Un partido desigual en el Caribe, un Robin Hood surinamés y un polémico reparto de billetes en pleno vestuario

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Ronnie Brunswijk, vicepresidente de Surinam, reparte dinero en el vestuario del rival
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La escena da la vuelta al mundo en cuestión de clics. Los futbolistas de Olimpia, de Honduras, festejan en su vestuario la goleada por 6-0 contra Inter Moengotapoe, de Surinam, por la Liga Concacaf. Entre los que celebran está Gustavo Reggi, asistente del entrenador, Pedro Troglio. Habla una persona, torso desnudo, remera blanca al hombro como si fuera un souvenir: “¡Yo soy Brunswijk, vicepresidente de Surinam!”, dice en el corazón del camarín y tras repartir billetes de dólar suriamés como si fuera una limosna o un premio. Parece una secuencia de la Rosadita, la cueva de dinero de Puerto Madero, pero sucede en una aldea pobrísima del pobre Surinam, entre el Atlántico y el Amazonas.

El partido acaba de terminar y Ronnie Brunswijk se jacta de haber entrado en el libro Guinness: a los 60 años, se convirtió en el futbolista más longevo en disputar un torneo internacional. Estaba previsto que jugara 15 minutos; se mantuvo en cancha por 54 minutos. Nadie podría decirle nada: además de ser el primero en la línea sucesoria del presidente Chan Santokhi es el dueño del equipo y por eso portó la cinta de capitán. El estadio, de madera y con capacidad para 3000 personas, lleva su nombre. Usó la camiseta 61, en honor al año en que nació, uno más entre los diez hijos que tuvieron sus padres. Su forma física distaa mucho de la de un deportista profesional, claro.

A Brunswijk, el repartidor de billetes, le dicen “Robin Hood”, porque desde niño se empeñó en distribuir la riqueza en una tierra en la que escaseaba. Claro que de grande conjugó el clientelismo político con otras actividades, de las que reniega: tiene dos condenas firmes en Holanda y Francia por narcotráfico. Lo busca Interpol, pero Surinam no extradita a sus ciudadanos. En la región de Moengo, donde no hay asfalto y hasta fines de 2020 la luz era un lujo, Brunswijk es un rockstar.

Quien lo graba en el camarín y se encarga de que la sonrisa de Brunswijk quede inmortalizada es otro personaje de película. Según el periodista hondureño Eduardo Solano se trata de Joël Martinus, más conocido como “Bordo” o “Money Hond”, sus alias en las redes sociales. “Amante del rap, estuvo ocho años convicto en una cárcel de Francia por meter cocaína en Guyana”, escribió Solano. Martinus hizo un pequeño cameo en la transmisión oficial del partido y se lo pudo distinguir en la tribuna del estadio gracias a sus cadenas de oro.

Ronnie Brunswijk, vicepresidente de Surinam y presidente del Inter Moengotapoe, en el sorteo previo al partido contra Olimpia, de Honduras
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Ronnie Brunswijk, vicepresidente de Surinam y presidente del Inter Moengotapoe, en el sorteo previo al partido contra Olimpia, de Honduras (Captura/)

Brunswijk es casi el dueño de su tierra. Tuvo 50 hijos y, amante del fútbol de toda la vida, consiguió su licencia de entrenador... a la fuerza. Antes de dar el examen final tuvo un enfrentamiento en el vestuario. Lo resolvió con un revólver, dando tiros al aire. Todos debían saber quién era. ¿Resultado? Graduado con honores. Tampoco es la primera vez que se autoconvoca para un partido y deja a su equipo en inferioridad de condiciones contra un rival: antes ocurrió en 2011 y ante Milerock de Guyana. Duró una hora en cancha y fue reemplazado por su hijo Junglo. Todo queda en familia.

El incidente en el vestuario surinamés provocó una catarata de críticas en la prensa hondureña y de todo el mundo. La Confederación de América Central, del Norte y del Caribe (Concacaf), responsable del torneo en el que se enmarcó el partido entre Inter y Olimpia, emitió un comunicado y consignó que se abrirá un expediente disciplinario para saber qué ocurrió.

