de hombres y mujeres, la ATP y la WTA, respectivamente.

La carrera por encontrar a las próximas estrellas del deporte ha llegado a esto: al haber en juego fortunas que podrían rondar las ocho cifras, los representantes y los reclutadores evalúan y cultivan jugadores incluso menores de 10 años que apenas están empezando a participar en una competencia seria. Future Stars es la iniciativa de reclutamiento más nueva y extravagante de IMG, la empresa que en esencia inventó el negocio de la representación en los deportes y que dominó el tenis durante años.

“Nadie quiere realizar un torneo para niños de 11 y 12 años”, comentó Max Eisenbud, quien está a cargo de la división de tenis de la empresa. “Preferiría esperar, pero la competencia nos obligó a estar en esta situación”.

Max Eisenbud, otrora representante de Maria Sharapova y actual vicepresidente sénior de MIG Tennis, en una cancha bajo techo en el Tatoi Club, al norte de Atenas, Grecia, el 27 de abril de 2022. (Myrto Papadopoulos/The New York Times)
Max Eisenbud, otrora representante de Maria Sharapova y actual vicepresidente sénior de MIG Tennis, en una cancha bajo techo en el Tatoi Club, al norte de Atenas, Grecia, el 27 de abril de 2022. (Myrto Papadopoulos/The New York Times)

Durante años, los representantes de IMG encontraban a las futuras estrellas de dos maneras: los preadolescentes y niños de 13 y 14 años (Maria Sharapova, por ejemplo) llegaban a su academia en Bradenton, Florida, el cual fue en su momento el mejor sitio de entrenamiento en el deporte, en busca de una beca completa o los representantes llegaban a Les Petit As, el principal torneo para jugadores menores de 14 años que se realiza en Tarbes, Francia. Ahí, a menudo encontraban algo así como los mejores.

Sin embargo, durante la última década, se abrieron academias rivales en toda Europa y la de IMG se enfocó más en obtener ganancias de las familias que pagaban clases que en hacer ambiciosas apuestas arriesgadas por adolescentes. Además, en años recientes, cuando Eisenbud y sus colegas realizaban sus viajes anuales a Les Petit As, se encontraban con que casi todos los tenistas más prometedores ya habían firmado contratos con otras empresas de representación, muchas de las cuales eran operaciones especializadas con buen financiamiento que ofrecían garantías económicas que a veces superaban por mucho el costo anual de 50.000 dólares por entrenadores y viajes en el circuito juvenil.

Por lo tanto, en un ejemplo de cuán despiadados son los tiempos en el tenis, IMG está apostando por los más jóvenes, aunque encontrar talento preadolescente puede ser casi imposible y bastante tenso, pues se corre el riesgo de aumentar la presión sobre niños que de por sí se presionan bastante y, en algunos casos, son los responsables económicos de sus atribuladas familias.

Si las estrellas como Naomi Osaka y Bianca Andreescu, campeonas de torneos de Grand Slam de veintitantos años, han tenido que tomar descansos del tenis para cuidar su salud mental, no es una exageración considerar los riesgos de elevar las expectativas de manera tan explícita en niños preadolescentes. Durante una plática para niñas sobre cómo mantener una buena salud mental y física, Saga Shermis, especialista en desarrollo de atletas que trabaja con la WTA, comentó que esperaba verlas en la gira los próximos años. Quizá sea demasiada presión.

“A esta edad, siguen aprendiendo”, mencionó Adam Molenda, un entrenador de juveniles de la federación de tenis de Polonia, después de observar cómo dos de sus jugadoras, Antonina Snochowska y Maja Schweika, peloteaban durante una hora el lunes. “Nunca puedes saber quién tendrá éxito. La vida está llena de sorpresas”.

Carlos Alcaraz durante un juego en el Abierto de Madrid. (Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)
Carlos Alcaraz durante un juego en el Abierto de Madrid. (Foto: David S. Bustamante/Soccrates/Getty Images)

Para algunos, la fama y la fortuna de verdad pueden parecer inevitables. Eisenbud fue famoso por haber firmado a Sharapova cuando tenía 11 años después de observarla golpear la bola durante 45 minutos con una intensidad y una precisión que nunca había visto. Carlos Alcaraz, quien cumplirá 19 años el jueves y ya es el jugador más interesante en el deporte varonil, también fue considerado un niño infalible de 11 años meritorio de una inversión. Por otro lado, Eisenbud, estaba seguro de que el primer tenista que firmó, Horia Tecau de Rumania, estaba destinado para la grandeza. Tecau se volvió uno de los mejores especialistas en dobles, pero nunca estuvo dentro de los mejores 300 de la categoría individual.

Los jugadores tenían que llegar a Future Stars con un chaperón, el cual en la mayoría de los casos era un padre, y un entrenador, con quienes IMG tenía la oportunidad de construir relaciones.

Eisenbud alentó a los instructores a llenar de preguntas al entrenador italiano Riccardo Piatti, quien estuvo a cargo de un seminario de entrenamiento y a quien Eisenbud describió como el “mejor” del mundo.

Piatti pasó la mañana del martes observando a Tyson Grant, uno de los mejores tenistas menores de 12 años; el entrenador ha trabajado con la familia de Grant durante casi siete años. Piatti también supervisa el entrenamiento de la hermana de Tyson, Tyra, quien ya con 14 años es cliente de IMG. El padre de Tyson y Tyra, Tyrone, mide casi dos metros y jugó baloncesto profesional durante una década en Europa. Con buenos genes, un inicio temprano y la orientación de un entrenador de renombre, Tyson Grand podría ser una apuesta decente.

A unas canchas de distancia, Haniya Minhas estaba ejecutando uno de los mejores reveses juveniles, un golpe que inicia con el centro del mango de la raqueta casi sobre la parte trasera de su cadera.

“Es mi golpe favorito”, comentó. “Todo el mundo me dice que extienda los brazos, pero me gusta hacerlo a mi manera”.

Minhas, de 11 años, es paquistaní y musulmana. Juega con un hiyab, mangas largas y mallas y ya cuenta con todo el potencial para ser parte de una valla publicitaria.

Minhas ha ganado torneos desde que tenía 5 años. Su búsqueda de una competencia apropiada la ha llevado desde Pakistán —donde hay poco apoyo para los deportes femeniles y donde enfrentó y venció a todos sus coetáneos— a Turquía. Según su madre, Annie, ella y su hija quieren demostrar que alguien que luce y se viste distinto de la mayoría de las tenistas y es de un país que nunca ha tenido una estrella del tenis puede vencer a cualquiera. Esperan firmar con un representante cuando Haniya Minhas cumpla 12 años.

Queremos cambiar la manera de pensar”, mencionó Annie Minhas.

Defoe insistió en que está preparado para hacer lo que sea necesario con tal de tener éxito. Era casi el más pequeño de las dos docenas de chicos. Sigue jugando con una raqueta de tamaño juvenil y le costó mantenerle el paso a Tyson Grant en su primer partido. Todos sus oponentes intentan golpear con un pesado golpe liftado para sumirlo en el fondo de la cancha. Defoe atiza de regreso la bola dando un saltito antes de que esta salga volando por encima de su cabeza.

Cuando era más pequeño, Defoe, quien domina cuatro idiomas, se prometió que iba a ganar el Abierto de Francia. Ha basado su existencia en darse la mejor oportunidad para que eso suceda.

“De camino acá, me dijo que este viaje era como un paseo en tren”, comentó su madre, Rachel, quien fue su primera entrenadora. “Esta es solo una parada, una estación. Luego, el tren sigue su marcha”.

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