Zidane, entre Isco y Bale

Alfonso Duro
Zidane / Goal.com

El debate sobre la idoneidad de que la BBC juegue al completo o no contra los rivales más complicados de la temporada se ha instalado de lleno en el vestuario del Real Madrid. Tanto así que hasta Zinedine Zidane parece ahora mismo dudar sobre si jugar con Bale, Benzema y Ronaldo de inicio ante el Atlético de Madrid sea la mejor manera de llevarse el partido.

Está claro que al entrenador sus delanteros le pierden. Desde que llegara al primer equipo aseguró sin ningún tapujo que mientras ellos estén en condiciones de jugar, lo harán. Esto fue un duro golpe para el resto de atacantes del equipo, pues Zidane básicamente aseguró la titularidad de tres de sus hombres más importantes sin importar que otros elementos de la plantilla puedan pasar por un momento de forma más apropiado.

Entre esos elementos, el que más destaca en estos momentos es Isco Alarcón. El malagueño lleva un par de meses rindiendo a un nivel muy alto y cada partido que disputa se convierte en toda una declaración de intenciones. Su partido ante el Alavés fue un lujo de condiciones monumentales: el malagueño corrió como el que más, hizo fluir el juego del equipo en ataque y cerró el choque con un auténtico golazo.

Su incidencia en el juego de posesión del equipo es indudable, y ya en el partido de la primera vuelta ante el Atlético de Madrid Isco tuvo una actuación descomunal.

Por eso Zidane duda de si debe darle la batuta del equipo ante un conjunto colchonero que es experto en superpoblar el mediocampo para encontrar las superioridades con respecto al rival. La duda se sustenta en la falta de trabajo que propone la BBC. Los tres atacantes son auténticas fieras de cara al marco rival, pero a la hora de bajar y apoyar a sus compañeros en las tareas tácticas son los primeros en borrarse.

Esa falta de trabajo suele romper al equipo en dos, dejando el devenir de los partidos la efectividad de los delanteros en momentos puntuales. Con Isco sobre el campo, sin embargo, Zidane tiene un nexo perfecto entre la salida del balón y el último pase, con lo que esto conlleva para la fluidez del juego del equipo.

Como además Gareth Bale no está del todo fino desde que regresó de su lesión, no sería descabellado pensar que Isco pueda ocupar el puesto que normalmente pertenece al galés en la alineación inicial blanca.

A buen seguro este superávit de calidad a Zidane le preocupa tanto como le deja tranquilo. El tema es dar con la tecla adecuada para de esa manera poder vencer al Atlético de Madrid y mantenerse en lo alto de la tabla antes del Clásico de dentro de dos semanas. No puede ser nada fácil estar en la piel del entrenador francés ahora mismo.

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