Polo. La emoción de Lolo Castagnola por sus hijos, el increíble accidente del Jeta en el monociclo y el festejo interminable para La Natividad

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La Natividad a pleno en el podio: Jeta Castagnola, Polito Pieres, Lolo y Barto Castagnola y Nachi Du Plessis
Sergio Llamera

“Estoy como loco, estoy como loco, papá”. El vozarrón es inconfundible. Faltan dos minutos para terminar la final del Abierto de Hurlingham de polo y Bartolomé Castagnola no puede con sí mismo. Corre para un lado, para el otro, se abraza con los petiseros, gesticula. Le preguntan en pleno palenque, ya con el score 14-8 para el equipo de sus hijos frente a Murus Sanctus, y se le viene a la memoria “El Chalo”... “Es de mi viejo, siempre está”. Lolo lo recuerda a cada momento, porque lo perdió en un día muy especial: el 31 de diciembre de 1998. “Estaban tirando los petardos por fin de año y lo estábamos enterrando al viejo, imaginate”, nos contó hace unos años. Cada vez que habla del Chalo, de Héctor, el papá, se le ilumina la mirada. Y su mención no podía faltar en un día tan especial.

Los campeones vuelven a los palenques: Barto Castagnola, Polito Pieres y Nachi Du Plessis, exultantes
Sergio Llamera


Los campeones vuelven a los palenques: Barto Castagnola, Polito Pieres y Nachi Du Plessis, exultantes (Sergio Llamera/)

Los chicos, sus hijos, terminan de ganar su primer título de Triple Corona con una actuación memorable. Lo hicieron con una actuación fantástica. Venciendo a uno de los grandes candidatos de la temporada, en este año renovador para el polo de alto handicap. Pocos hubieran imaginado tamaña exhibición de polo en la final, la diferencia de seis goles para La Natividad y la actuación global del equipo que lo reposiciona de cara al Abierto de Palermo, nada menos.

Lolo se despertó temprano. Se había ido a dormir no muy tarde el viernes. Se desplomó, quizás estresado por lo duro que le resulta ver los partidos desde afuera y vivir esa semana previa a una final sabiendo que no la va a jugar. Siempre dice que “jugar es mucho más fácil”. Desde el miércoles que estaba peor: la lesión de Camilo, el menor, en un particular accidente casero, lo tenía a maltraer. Primero parecía imposible que jugara: la mano izquierda estaba hinchada (tiene una fisura). El viernes por la tarde pudo montar y taquear un poco. La cosa estaba mejor. A la noche, el mensaje al Jeta fue: “Probás mañana a la mañana (por el sábado) y ahi decidimos”. Y así fue. Cerca de las 7.30 Lolo ya estaba arriba. Camilo probó, se sintió mejor, y llegó la charla final. “El tema es así, Jeta. Vos decidís. Si jugás, jugás, nada de poner excusas durante el partido. Si no estás bien, te bajás, quedás afuera”, le dijo. La respuesta de Camilo, con sus 18 años, fue contundente: “Juego, papá”.

Lesionado y todo, Jeta Castagnola jugó y marcó 9 goles
Sergio Llamera


Lesionado y todo, Jeta Castagnola jugó y marcó 9 goles (Sergio Llamera/)

¿Cómo jugó el delantero? La rompió toda, hizo 9 goles y desempolvó una vieja frase de Lolo, que siempre, invariablemente, aclara “salvando las diferencias...”. ¿Qué suele decir Lolo del Jeta? “Cuando lo veo de atrás me recuerda a Cambiaso. De cuando lo veía jugando con él de back tantos años. Tiene muchas cosas parecidas. Esas cosas que no se entienden muy bien. Pero ojo eh, no lo comparo con Adolfito. Digo que tiene cositas de él”. Palabra más, palabra menos, el mensaje es el mismo.

Vive horas felices Lolo. La familia completa. Lleva despacio a sus hijos, trata de sacarle presiones. No quiere que se desenfoquen. Lógicamente él representa la pata polística de un grupo familiar que se completa con Benicio y con Lola, los otros hijos de la pareja que conforma desde hace mucho tiempo con Camila Cambiaso, la hermana de Adolfito. Que los chicos sean como son, tengan la educación y el trato que manifiestan a cada momento, es referencia de lo que reciben en la casa. Lolo respira polo. “Tienen funcionamiento”, suele decir sobre este equipo de La Natividad. Que se formó cuando hace tres años el sudafricano Ignatius Du Plessis se le presentó y le dijo: “Quiero jugar con tus hijos”. Fue el comienzo de la historia de un equipo que en 2019 obtuvo la clasificación para Palermo y provocó una explosión en el público que no se recordaba desde los tiempos de Indios Chapaleufú, allá por 1983.

