Cada perro cuesta hasta U$6000: la raza argentina que creó un negocio millonario en todo el mundo

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Arsim Dreshaj cría dogos argentinos en Suecia.
Arsim Dreshaj cría dogos argentinos en Suecia.

CORDOBA.- Arsim Dreshaj, croata radicado en Suecia hace años, tiene un criadero de dogos argentinos en la ciudad de Mariestad (a 300 kilómetros de Estocolmo). Sus perros se venden a unos 2500 euros y tienen sangre argentina, ya que la primera hembra la compró al cordobés Horacio Rivero Nores, quien tiene el criadero más antiguo del país sin interrupciones desde su origen; está en Falda del Carmen.

“Conocí la raza en 2004 en un libro de perros de caza -cuenta Dreshaj a LA NACION-. Frené todo para aprender de esos perros; leí muchísimo, cómo nació la raza, por qué eran buenos para la caza. No podía dejar el tema”. El primer dogo lo compró en España y en 2018 viajó a la Argentina.

“Después de tener mis perros estoy seguro de que la Argentina es mi lugar favorito en el mundo, tanto que me gustaría mudarme allí”, dice. Invirtió unos 10.000 euros en viajar al país y comprar la hembra que estaba preñada.

El dogo argentino es considerado el mejor perro de caza.
El dogo argentino es considerado el mejor perro de caza.


El dogo argentino es considerado el mejor perro de caza.

Explica que en Suecia el dogo no se usa tanto para caza como para acompañar familias porque “les guste la naturaleza, la vida al aire libre. No es un perro para dormir en el sofá”. Algunas de sus crías las vende a cazadores, pero en general el destino son casas de familia.

Está preparando una próxima cruza de su hembra argentina con un dogo -también de sangre local- que un amigo suyo tiene en Italia. “Viajaré con la perra, porque el suyo es un gran animal y eso es muy bueno”, apunta.

El padre de Rivero Nores era primo hermano de Antonio Nores, el médico cordobés que en 1947 dio a conocer la primera raza de perro -y hasta hoy la única- argentina. “Llevaban unos 20 años de trabajo; no tenía un laboratorio, sino que sus probetas eran las hembras y los machos que iba cruzando”, señala Rivero Nores a LA NACION.

En 1968 la Federación Cinológica Argentina la reconoce como raza y en 1973 hace lo mismo la FCI a nivel internacional. En la actualidad hay otras dos razas que están buscando reconocimiento, el barbucho patagónico y el pampa argentino.

Rivero Nores fue uno de los fundadores, en 1971, del Club del Dogo en Córdoba; desde allí empezaron a trabajar para difundir la raza. “Tenía muy mala de prensa -apunta el criador-; cuando había alguien mordido por un dogo se criminalizaba la raza. En ese entonces se usaba a los perros para cacería de jabalí, puma y pecarí, que estaban permitidas. Hoy ya no, porque están en alerta amarilla”.

En la Argentina estima que hay cerca de 1000 personas que se dedican a la cría de dogos, aunque apenas unas decenas son entidades inscriptas en la Federación con registro genealógico y, por ende, pedigree. En los ‘80 la raza empieza a llegar a Europa; todavía -indica Rivero Nores- es “el mejor perro del mundo para caza; tiene muy buen olfato, estructura física y valor. Con el paso de los años empieza a entrar en los hogares”.

Criar dogos de pedigree es un negocio que escaló a nivel mundial, hay establecimientos reconocidos en España, Italia, Francia, Alemania, Serbia, Croacia Hungría y clubes oficiales en todo el planeta, incluidas China, Japón, Corea, Sudáfrica y Estados Unidos.

“Pueden no tener sangre argentina y ser muy buenos, pero el que la tengan, es un plus. Por eso son muchos los que vienen a comprar hembras y machos para iniciar la trayectoria -añade Nores Rivero-. Se venden perras servidas, también se puede hacer servir una que traen al país e incluso hay quienes comercializan el semen congelado”.

El precio del perro varía por el sexo (vale más la hembra como reproductora), la salud, la edad, la historia del criadero y sus antecedentes; oscila entre US$ 1500 y US$ 6000. Entre los cuatro y seis meses es buena edad para adquirirlo porque ya hay datos ciertos de su salud.

El criadero Asrin vende animales a un promedio de 2500 euros.
El criadero Asrin vende animales a un promedio de 2500 euros.


El criadero Asrin vende animales a un promedio de 2500 euros.

Nores Rivero apunta que muchos criadores internacionales traen los dogos a exposiciones en la Argentina porque ser “campeón en el país de origen, también suma”. Sostener un criadero tiene un costo “alto”. Sólo de alimento un perro consume unos $8000 al mes, a lo que se suman los cuidados físicos, entrenadores, veterinarios y medicamentos.

“Es un embajador argentino en el mundo”, grafica Rivero Nores. Los cruces de raza que hizo Nores incluyeron el Perro de Pelea Cordobés (PPC) como base con Bull Dog Inglés, Gran Danés, el Mastín de los Pirineos, Bull Terrier, Boxer, Pointer, Dogo de Burdeos y Irish Wofhound. Su creador lo definió como “el mejor perro entre todos los perros de presa y el de más presa entre todos los perros del mundo”.

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