Por qué el gol de la “Mano de Dios” de Maradona es inestimable e inolvidable

Un gran salto para el fútbol. Allsport/Getty Images
Un gran salto para el fútbol. Allsport/Getty Images

El fútbol americano tiene “la atrapada”, el béisbol su “batazo escuchado alrededor del mundo” y el baloncesto “el bloqueo”.

En el fútbol existe la “Mano de Dios” de Diego Maradona, un momento deportivo detenido en el tiempo cuya mera mención puede evocar fuertes emociones entre los aficionados.

Su legado es tal que unos 36 años después de haber terminado en la red, el balón de fútbol involucrado en la jugada se venderá en una subasta el 16 de noviembre de 2022 y se espera que alcance un precio de hasta 3,3 millones de dólares.

Entonces, ¿por qué este gol, que ni siquiera debió haberlo sido, tiene tanta importancia? Como economista que estudia el deporte, siempre he creído que para entender la dimensión financiera de los deportes hay que partir del significado cultural. Este gol fue uno de los sucesos más emblemáticos del fútbol por varias razones.

1. Generó controversia

El gol en cuestión fue anotado por el gran futbolista argentino Maradona en un partido contra Inglaterra en los cuartos de final de la Copa Mundial de 1986. Era la segunda mitad, no se habían marcado goles y el equipo de Argentina estaba pasando el balón cerca del área de penalti de Inglaterra.

El centrocampista inglés Steve Hodge intentó despejar el balón enviándolo a manos del portero. Esperaba que el portero lo atrapara, sobre todo contra un Maradona que apenas medía 165 centímetros, pero lo cierto fue que la pelota terminó en el fondo de la red.

Al principio, parecía que Maradona había cabeceado el balón, pero las repeticiones mostraron claramente que lo había dirigido con el puño cerrado. Esta jugada se produjo tres décadas antes de la introducción del árbitro asistente de video, también conocido como VAR, en el fútbol. En aquel entonces, no había manera de comprobarlo. El árbitro tenía la visión bloqueada y pidió ayuda al árbitro asistente, pero este no vio ninguna falta y mantuvieron el gol.

Tras el partido, Maradona dijo a los periodistas que marcó el gol “un poco con la cabeza y otro poco con la mano de Dios”. La frase se quedó y con ella surgió la leyenda del gol.

2. Realmente se trata del segundo gol

El equipo argentino de 1986 no era muy bueno. Más bien era un equipo promedio que tenía al mejor jugador del mundo en ese momento o, según muchos, el futbolista más talentoso que ha pisado el campo.

Inglaterra era probablemente un equipo mejor si se excluía a Maradona del juego. De hecho, eso fue precisamente lo que los defensores de Inglaterra intentaron hacer: excluirlo por medios justos o cometiendo faltas. El plan de Inglaterra era hacer que casi todos sus jugadores en el campo lo marcaran para evitar que avanzara. Y lo intentaron, pero fue imposible.

Cuatro minutos después del primer gol, Maradona tomó el balón y dejó atrás a un ritmo vertiginoso a tres defensores y al portero de Inglaterra para volver a anotar. Aquel gol sería votado en una encuesta de la FIFA de 2002 como “el gol del siglo [XX]”.

Argentina ganaría la final en lo que todavía se conoce como “la Copa Mundial de Maradona”.

3. No, ¡se trata de la venganza de Argentina!

El contexto político del juego o el gol no dejaba vía de escape. En 1982, Argentina invadió las Islas Malvinas, o las Falkland Islands, como las llaman los ingleses, una distinción que determina la lealtad, un territorio británico de ultramar a unas 300 millas de la costa argentina.

Las islas habían sido ocupadas por los británicos desde 1833 y la ex primera ministra Margaret Thatcher consolidó su imagen como “La Dama de Hierro” enviando un grupo de trabajo militar 8 000 millas a través del Atlántico para recuperar las islas. El Reino Unido afirmó que su principal motivación era respetar la autodeterminación de los isleños, pero también estaban en juego valiosos derechos de pesca y un asiento en la mesa en la administración de la Antártida. Quienes se mantenían neutrales experimentaban una simpatía considerable por la causa argentina ya que consideraban que se trataba de un acto anacrónico de imperialismo colonial por parte de los británicos.

La humillación de los generales argentinos probablemente aceleró el fin de la dictadura militar y contribuyó a la restauración de la democracia en Argentina. Pero generó resentimiento contra los ingleses ya que los argentinos creen en su corazón que Las Malvinas les pertenecen y no las consideran un territorio de Gran Bretaña. Esa disputa marcó la antesala del juego de 1986, como recordaría Maradona más tarde en sus memorias “Yo soy El Diego”.

“De cierta forma, culpamos a los jugadores ingleses por todo lo que había pasado, por todo lo que el pueblo argentino había sufrido... Estábamos defendiendo nuestra bandera, los niños muertos, los sobrevivientes”.

Un mural en Buenos Aires celebrando el segundo gol de Diego Maradona en la Copa Mundial de 1986. Juan Mabromata/AFP vía Getty Images)
Un mural en Buenos Aires celebrando el segundo gol de Diego Maradona en la Copa Mundial de 1986. Juan Mabromata/AFP vía Getty Images)

4. Vale, es porque Diego Maradona realmente es el mejor de los mejores

Pocos jugadores han dejado su marca indeleble en una Copa del Mundo como Maradona. Su actuación en el partido contra Inglaterra es un monumento a su grandeza y con la frase la “Mano de Dios” puso su nombre en la misma oración junto a la divinidad. No fue un evento único, todo el torneo se convirtió en un escaparate para dar visibilidad a su increíble habilidad y al final levantó el trofeo.

Pero Maradona, quien murió en 2020 a los 60 años, también era un genio problemático. Hijo de los barrios pobres de Buenos Aires, nunca lo abandonó la ansiedad de no recibir lo que le correspondía. Se volvió adicto a las drogas, quizá como resultado de todos los analgésicos que necesitaba para seguir jugando en una época en la que los defensores eran propensos a entradas que partían huesos y luchó con la cocaína.

A menudo mostraba un comportamiento abusivo hacia los medios de comunicación y lo acusaron de agredir a una novia y tener conexiones cercanas con la mafia.

Pero para la mayoría de los entusiastas del fútbol, nada de eso resta valor a su grandeza como jugador.

Simplemente hay algunos jugadores, un número muy pequeño de hecho, cuya historia trasciende el bien y el mal y cuyos actos son recordados para siempre, como los héroes de las antiguas epopeyas griegas. Maradona es uno de esos jugadores. Al igual que Aquiles o Ulises, su nombre vivirá recordado en el gol de la “Mano de Dios”.

Stefan Szymanski