El nuevo perfil del número 9: jóvenes, altos, con un cabezazo letal, desgaste físico y un enorme corazón

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Luis Vázquez representa mejor que nadie al nuevo prototipo del número 9 de nuestro fútbol
Fotobaires

Otros tiempos. El fútbol argentino siempre tuvo una obsesión con el número 9, con el goleador. El paladar sugería, años atrás, que el delantero de área no solo debía ser un clásico finalizador, sino que correspondía tener otros argumentos. Gol, técnica, clase, cabezazo, oficio fuera del área, conexión con el viejo número 7, con el clásico número 10. Se despreciaba, de algún modo, al centro delantero infalible en el área, al que a veces le costaba mostrar su jerarquía fuera de la peligrosa zona de confort.

Lautaro Martínez es el goleador del ciclo de Scaloni (AP Foto/Gustavo Garello)
Lautaro Martínez es el goleador del ciclo de Scaloni (AP Foto/Gustavo Garello)


Lautaro Martínez es el goleador del ciclo de Scaloni (AP Foto/Gustavo Garello)

Y no excesivamente altos. Tres cracks que se destacaron en el seleccionado durante la última década: Sergio Agüero (33 años, Barcelona, 1,73m), Gonzalo Higuaín (33, Inter de Miami, 1,86m) y Carlos Tevez (37, libre, 1,71m). Hasta Lautaro Martínez, el artillero del exitoso ciclo de Lionel Scaloni, tiene algo de todos ellos: 24, Inter, 1,74m. Apenas Pipita supera la tónica del metro 80. Todos hábiles, con olfato, con estirpe, con gambeta. Y con una maravillosa carrera internacional.

El fútbol argentino se nutre, ahora, de delanteros de otra estirpe. El perfil del nuevo número 9 del fútbol argentino es moderno. Surgieron en este torneo y son todos más o menos parecidos: jóvenes, altos, goleadores, muy buenos con la cabeza, con algún desliz en los pies. Y una fuerza de voluntad arrolladora. Son los nuevos optimistas del gol, modernos Martín Palermo (1,92m, hoy técnico de Aldosivi, de Mar del Plata). Y juegan con una pasión asombrosa, que contagia. Luis Vázquez (Boca), José Manuel López (Lanús), Juan Manuel Cruz (Banfield), Luciano Gondou (Sarmiento), Tomás Badaloni (Godoy Cruz). Y tantos más.

Todos son parecidos. Todos tienen pista por el descalabro financiero de los clubes, en una economía en rojo, en un campeonato con jóvenes en todas sus versiones. En todos los puestos. Pero el número 9 tiene una sintonía parecida. Con una excepción: Julián Álvarez, el explosivo delantero de River, la figura del Torneo 2021.

Julián Álvarez, de River, no encaja con el nuevo perfil
Julián Álvarez, de River, no encaja con el nuevo perfil


Julián Álvarez, de River, no encaja con el nuevo perfil

Tiene 21 años, suma 11 goles y cinco asistencias en 15 encuentros. Sale del molde: de 1,70m, con habilidad, panorama y gol. Es determinante, porque se mantiene en la elite, luego de haber jugado un tramo en dos finales de Copa Libertadores y sufrir los embates lógicos de la juventud. Lo elogia Marcelo Gallardo: “Julián es un jugador que no necesita que yo lo destaque, lo hace por sí mismo. Se ganó este presente, trabaja y entrena para eso. Es muy funcional al equipo y hoy está asumiendo ese rol principal en el ataque, tener un jugador con ese nivel de confianza es fundamental. Pasó por todos los vaivenes que tiene un futbolista en ese proceso, con esa edad. Producto a esa buena cabeza y también al núcleo que lo contiene en el mundo River, además de su familia”.

Es capaz de gambetear entre tres adversarios, pero no tiene la prepotencia de la fisonomía de los que hoy gobiernan el mercado local.

Como José López, el correntino de Lanús, también de 21 años, 11 goles y 2 asistencias en 19 partidos. Juega con la camiseta N°42 –otro de los símbolos de época– y se desempeña al lado de otro número 9, como Pepe Sand, de 41, con el mismo poder de gol y que suele bajar algunos metros. López, también: con 1,88m, es de los que acechan, es el que más técnica tiene, pero hoy no es lo más importante. Es un fuera de serie en el arte del cabezazo, una técnica que potenció jugando al básquetbol. Luis Zubeldía le ve futuro europeo. Específicamente, en la Bundesliga.

José Manuel López, de Lanús, una de las revelaciones del torneo
Mauro Alfieri


José Manuel López, de Lanús, una de las revelaciones del torneo (Mauro Alfieri/)

Luis Vázquez representa la última carta de gol de Boca: 20 años, 5 goles y una asistencia, en 17 partidos (en menos de la mitad como titular). De 1,90m, la fórmula preferida es ir a buscar el cabezazo: tiene una potencia de veterano. Sabe dónde ubicarse. “Me gustaba Palermo, tengo mucha admiración por él. También me gusta Lewandowski, trato de mirar un poco a cada delantero, sacar un granito de arena de cada uno y tratar de transmitirlo en la cancha”.

Luis Vazquez y el cabezazo, un impulso decisivo
Alfieri Mauro


Luis Vazquez y el cabezazo, un impulso decisivo (Alfieri Mauro/)

Lo elogia Sebastián Battaglia:Está en un gran momento, nos pone contentos su presente, aporta soluciones. Tratamos de que todos tengan confianza”. Rolando Schiavi conoce muy bien al santafesino que juega con la 38: “Vázquez me sorprendió, calzarse la 9 de Boca no es fácil. Hacer goles tampoco es fácil; y él lo está pudiendo hacer. Parece un jugador que lleva 4 o 5 años en primera división”.

Juan Cruz, el Jardinerito, se destaca en Banfield, que está en el puesto 24° de 26 equipos, así que el mérito es mayúsculo. El parecido a Julio, su padre, es enorme: 22 años, lleva 7 tantos en 18 encuentros. Mide 1,84m, cuatro centímetros menos que su papá, de fabulosa campaña en la Serie A. Arrancó en las infantiles de Inter, de Milán, se corrió de la escena durante algunos años y aterrizó en Banfield a los 18. Un curso acelerado de actuación.

Juan Cruz, una esperanza en Banfield
Twitter @CAB_oficial


Juan Cruz, una esperanza en Banfield (Twitter @CAB_oficial/)

Hay otros casos parecidos. Grandotes, con técnica limitada, un desgaste físico extraordinario, gran cabezazo y un enorme corazón. No se quedan estáticos en el área: eso ya no corre más. Son los primeros defensores, juegan para el equipo.

Luciano Gondou (Sarmiento): de paso por las inferiores de River, mide 1,89m, se siente cómodo más allá del área, suma 6 tantos y una asistencia en 17 juegos, en un club que pelea, a largo plazo, por mantenerse. Tomás Badaloni (Godoy Cruz), de 21 (dos goles, una asistencia, 1,84m), es el último diamante de un puesto que se transformó en el nuevo paladar de nuestro fútbol.

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