Zidane a vueltas con su mediocampo

Capitão ainda exaltou o trabalho realizado pelo técnico Zinedine Zidane

Más allá de su pinta de hombre comprensivo, dúctil, silencioso, Zinedine Zidane tiene un fuerte carácter y una convicción aun más fuerte en sus ideas.

Nada más llegar al Real Madrid se decantó por un equipo que contaba con Kroos, James, Isco y Modric en el mediocampo, ante una de las múltiples lesiones de Gareth Bale. Tras su primera derrota, en el Derbi ante el Atlético de Madrid, y ya con Bale en la cancha a cambio de Isco, pero con los otros tres centrocampistas sobre el terreno de juego, el francés dio un giro de timón e introdujo a Casemiro por James –al que apuntó como culpable final del gol de Griezmann en aquel partido– en su alineación titular de manera permanente.

Desde entonces hasta la primavera pasada, nada cambió: Su esquema era un 4-3-3, sus mediocampistas Casemiro, Kroos y Modric, y sus delantero Bale, Benzema y Cristiano. Las flores de abril nos trajeron al mejor Isco, y una nueva lesión de Gareth Bale permitió que el malagueño llegara para quedarse en el equipo que levantaría la segunda Champions League en dos años.

Más allá de ver si Bale volvería a ser capaz de jugar cuatro partidos esta temporada o no, las funciones tácticas del equipo se daban por descontadas. Además, el crecimiento de Mateo Kovacic y las llegadas del mejor recuperador de La Liga pasada y el Balón de Oro de la Eurocopa Sub-21 (Marcos Llorente y Dani Ceballos), hacían creer que el equipo estaría mucho más balanceado este año que en las temporadas anteriores y por lo tanto el Real Madrid sería aun más solido.

Sin embargo en pleno noviembre, las cosas no están tal y como se planearon. El Real Madrid viaja ya a ocho puntos del FC Barcelona en Liga y en la Champions League es segundo de su grupo por detrás de un Tottenham muy superior, que en su último partido le vapuleó 3-1.

Lo peor de todo es que a Zidane se le ha visto una preocupante falta de cintura táctica. En tres partidos de la misma semana perdió contra un Girona agazapado atrás, contra un Tottenham que salió a morder y sufrió 45 minutos contra Las Palmas, que se plantó en el Bernabéu a proponer y disponer del balón. Zizou tuvo la misma respuesta a todo esto: la misma disposición táctica, los mimos problemas, la misma falta de solución —los mismos 11 “cabrones”, que diría John Benjamin Toshack.

De ahí que ahora el Real Madrid ande bastante perdido y su afición desencantada. Kroos y Modric están en un bajo momento de forma, algo que no ha sido normal en los últimos cuatro años. Casemiro, quizás sobrepasado por el trabajo, se ha mostrado fallón y errático en los últimos partidos. El mediocampo preferido de Zidane, en su esquema predilecto, ha sucumbido a Girona y Tottenham, mientras el entrenador observaba impasible más allá de la línea de cal.

Sorprende esta situación cuando en el banquillo se encuentran dos jugadores como Dani Ceballos y Marcos Llorente. Juntos recuperaron más de 40 balones en el partido de Copa del Rey ante el Fuenlabrada, que a pesar de ser un equipo de Segunda B, igualó al Real Madrid durante una gran fase del encuentro a base de esfuerzo y mucho sudor.

A Zidane no le tembló el pulso el año pasado a la hora de rotar. Cierto es que el equipo estaba en una posición de ventaja y contaba con un grupo de jugadores con mucha experiencia (Pepe, Danilo, James, Isco), además de un goleador de raza y muy fiable, como Álvaro Morata. Pero este año, con el descenso de la edad media de su Unidad B, los cambios se le están resistiendo al técnico francés.

Ceballos o Llorente no deben estar muy contentos viéndose sin oportunidades mientras los titulares juegan algunos de sus peores partidos. Y es que Zidane ni siquiera se paró a pensar, ante el Tottenham por ejemplo, que ya que Ronaldo y Benzema están también bajo mínimos, quizás hubiera sido bueno variar su esquema táctica para dar cabida a otro jugador de recuperación que sofocara a Kroos y Modric, y sobretodo que ayudara a un Casemiro desaforado.

La siguiente prueba que enfrenta el Real Madrid será en el Wanda Metropolitano, tras el parón de selecciones. El año pasado, en condiciones similares y con la baja por lesión de Toni Kroos, el francés optó por cambiar su esquema a un 4-2-3-1, dando entrada a un Kovacic espectacular en la manija junto a su compatriota Luka Modric, y danto rienda a suelta a Isco por detrás de Ronaldo para que Bale cayera a su mejor posición, la banda izquiersa, mientras Lucas cerraba por la derecha. El Real Madrid fue un vendaval y ganó 0-3, con hat-trick de Ronaldo, en una noche que empezó a marcar el destino del campeonato de Liga.

Quizás este año Zizou repita un cambio ganador para intentar frenar la sangria del mediosector en los últimos partidos. Llorente y Ceballos esperan impacientes una llamada de su técnico. De otra forma, el francés empezará a perder mucho del crédito que se ha ganado en estos casi dos años al frente del Real Madrid.

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