Pep Guardiola, la Champions League y una de las derrotas más duras de su carrera: “Nunca habíamos vivido esto”

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Guardiola da indicaciones durante un partido que al final lo sumió en la frustración
GABRIEL BOUYS

Manchester City estuvo cinco veces arriba en el marcador en toda la serie, pero el que jugará la final de París ante Liverpool es Real Madrid. En el fútbol, no todo se puede explicar. El equipo de Pep Guardiola estaba avisado, pero también cayó en el embrujo. Los partidos se terminan cuando lo decide el Real Madrid, que se reserva unos cierres antológicos. A Manchester City le había sabido a poco el 4-3 de la ida, pudo ganar por una diferencia mayor y dejó pasar la oportunidad. Ya no se sabe cuántas veces hay que acabar con el Real Madrid para que no resucite, se levante y se transforme en un elefante pisando hormigas.

El City tenía encarrilado el desquite. Partido trabado y parejo en el primer tiempo, nada que ver con el alocado carrusel del Etihad Stadium. La estocada de Riyad Mahrez a los 28 minutos del segundo tiempo, con un zurdazo al primer palo de Thibaut Courtois, puso el 1-0 y, esta vez sí, parecía la palada de tierra definitiva sobre Real Madrid. Pero los crédulos de que no podía haber otra sorpresa se toparon con otro desengaño. Entre Grealish y Foden habían dilapidado el 2-0 abajo del arco, a minutos del final.

Mahrez festeja su gol, cuando parecía que era la noche del City
Nick Potts


Mahrez festeja su gol, cuando parecía que era la noche del City (Nick Potts/)

A Real Madrid los partidos nunca le quedan cortos para desatar la tormenta perfecta. Rodrygo, que había reemplazado a un cansado Toni Kroos, dio la vuelta la historia en un par de minutos. Dos relámpagos y al alargue, para la apoteosis de un Karim Benzema que transita por una temporada memorable. A él le hizo el penal Ruben Dias y él se encargó de mandar a Ederson a un palo para meter la ejecución por el opuesto. Máximo goleador de esta Champions, con 15, Benzema alcanzó en el tercer histórico a Robert Lewandowski, ambos con 86, en un podio que encabeza Cristiano Ronaldo (140), secundado por Lionel Messi (125).

“Otra noche mágica de los reyes de Europa”, se leía en el telón desplegado antes del partido sobre una de las cabeceras del Santiago Bernabéu. La inscripción tenía mucho de reivindicación, por lo ya hecho ante Paris Saint Germain y Chelsea, y también de profecía, porque la semifinal contra Manchester City tuvo el mismo guion. Una historia que, por repetida, no deja de asombrar, de dotar al fútbol de una emoción incomparable.

Hundido por momentos en el banco de los suplentes cuando Real Madrid mostró sus garras de fiera, Guardiola se cargó de ánimo en el final y con su mejor talante entró a consolar a sus jugadores y saludar a los rivales. Caballerosidad deportiva, ante todo, para otro trago amargo en la Champions, que se le atraganta desde las dos (2009 y 2011) que ganó con el Barcelona de Messi, Xavi e Iniesta. Con Bayern Munich encontró el límite de tres semifinales consecutivas y ahora se quedó en el umbral de la segunda final consecutiva.

Lo más destacado de otro triunfo épico de Real Madrid

Sobre la dimensión de la derrota, Guardiola reconoció: “Tuve derrotas muy duras, en Barcelona con el Chelsea... Estábamos tan cerca. En la segunda mitad jugamos mejor. Nos encontramos con el buen juego. Desafortunadamente, no conseguimos nuestro objetivo. Menos en el final, estuvimos brillantes. Pero esto va de goles y ellos hicieron uno más”.

Por cómo se dio la resolución de los partidos, es probable que esta semifinal en Madrid a Manchester City le duela más que la definición perdida hace un año ante Chelsea. Con un equipo que creciendo más en madurez y cálculo que en vuelo futbolístico, esta derrota le vuelve a demostrar que todavía no está a punto. En el incendiario desquite contra Atlético de Madrid demostró que ya tenía la piel más dura: hizo tiempo, guerreó y se defendió sin ruborizarse. Equipo de juego sofisticado por la calidad de sus centrocampistas, había mostrado otra versión, más áspera, muchas veces necesaria cuando no alcanza su fútbol de cuño diletante. Algo de eso también era ante Real Madrid, hasta que el león que estaba enfrente rugió y sufrió el miedo paralizante que ya conocieron otros conspicuos equipos. Pero el manual del campeón todavía no está del todo aprendido cuando enfrente está el más campeón de todos en Europa, como reconoció Guardiola: “Los jugadores del Madrid lo habían vivido. Nosotros no habíamos vivido esto”.

El saludo afectuoso entre Ancelotti y Guardiola
PIERRE-PHILIPPE MARCOU


El saludo afectuoso entre Ancelotti y Guardiola (PIERRE-PHILIPPE MARCOU/)

Aunque sigue sin levantar la Orejona, el club que es controlado por capitales de los Emiratos Árabes Unidos desde 2008 está instalado entre las grandes potencias del continente. Por si faltaba una muestra más, quedó demostrado que no tiene la historia de Real Madrid, ni de Liverpool, Bayern Munich, Barcelona y Milán. Pero por mérito propio se sienta a la mesa de los jerarcas europeos, por ahora sin quedarse con la última palabra. Ya no es solo la chequera ilimitada de Abu Dabi para satisfacer algún capricho momentáneo, sino un proyecto consolidado y a largo plazo, al que esta derrota no hará trastabillar, sobre todo en lo que refiere a la continuidad de Guardiola, que en su sexto año de gestión se siente muy a gusto con las condiciones de trabajo que le ofrece un club conducido por dos personas de su extrema confianza (el CEO Ferrán Soriano y el director deportivo Txiki Begiristain).

Todos los titulares de este miércoles ya eran la base de la final del año pasado. Hay una continuidad y coherencia. No se trata del club rico que todas las temporadas arma un plantel nuevo. Sí hicieron una erogación fuerte por Jack Grealish (117 millones de euros), un gambeteador que no terminó de encajar. Pudo ser el héroe si marcaba el 2-0, pero fue un pasajero más de la decepción. Manchester City ya tiene a Julián Álvarez, al que seguramente irán llevando de a poco, salvo que impresione con algo más de lo que ya conoce del delantero que disputa sus últimos partidos en River. Y seguramente abrirán la chequera por Erling Haaland, el centro-atacante que más conforma a Guardiola.

Rodrygo, el delantero que entró para desequilibrar la serie con dos goles
Bernat Armangue


Rodrygo, el delantero que entró para desequilibrar la serie con dos goles (Bernat Armangue/)

Con el pesar de la Champions a cuestas, a Manchester City le queda defender el primer puesto de la Premier League, que encabeza con un punto de ventaja sobre Liverpool, a falta de cuatro fechas. Guardiola tiene trabajo en el aspecto anímico: “Tenemos que levantar a nuestros jugadores, esto pasa en el deporte. Esta sensación de estar tan cerca de conseguirlo... Luego se pusieron 2-1, metieron un penal y se acabó”. Mientras tanto, el City hace cola para el psicólogo, detrás de Paris Saint Germain y Chelsea. Todos necesitados de resolver un trauma llamado Real Madrid.

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