“Estamos extremadamente preocupados por el contenido de un video que circula en las redes sociales y que plantea posibles problemas de integridad en torno al partido de la Liga Concacaf entre Inter Moengotapoe y CD Olimpia”, publicó la entidad presidida por el canadiense Víctor Montagliani. Y añadió: “El caso está siendo remitido al Comité Disciplinario de Concacaf, quien iniciará una investigación formal. Se proporcionará una nueva actualización cuando ese proceso haya concluido”.

La prensa hondureña también fustigó a Olimpia. Más allá de que los gestos de los futbolistas y auxiliares de ese equipo denotaban el tono bromista de la situación, las imágenes no ayudan a la reputación de ese club. El plantel le siguió la corriente al vicepresidente surinamés. Y todo quedó filmado y publicado en tiempo real. LA NACION intentó comunicarse con Troglio y Reggi, los argentinos del cuerpo técnico, pero ninguno de los dos respondió a la consulta. El equipo volaba de regreso a Honduras vía Miami desde Paramaribo (capital de Surinam) y estaba previsto que llegara a Tegucigalpa, la capital hondureña, en la mañana de este jueves.

Olimpia esperaba el comunicado de Concacaf para dar su visión del asunto. Luego del partido quienes hablaron ante los medios fueron el argentino Reggi (ayudante de Troglio) y Johnny Leverón, mediocampista del equipo hondureño. “Nos dimos cuenta de eso previo a entrar al campo, el técnico nos dijo de eso y nos dio una idea. Nosotros hicimos el partido con la mayor seriedad del mundo, veníamos con cansancio por los juegos y el viaje”, dijo el futbolista sobre la participación en el partido del vicepresidente surinamés. Del reparto de dinero, ni una sola palabra.

Nos enteramos media hora antes, cuando dieron la alineación del rival, eso es una cuestión del rival, nosotros hacemos lo que entrenamos esté enfrente quien esté. Eso es lo que venimos hacer, contento por la victoria y con los jugadores que hicieron goles”, dijo a su turno Reggi, citado por el diario hondureño Más. Al igual que Leverón, tampoco opinó sobre lo ocurrido en los camarines y la lluvia de billetes.

Conferencias de prensa de Leverón y Reggi tras el partido

Las críticas en la prensa se multiplicaron. Andrés Agulla, de ESPN, acudió a su cuenta de Twitter para llamar la atención de las autoridades: “Seguro todos leyeron la historia de Ronnie Brunswijk, presidente del Inter Moengotapoe y vicepresidente de Surinam que ayer jugó un partido de Concacaf a los 60 años. Después del partido fue al vestuario de Olimpia a repartir dinero. Concacaf va a tener que intervenir”, escribió Agulla.

“¡Son octavos de la Liga Concacaf! ¡Esto no le ayuda en lo absoluto a la zona! ¡Increíble que permitan que se registre y juegue! ¡Así sea quien sea!”, protestó el periodista Marco Cancino. “Olimpia hizo un viaje larguísimo de un día completo para jugar en Surinam. Lo que ha hecho el presidente de ese equipo es una verdadera falta de respeto para la institución y para el fútbol profesional”, opinó su colega Oscar Funes. “Concacaf no debería permitir esto. El dueño del equipo y vicepresidente de Surinam, con 60 años, juega ante Olimpia de Honduras por la Concacaf League”, reclamó Diego Cora. Las imágenes se viralizaron en cuestión de horas y hasta “El Chiringuito”, popular programa de tertulias futboleras de la TV española, hizo un informe sobre el tema.

“Todo lo que tengo se lo doy a la gente”, dijo Brunswijk al New York Times en una entrevista publicada a principios de este año. “Desde que era niño, quise ayudar a los demás. Ahora tengo la oportunidad de ayudar a todo el país”, afirmó. El Robin Hood surinamés llegó al fútbol. Y querrá quedarse.

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