Paraguay - Argentina: alimentar el fuego interno para que nadie esté (demasiado) cómodo, la idea fija de Scaloni

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Scaloni, Samuel y Ayala observan el entrenamiento, antes del partido ante Paraguay
Mauro Alfieri

Giovani Lo Celso tiene 25 años y 31 partidos en la selección argentina. En la otra punta generacional se inscribe Papu Gómez: 33 años cumplió en febrero y apenas suma 8 partidos con la camiseta nacional. Exequiel Palacios suma 14 presencias a sus 23 años. La misma edad que Nicolás Domínguez, el volante que jugó 10 veces para la Argentina. Marcos Acuña (29 años y 35 partidos) es el de mayor recorrido de este subgrupo: llegó al plantel antes que los otros. Más allá de similitudes y diferencias, los cinco convergen en que han sido, en diferentes momentos, el volante interno por izquierda en el ciclo de Scaloni, que sumará hoy su partido número 37 desde que el entrenador asumió, luego del Mundial de Rusia. Es que, a esta altura, más allá de las contingencias, el puesto en cuestión es el más conversado de todos. Porque aunque al entrenador no lo atraiga la idea de tener un “equipo de memoria”, hay una formación ideal que se deja ver cada vez más. Con ese asterisco que, en principio, tiene el apellido Lo Celso…

Lionel Messi y la pelota, una relación que tendrá otro capítulo en la noche de Asunción
Mauro Alfieri


Lionel Messi y la pelota, una relación que tendrá otro capítulo en la noche de Asunción (Mauro Alfieri/)

Scaloni se siente cómodo en la dinámica del “partido a partido”. Por más que le insistan con lo bueno que sería para la selección conseguir los nueve puntos en esta triple fecha de eliminatorias, él nunca quiere ir más allá de la estación inmediata. El Mundial de Qatar, sabe, está muy lejos en tiempo y espacio. ¿Una lista probable para noviembre del año que viene? En su cabeza, eso es fantasía. Así, con esa “filosofía”, como mencionó en la conferencia de prensa de ayer, gestiona el plantel. Y mueve las piezas que cree necesarias de acuerdo al rival. Esta noche, con todos los convocados a disposición, optará por los 11 titulares de la bendita final de la Copa América en Río de Janeiro. Pero que nadie le repita la idea del equipo de memoria…

Puesto con sus propias palabras: “El del Maracaná se potenció porque ganó la Copa, pero en ese partido no jugaron algunos que rindieron siempre y pueden ser titulares. Podemos variar”, recordó, con razón: en cada partido hay al menos un cambio respecto al anterior, como demuestran las estadísticas de su ciclo de 36 presentaciones. ¿Cómo maneja ese aspecto puertas adentro? El entrenador le quita importancia al asunto: “El jugador de la selección siempre está disponible. Yo he sido jugador y hasta último momento no sabía si iba de titular, al banco o ni convocado. En una selección, donde el nivel es altísimo, la competencia es grande. Nunca tuve problemas con cambiar jugadores. Administrar esas fuerzas, sobre todo con partidos tan seguidos, es muy importante”, relativizó.

En este tren, la selección disfruta de un invicto de 22 partidos: su última derrota fue justamente ante Brasil en Belo Horizonte, en la semifinal de la Copa América 2019, por 2-0. El DT es consciente de la plenitud del momento, que se asienta sobre una base repetida y confiable. Por eso, en estos días de triple fecha de eliminatorias, lo central parece más alinear físicamente a los jugadores ante tantos viajes y partidos que introducir grandes cambios de sistema o idea. “Tratamos de potenciar las cosas que se hacen bien y mejorar las que no, aunque tengamos pocos entrenamientos. Creemos que a nivel colectivo tenemos un rendimiento muy regular, mejoramos muchísimo en eso. Trabajamos como equipo, el que entra sabe lo que tiene que hacer. Eso es lo más importante”, ponderó.

Competir adentro

En esa última idea se aloja un aspecto central de este momento. Scaloni y su grupo de trabajo saben que ahora la selección está en el punto más alto de rendimiento desde que ellos asumieron. El título conseguido en Brasil casi tres meses atrás les dio el margen de tranquilidad necesario para intentar desbloquear el siguiente nivel. Y en eso están: mirando al futuro (Qatar), parece difícil que el grupo altere el grueso de los apellidos. Siempre una lesión o un bajón pronunciado de una individualidad puede obligar a cambiar alguna ficha, y de eso difícilmente se escapen. Pero no más.

Julián Álvarez, la sorpresa de los últimos meses, ya se asentó en el grupo habitual
Mauro Alfieri


Julián Álvarez, la sorpresa de los últimos meses, ya se asentó en el grupo habitual (Mauro Alfieri/)

Por eso, la obsesión del entrenador es mantener la competitividad. La posibilidad de obtener la clasificación al Mundial con mucha anticipación, estima, puede resultar paradójicamente un inconveniente en ese sentido. En el mismo nivel de alerta mantiene algo que admitió como un contratiempo: por ahora, el salto de club de varios jugadores luego de la Copa América les quitó minutos en la cancha, una consecuencia inicialmente lógica. A mayor nivel, mayor dificultad. Cuti Romero, Montiel, De Paul, Nicolás González y Joaquín Correa dieron un paso adelante en sus carreras y ahora están en fase de adaptación a nuevos entrenadores, compañeros, ligas… Con las temporadas europeas recién en su fase inicial, es apresurado sacar conclusiones, pero el tema se instaló en la sobremesa de los entrenadores.

Así, fogonear la competencia interna es un objetivo inalterable. De allí que, aunque las convocatorias tengan mínimas diferencias de un mes a otro en las eliminatorias, se observen cambios de partido a partido. ¿Montiel o Molina? ¿Acuña o Tagliafico? ¿Y el volante interior izquierdo tan mentado? La irrupción de Julián Álvarez es el último ejemplo: no figuraba en el radar general cuando subió al plantel. El delantero de River, que suma apenas 62 minutos repartidos en dos partidos, pelea por un lugar en el segundo pelotón, allí donde la disputa por un espacio es más reñida. “Julián está teniendo un crecimiento enorme, lo conocemos de las juveniles. En los entrenamientos se notan sus ganas de progresar. Que juegue o no, no tiene que ver con su edad. Gusta entrenar a un chico así”, lo elogió Scaloni ayer. Mientras Kun Agüero se recupera en Barcelona de una larga lesión, el mensaje es nítido: lo único prohibido es creer que todos los boletos están numerados y tienen nombre propio.

La postal que Messi compartió con los jugadores de la selección
La postal que Messi compartió con los jugadores de la selección


La postal que Messi compartió con los jugadores de la selección

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