PGA Championship: el error fatal del chileno Pereira que le dio el triunfo a Justin Thomas

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Toda la frustración de Mito Pereira, luego de perder el PGA Championship de manera increíble
Maddie Meyer/PGA of America

Cuando su pelota se hundió en el agua, el corazón del golf latinoamericano se estrujó. Guillermo “Mito” Pereira estaba a un hoyo de consagrarse en el PGA Championship y la región se mantenía pendiente de su posible hazaña, pero una equivocación fatal en la salida del hoyo 18 dilapidó todas sus chances. El chileno cometió su único gran error en cuatro días de juego en el campo de Southern Hills y quedó a un golpe de acceder al playoff. Una vez más, el deporte mostró su lado más cruel. Finalmente Justin Thomas, el más laureado de los que peleaban la punta en Tulsa, Oklahoma, terminó imponiéndose en el desempate a tres hoyos frente a Will Zalatoris -aquel que había animado el Masters 2021-, después de que ambos estadounidenses empataran en 275 golpes (-5) al cabo de los 72 hoyos.

Pero antes de adentrarse en el triunfo de Thomas, que consiguió su segundo major después de haberse adjudicado el PGA Championship 2017, conviene apuntar la gran chance que desperdició Mito de hacerse un lugar en la historia del golf. Pudo haberse transformado en el tercer sudamericano en obtener un título grande, luego de Roberto De Vicenzo (Open Británico 1967) y Angel Cabrera (US Open 2007 y Masters 2009). Asimismo, América del Sur contaba con la posibilidad de completar la colección de las cuatro joyas del calendario, lo que hubiese sido una enorme conquista para una región históricamente postergada en este deporte, pero que desde este siglo fue avanzando a pasos agigantados, con triunfos de muchos jugadores latinoamericanos en el PGA Tour, el Tour Europeo y giras menos importantes. De pronto, la Argentina, México, Chile y Colombia plantaron bandera en varios rincones y no sorprenderá que continúen los éxitos.

“Es difícil asumir lo que pasó, no jugué muy bien en la última vuelta, tendría que haber hecho más birdies, pero lo tomaré como un aprendizaje. El viernes solo pensaba en pasar el corte y este domingo quería ganar”, relató Pereira, que se frustró con una última tarjeta de 75 golpes (+5). Acerca de ese swing enérgico y desarticulado que lo llevó a perder el título en el último par 4, comentó:  “Me sentía tranquilo, no estaba pensando en el agua. Cuando la tiré ahí me sorprendí. ‘¿En serio me fui al agua?’, me pregunté”.

Un caso curioso el del golf trasandino: cuando parecía que todo estaba dado para que Joaquín Niemann se alzara con un major a corto o mediano plazo, apareció su compatriota y amigo, Pereira, que en su segunda participación en majors se encontró a punto de dar un zarpazo inolvidable. Niemann sufrió en vivo el derrumbe de su colega, a quien seguía por celular. Y hasta pareció escapársele una lágrima por verse privado de disfrutar al golf chileno en lo más alto.

El perseguidor agazapado

De esta forma Thomas (67 golpes, -5) se terminó coronando en un campeonato en el que nunca figuró como uno de los candidatos. Sin demasiado que perder, el domingo corrió desde atrás: de hecho, aparecía a siete golpes de la punta en el comienzo de la última jornada. Pero su temple y su raza de campeón lo llevaron a alzar la Copa Wanamaker, al tiempo que los demás amagaron pero no supieron cerrar el certamen, sobre todo el chileno, autor de aquel doloroso doble bogey final.

¿Cómo triunfó Thomas? Consiguió velocidad de crucero en el trayecto de vuelta, con los birdies en los hoyos 11, 12 y 17, mientras observaba cómo se le escurría la chance a Mito. Después, remató la faena en el playoff ante Zalatoris, gracias al acierto en el hoyo 17, que marcó la diferencia en aquella definición mano a mano a tres hoyos. Parte del mérito le corresponde a su caddie, Jim “Bones” Mackay, aquel experimentado que le llevaba los palos a Phil Mickelson, el veterano golfista con quien saboreó la gloria muchas veces en el circuito.

Leaderboard cambiante

Fue una jornada muy variable en el tablero: Pereira arrancó los últimos 18 hoyos con tres golpes de ventaja, pero un comienzo complicado del líder –bogey en el hoyo 3- y aquel primer envión de Zalatoris –birdies en los hoyos 4 y 5- dieron un lavado de cara a la vanguardia y ambos quedaron igualados. Sin embargo, el californiano tuvo que declarar una pelota injugable al fallar el green del par 3 del 6 y cometió otro error en el 7, con lo que el trasandino recuperó la diferencia del arranque de la ronda.

Pronto se inició el juego de las presiones entre varios contendientes, porque también se sumaron a la lucha por la punta Cameron Young y el inglés Matt Fitzpatrick. La realidad es que a todos les costó lidiar con el campo de Southern Hills. El propio Mito tropezó una y otra vez, a juzgar por los bogeys en el 7, 8, 12 y 14, al margen del birdie del 15.

Sin perder del todo el control, Pereira rara vez pudo domar esa cancha que había jugado a la perfección en los días anteriores –sobre todo el viernes, cuando empleó 64-, aunque tuvo el temple para soportar los embates de sus perseguidores. Sobre todo, salvó el par en el 16 de manera providencial, al embocar un putt comprometedor. La principal amenaza pasó a ser Thomas, el más experimentado de ese lote, pese a que el ganador de 15 títulos del PGA Tour no pudo enviarle un mensaje al puntero al fallar un putt para birdie en el hoyo final.

Así, todo pasó a depender de Mito. En el hoyo 17, un corto par 4 de 302 yardas, tuvo que tomar una decisión importante: debía asumir un riesgo o apelar a su instinto de conservación, en un día en que su golf no le respondía como quería. Pero optó por la decisión más valiente: tomó el driver y le apuntó al green. Su pelota no llegó al objetivo y ensayó un approach, para dejarse un putt para birdie que, finalmente, le quedó en la boca del hoyo. Y después, llegó ese tremendo error del chileno en la salida del 18, que se fue directo al agua por la derecha.

De esta forma, Thomas y Zalatoris se encontraron en el playoff. Fue allí cuando el íntimo amigo de Tiger Woods capitalizó el envión que traía en la vuelta y venció al rubio, que otra vez vio postergado el sueño de su primer major.

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