Si el 2021 de Paula Badosa te ha gustado, el 2022 tiene una pinta descomunal

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INDIAN WELLS, CALIFORNIA - OCTOBER 17: Paula Badosa of Spain celebrates her victory over Victoria Azarenka of Belarus in the final of the women's singles of the BNP Paribas Open at the Indian Wells Tennis Garden on October 17, 2021 in Indian Wells, California. (Photo by TPN/Getty Images)
Photo by TPN/Getty Images

La historia de Paula Badosa en 2021 empezó como una novela de superación: después de años de ansiedades, molestias y depresiones, la española nacida en Nueva York conseguía dejar atrás todos sus demonios y volvía a competir al nivel que se presumía de ella cuando fue convocada para jugar la Copa Federación en 2014, con 16 años, y ganó la edición junior de Roland Garros al año siguiente. De por sí, eso ya era noticia y una noticia muy agradable. Ver a Paula, sumergida en las profundidades del ránking hace apenas dos años, coquetear con el top 100, luego con el top 50 y por último con el top 25 sorprendía a propios y ajenos. Lo que no intuíamos era que su objetivo no era quedarse ahí.

Desde hace años, la WTA es un circuito extraño donde las campeonas se van turnando y nadie parece imponer su dominio. Pudo ser Naomi Osaka, pero ahora mismo Naomi Osaka no está para nadie. Puede que en el futuro sea Emma Raducanu, pero la victoria en el US Open ha mostrado, en principio, a una adolescente algo errática, con decisiones que parecen precipitadas, como echar a su entrenador de toda la vida sin tener un sustituto pensado. Lo cierto es que el presente es una amalgama de grandes jugadoras que en cualquier momento pueden llevarse un gran título. Es lo que acaba de hacer Badosa en Indian Wells, por ejemplo.

El triunfo en California, aparte de las connotaciones históricas -ninguna tenista española había triunfado allí antes-, demuestra que la evolución de Paula no tiene límites. Empezó el año como número setenta del mundo y está ya la número trece. En la clasificación de 2021, va octava, justo detrás de Garbiñe Muguruza, lo que hace muy posible que ambas tenistas jueguen la copa de maestras, sobre todo si Osaka, como es de prever, se borra del evento. Esto son palabras mayores. Mucho más que una historia bonita de alguien que resurge de entre las olvidadas. Badosa va tan en serio que pocos retos quedan delante de ella... y, viendo la evolución, bien podría conseguirlos en 2022.

Lo primero, y más importante, es que Badosa tiene un juego dominador, como lo tiene, por ejemplo, Muguruza. Son dos tenistas que se defienden bien, pero, sobre todo, que tienen la capacidad para atacar con potencia tanto con la derecha como con el revés. Aunque el saque es aún un poco errático, cuando consigue meter primeros servicios, complica mucho la existencia de la rival. Si algún "pero" se le puede poner a Paula este año es su resistencia física... pero, claro, decir esto después de ganar un partido que ha durado tres horas, parece mucho decir.

Ahora bien, eso no quita para que no sea cierto: Paula se cansa con cierta facilidad y se desconecta mentalmente de los partidos también con cierta frecuencia. A menudo, ambas cosas se dan a la vez: en cuanto las piernas no van y necesitan un descanso, la cabeza pide también una tregua. A lo largo del año, Paula ha tenido que retirarse tres veces de distintos torneos... y en alguno no lo ha hecho por pura dignidad, cuando estaba completamente agotada. Si consigue solucionar eso, si consigue acostumbrarse a competir físicamente con las mejores, el futuro pinta maravillosamente bien para ella. También es cierto, ojo, que este año ha disputado ya cincuenta y seis partidos en diecisiete torneos. Y la temporada no ha terminado.

Lo que echamos de menos son buenos resultados en los torneos de Grand Slam. Los cuartos de final de Roland Garros son lo único que se salvan de la quema. Ser una de las trece mejores jugadoras del mundo es la leche... pero al final eso no sirve de mucho si no se ratifica en los grandes escenarios. La buena noticia es que, con ese tenis, con este primer gran torneo ya en su palmarés, y con lo abierto que se presenta 2022, esos resultados pueden llegar inmediatamente y, en rigor, lo pueden hacer sobre cualquier superficie. Alguien que gana en Indian Wells es alguien que puede ganar Australia y US Open. En París ya sabemos que lo puede hacer perfectamente bien.

Todos hablan de Raducanu, pero su dominio -si llega- aún tendrá que esperar un poco. Es ley de vida. Mientras tanto, aún pueden quedar tranquilamente un par de temporadas con múltiples ganadoras de grand slam. Teniendo en cuenta que Paula no ha dado un paso atrás en todo el año y que el cambio de entrenador -Jorge García por Javier Martí- no ha afectado negativamente ni a su juego ni a su mentalidad, el año que viene puede ser perfectamente su gran año. El asunto, viendo sus antecedentes, es que no se obsesione con ello: que deje que los resultados lleguen sin venirse abajo en cada derrota. Un circuito donde las victorias son imprevisibles es, por definición, un circuito donde las derrotas inesperadas son frecuentes. Muchos pensarán que mantenerse ya sería un éxito para el año que viene, pero estas oportunidades no aparecen siempre. El hueco está libre y alguien tiene que rellenarlo. Si Paula está por la labor, tenis tiene para que el puesto sea suyo.

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