Polo. Rufino Bensadón: “Me encantaría representar a Chapa lo más que pudiera”

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Rufino Bensadón, en pleno ataque, seguido por su rival y amigo Barto Castagnola; “Ya hay que enfocarse en el próximo partido”, dice
Matias Callejo

“Soy de Boca, fanático mal, y estoy preocupadísimo por la clasificación a la Copa Libertadores del año que viene. Sí o sí tenemos que mejorar”, comenta, pícaro, Rufino Bensadón y da una pista de lo que realmente le quita el sueño si de nervios se trata. En cuanto a su metier, el polo, ya dio pruebas de que no le tiembla el pulso ni en los momentos más cruciales, como cuando el sábado pasado, luego de haber convertido 14 goles ante La Natividad tuvo la chance, mediante un penal de 60 yardas, de anotar el decimoquinto tanto personal para concretar el triunfo por 17-16 y escribir un nuevo capítulo glorioso en la historia de Chapaleufú, siendo el primer equipo proveniente de la clasificación al Abierto en ganar en su debut en la cancha 1 de Palermo. “Tenía que estar tranquilo, acomodar bien la bocha, mantener la mirada fija y que saliera derecha. Sabía que si le pegaba bien podíamos ganar”, analiza ante LA NACION en frío, tal como encaró esa bocha caliente con la que entró en la historia.

La tranquilidad que mostró de cara a los mimbres que dan al tablero de la cancha 1 de Palermo es la misma que mantiene fuera de la cancha. Y lejos de pasarse horas mareándose en el recuerdo de un resultado impactante ante un campeón de Hurlingham y candidato al título en el Abierto, en la mañana del domingo emprendió viaje a su Intendente Alvear, La Pampa, para votar en la mesa 351 de la EP N° 14, descansar unas horas y volver a Buenos Aires para enfocarse en el partido de mañana contra La Dolfina Brava. “Llegué a Alvear, que es un pueblo chico y todos saben la historia de Chapa y los Heguy. Todos se pusieron contentos por el logro, porque una de las cosas más lindas que tiene Alvear es el fanatismo por Chapaleufú. Toda la gente que trabaja en el campo nuestro se alegran mucho por el equipo y por nosotros”, contó sobre la breve estadía en su pueblo.

Compacto de Chapaleufú 17 vs. La Natividad 16

Si bien prefiere mentalizarse en lo que viene, tras recorrer los 545 kilómetros que separan a Intendente Alvear de Buenos Aires, se tomó una media hora para revivir un partido que se recordará por mucho tiempo: “ Cuando nos clasificamos para Palermo sabíamos que nuestro batacazo era si le ganábamos a La Dolfina Brava . Contra La Natividad salimos a ganar, porque esa es nuestra idea, sea cual sea el rival, pero no lo imaginaba ninguno de nosotros. Obvio que cuando llegamos al chukker largo y veníamos palo y palo no dudamos en competir con los mejores caballos. Estar cómodos en los chukkers decisivos nos ayudó a ganar”.

Quizás pocas veces sintió la efervescencia que hubo en el palenque tras el final. Y allí, no solo fue receptor de los múltiples abrazos de los suyos, sino que también se vio envuelto en una felicitación tras otra de gente que ni siquiera conocía. Si bien Chapaleufú es parte de su vida familiar, en esa celebración multitudinaria terminó de comprender lo que significa Chapaleufú para el público. “Fue increíble. No solo se acercaron nuestros amigos, familia, tíos, primos, había también mucha hinchada de Chapa, gente que por ahí no conocemos, pero sigue desde siempre al equipo y fue a festejar con nosotros. Fue tremendo y, la verdad, tener mucha gente que te apoye desde afuera suma un montón”.

Entre ellos, claro, estaba su hermano Beni Bensadón, que siempre los acompaña y está muy pendiente de todo lo que tiene que ver con el polo. “El Gordo es un crack. Festeja un montón, compartimos muchos momentos, entiende mucho el juego y sabía bien lo que se jugaba ahí. Verlo feliz ahí fue algo muy lindo para todo el equipo porque todos le tienen mucho cariño”. También recibió consejos de su padre Pancho Bensadón, y de Bautista Heguy, que le dio algunas claves de cómo enfrentar al equipo de sus amigos y vecinos Bartolomé (h) y Camilo Castagnola. “Bauti habló bastante entre los chukkers y, sobre todo, antes de arrancar. Nos dijo que la cancha 1 de Palermo es diferente, que había que jugar muy rápido y no hay que dar espacios, sobre todo a La Natividad porque son todos ligeros y en el taqueo te pueden meter gol. Nos dijo que tratáramos de tirarla para adelante y ponerlos de espaldas a ellos”.

Bensadón, de 19 años, hizo su debut en Palermo casi en simultáneo con otros talentos jóvenes, como su compañero en Chapaleufú Felipe Dabas, Adolfo Cambiaso (n.) y Tomás Panelo, de La Dolfina Brava. También son jóvenes y una realidad Barto y Jeta Castagnola y viene asomando a paso firme Lucas Monteverde (n.). “Es una generación de amigos y todos tenemos la suerte de que nuestros viejos hayan jugado en Palermo y se hayan dedicado tanto tiempo a la cría desde que éramos chicos, para llegar al día de hoy y tener una organización”, valora.

Si bien el mundo del polo ya los ve como la nueva generación a instalarse en el alto nivel, Rufino prefiere vivir el día a día y no saltearse etapas. Su objetivo no va más allá de este 2021 y en lo que está experimentando con una camiseta con mucha tradición e historia: “Hay que ir partido a partido, le ganamos a un equipazo. Ahora tenemos que ajustar el tema caballos y, claro, después de haber ganado este partidazo podemos tirarnos a ganar otro”.

–Para lo inmediato, ¿cómo hacen para bajar la espuma de lo vivido en el debut en Palermo?

–Con el equipo hoy hablamos y dijimos que fue tremendo lo que pasó pero ahora debemos enfocarnos en el siguiente partido. Mentalizarnos y olvidarnos del sábado y recordarlo recién al final de temporada. Obviamente estamos contentos, pero ya se nos viene otro partido que es clave ganar.

–¿Y está en tus planes seguir jugando para Chapaleufú en los próximos años?

–A mi me encantaría representar a Chapa lo más que pudiera, obviamente viendo cada año lo que pasa, porque nadie sabe lo que puede pasar, pero este equipo me encanta y me siento muy cómodo. Y, además, estamos representando a Chapa.

Así piensa Rufino Bensadón, el chico de los 15 goles en su debut en Palermo que está enfocado y no mira más allá de lo que está sucediendo en este 2021 con Chapaleufú. De 2022, por ahora solo responde que quiere a su Boca clasificado a la Libertadores.

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