"Polisha" Pieres, en una temporada inolvidable: fue elegido MVP de la final
Sergio Llamera


"Polisha" Pieres, en una temporada inolvidable: fue elegido MVP de la final (Sergio Llamera/)

En 2020, con la entrada de Polito Pieres por Matías Torres Zavaleta, La Natividad no alcanzó el nivel esperado. Tuvo problemas de caballos. Pero Lolo apostó por la continuidad del proyecto. “Los chicos tienen piel con este equipo. Se llevan de primera con Polito y con Nachi. Hay que darles más tiempo”, sostuvo. El arranque de 2021 volvió a sembrar dudas, hasta que hizo click en el debut en Hurlingham ante La Ensenada, que ya lo había derrotado en Tortugas. Fue en la segunda mitad de ese partido. “Apareció el equipo”, se convencieron unos cuantos. Después llegó la gran victoria sobre La Dolfina (con el tío Adolfito incluido), y ahora el primer título de Triple Corona, con una actuación memorable ante Murus Sanctus.

Toda la felicidad de La Natividad en el podio
Sergio Llamera


Toda la felicidad de La Natividad en el podio (Sergio Llamera/)

“¡Primera final de Triple Corona y la ganamos, esto es de locos! A pesar de que me dolía la mano, que se me cansaba rápido, anduve bien. Y por suerte hice muchos goles. Me lastimé en una caída jugando al polo en ruedita con mi hermana Lola. ¡Pensé que me perdía la temporada! Después de este Hurlingham creo que somos un equipo más consolidado. Jugamos muy bien y ahora a festejar”, dijo Jeta. Cuando dice “la ruedita” se refiere al Monociclo eléctrico. Es muy usado por los chicos e hijos de polistas para divertirse jugando con los taquitos cortos. En una de esas acciones, Camilo se fue al piso y se lesionó. “Era difícil de creer lo que nos pasó...”, confiesa el Lolo.

A pocos metros, Polito Pieres, elegido MVP de la final, está exultante. No es para menos: vive una temporada inolvidable, que además corona con rendimientos superlativos como el de la final. “Es inmensa la felicidad que tengo. Este equipo es fantástico y quiero agradecer especialmente a mi familia, que siempre me apoya. Creo que jugamos un gran partido y no aflojamos nunca. Esto es emocionante. Llegó un cambio con estos chicos y lo disfruto con ellos. La semi la vivimos como una final y tener otra final es bravo, pero le pusimos ganas y cabeza. Si hoy perdíamos era un desastre... Es de locos. Terminé muerto. La intensidad que le pusimos los cuatro fue inolvidable”, cuenta el capitán de La Natividad. Tan sonriente como el sudafricano Nachi Du Plessis, el alma máter de este equipo. “Sabía que había que esperar a este equipo. Le tenía una fe enorme. Los chicos crecen y todos estamos por la buena senda”.

Anda saltando de aquí para allá Barto Castagnola, el mayor de los hermanos. Que no hace mucho eligió por independizarse y se fue a vivir solo a La Martona, no muy lejos de la casa de la familia, donde en rigor está la mayor parte del día. Medio en broma, medio en serio, mamá Camila puede comentar sonriente que “se fue, pero vuelve para comer y para lavar la ropa...”. Barto es el cerebro del equipo. Tiene 20, pero parece de 35 y con 20 finales de Triple Corona en el lomo. “¡Es increíble todo lo que nos toca vivir! No podía creer lo de Jeta, pero por suerte pudo jugar y algunos golcitos metió”, tiró en plenos festejos.

Así lo vivió Lolo Castagnola en los palenques
Sergio Llamera


Así lo vivió Lolo Castagnola en los palenques (Sergio Llamera/)

Cañuelas sigue estando de fiesta. Esta vez no fue por La Dolfina, como en otros años, pero sí por su vecino familiar: La Natividad. Lolo Castagnola sufre desde afuera y aporta sus conocimientos, claro: cómo no lo haría si además de ser el padre de los chicos ganó 7 veces el Abierto de Palermo. Tiene un ladero de lujo a la hora de ordenarlos tácticamente: Pepe Heguy. Pero no se sube al caballo de la euforia. “Me gusta respetar a los rivales. Hoy jugamos mejor y le ganamos a un equipazo, pero siguen siendo eso, un equipazo. Exploto de alegría porque este es un viejo sueño, pero lo trabajamos mucho y gracias a Dios nos salió. Nunca pensamos que iba a darse así. Estamos como locos. Es esfuerzo, dedicación, fanatismo, y no creérsela nunca. Tenemos que seguir dando pequeños pasos. Si te la creés, no ganás nunca más”, lanza. Y uno sabe que no es una frase hecha porque lo mismo dice fuera de micrófono. Si algo supo Castagnola en estos tres años es bajar a tierra la efervescencia que existe en el polo con el futuro de sus hijos, que siguen siendo adolescentes, pero que acaban de pegar un estirón de aquéllos. Rompieron una barrera. Y tienen con qué seguir dando pasos positivos.

“Yo creo que en este equipo. El año que viene vamos a andar mejor. Acordate”, nos dijo a fines de 2020, cuando muchos le preguntaban, y hasta le cuestionaban, que La Natividad continuara con la misma alineación que no había tenido una feliz temporada. Lolo no se equivocó y seguramente le habrá agradecido al Chalo. Como cada mañana.

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