Zidane está hecho un gran lío y se lleva todas las culpas

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REUTERS/Alberto Lingria
REUTERS/Alberto Lingria

El Real Madrid cerró su pésima pretemporada con un insulso empate ante la Roma, que acabó incluso perdiendo en la tanda de penaltis. El 2-2 fue lo de menos, porque lo que de verdad preocupó —una vez más— fue la imagen del equipo.

Los de Zinedine Zidane volvieron a saltar al terreno de juego con ese 3-5-2 que supuestamente debe ayudar a balancear tácticamente al equipo, pero que al final acaba por hacer que se maneje siempre al borde del precipicio.

El sistema ayuda a que el equipo se repliegue ante los ataques del rival, pero como el Real Madrid no está hecho para defender, acaba sufriendo de la misma manera que cuando juega con una línea de cuatro atrás. Luego, en ataque, como los laterales son, al fin y al cabo, laterales, el equipo no encuentra la manera de ocupar espacios arriba para crear superioridades en campo contrario.

Fue bastante frustrante ver al todavía mejor equipo del Mundo (según el parche en su camiseta que llevará hasta diciembre próximo) abusar del pelotazo en busca de unos solitarios Karim Benzema y Eden Hazard. Al belga, por cierto, se le ha criticado muchísimo tras el partido, pero nadie se ha parado a pensar que en realidad el equipo no estaba armado para que él brillara sin acompañante ninguno cerca.

Con todo, la puesta en escena volvió a dejar mucho que desear y Zidane se vio obligado a cambiar el sistema de nuevo en el descanso.

Giuseppe Bellini/Getty Images
Giuseppe Bellini/Getty Images

El francés aseguró tras el encuentro que todas estas pruebas estaban pensadas porque para eso están las pretemporadas, pero que el equipo está listo para abrir la Liga el 17 de agosto contra el Celta. Viendo los partidos del equipo este verano, es muy difícil creer que el francés se pueda creer sus propias palabras.

Además, Zidane puede haber cometido un grave error intentando buscar una solución lógica al galimatías táctico que propone su plantilla. Los constantes cambios de esquema de los últimos dos partidos han puesto en relieve su figura como parte culpable del actual escenario, algo que hasta hace unos días no ocurría.

La falta de fichajes, el bajo nivel de los nuevos o la permanencia en el grupo de Gareth Bale, James Rodríguez o Mariano eran todas excusas que podía utilizar Zidane hasta el partido en Austria del miércoles pasado para tapar un poco el pobre rendimiento de los suyos. Ahora ya no hay manera.

El equipo está mal armado y él es el máximo responsable. El equipo no sabe a qué juega y él es el máximo responsable.

La maquinaria ya está trabajando para apuntar los cañones al francés. Florentino Pérez no se casa con nadie. Si fue capaz de convencer a Julen Lopetegui días antes de un Mundial y a penas cuatro meses después lo echó de mala manera, ¿alguien piensa que su cariño con Zidane le salvará de vivir una situación similar?

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