Los zapatos más veloces de Nike podrían darles a los corredores una ventaja más grande de la que pensábamos

Kevin Quealy y Josh Katz
El atleta keniano Eliud Kipchoge, tras bajar de las dos horas en maratón, el 12 de octubre de 2019 en Viena | EFE
El atleta keniano Eliud Kipchoge, tras bajar de las dos horas en maratón, el 12 de octubre de 2019 en Viena | EFE

Cualquiera que haya visto a Eliud Kipchoge de Kenia romper la barrera de las dos horas del maratón en octubre muy probablemente también vio algo más: los zapatos deportivos Nike de suela gruesa que llevaba puestos y, en una ráfaga color rosa, los que llevaban puestos los competidores que lo rodeaban.

Este tipo de zapatos de Nike —que tienen placas de carbono y espuma elástica en la entresuela— se han convertido en un tema explosivo entre los corredores, pues los competidores profesionales y amateur debaten por igual si los zapatos ahorran tanta energía que equivalen a una ventaja injusta.

Un nuevo análisis de The New York Times, actualizado de otro llevado a cabo a mediados del año pasado, sugiere que la ventaja que ofrecen estos zapatos es más grande de la que se había estimado anteriormente.

En este momento, parece ser que solo un puñado de zapatos populares son los que afectan el desempeño en las carreras, y la brecha entre ellos y los siguientes zapatos populares más rápidos se ha ampliado.

Hallamos que un corredor que lleva las versiones más populares disponibles al público de estos zapatos —los Zoom Vaporfly 4% o ZoomX Vaporfly Next%— corría de un cuatro a un cinco por ciento más rápido que un corredor que llevaba zapatos promedio, y de un dos a un tres por ciento más rápido que los corredores que tenían puestos los siguientes zapatos populares más rápidos. (No hallamos diferencias importantes entre los zapatos Vaporfly y Next% cuando medimos sus efectos por separado. Los hemos combinado en nuestros cálculos).

Esta diferencia no se explica mediante variables como corredores más veloces que eligen usar los zapatos, corredores que deciden portarlos en competencias más fáciles ni corredores que cambian de zapatos después de correr más kilómetros de entrenamiento. En una carrera entre dos maratonistas con la misma capacidad, el corredor que lleva estos zapatos tendría una ventaja importante por encima de un competidor que no los tiene.

La razón por la que estos zapatos son distintos, entre otras cosas, es una placa de fibra de carbono en la entresuela, que almacena y libera energía con cada zancada y está diseñada para funcionar como una suerte de honda, o catapulta, con el fin de impulsar a los corredores. Los zapatos también tienen espuma en la entresuela que, según los investigadores, contribuye a un mayor ahorro de energía al correr.

Saber si los zapatos violan las reglas del organismo rector del atletismo, World Athletics, depende de la manera en que se interprete esta oración proveniente de su reglamento: “Los zapatos no deben estar diseñados con el fin de darles a los atletas ningún apoyo o ventaja injusta”. No especifica cuál podría ser una ventaja como esa.

“Necesitamos pruebas para señalar que algo está mal con un zapato”, le dijo al Times este año un portavoz del organismo rector, entonces llamado Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF, por su sigla en inglés). “Nadie ha aportado pruebas contundentes”.

Mediante un anuncio a principios de este año, el grupo señaló: “Está claro que algunas formas de tecnología podrían proporcionarles apoyo a los atletas, lo cual se opone a los valores del deporte”. Desde entonces, designó a un comité técnico con el fin de estudiar la cuestión de los zapatos y crear un informe con recomendaciones. (El informe debía publicarse a finales del año; ahora dicen que se dará a conocer en 2020).

Eliud Kipchoge cruza la línea de meta del maratón bajando por primera vez en la historia de las dos horas, este sábado 12 de octubre en Viena | EFE
Eliud Kipchoge cruza la línea de meta del maratón bajando por primera vez en la historia de las dos horas, este sábado 12 de octubre en Viena | EFE

No existen las pruebas aleatorias de control a gran escala para los maratones y los zapatos, pero existe Strava, una aplicación de aptitud física que se hace llamar la red social de los atletas.

Casi cada fin de semana, miles de corredores compiten en carreras, registran los datos de su desempeño en relojes satelitales o celulares, e ingresan los datos de la carrera a la aplicación. Estos datos incluyen información como el nombre de una carrera, la hora de finalización, el desglose por kilómetro y el perfil general de elevación. Además, alrededor de una de cada cuatro carreras incluye información que los competidores envían sobre los zapatos que usaron.

En total, estos datos incluyen los resultados de carreras de casi 577.000 maratones y 496.000 medios maratones en decenas de países desde abril de 2014 hasta diciembre de 2019.

Método uno

Uso de modelos estadísticos

Además de los tiempos de las carreras y los nombres de los zapatos, también tenemos datos sobre el género y la edad aproximada de los corredores. Para algunos de los corredores más serios, tenemos información detallada sobre su volumen de entrenamiento en los meses previos a una carrera. También sabemos sobre el clima del día de la carrera.

Cuando pusimos esta información en un modelo estadístico, los tiempos asociados con los zapatos Vaporfly y Next% son la excepción evidente: son aproximadamente un dos por ciento más rápidos que los siguientes zapatos más rápidos. El modelo calcula el efecto de usar estos zapatos en comparación con el efecto de usar otros.

Ningún modelo estadístico es perfecto, y es posible que los corredores que eligen usar los zapatos Vaporfly o Next% de alguna manera sean distintos de los corredores que no los usan. Sin importar las decisiones que se tomaron en este modelo —incluso cuando se intentó controlar la propensión de los corredores a usar los zapatos en primer lugar— los resultados fueron similares.

Método dos

Comparación de grupos de corredores que completaron las mismas dos carreras

Strava es muy popular entre los corredores. En el Maratón de Berlín del año pasado, por ejemplo, más de 10.000 corredores ingresaron información sobre la carrera a Strava, y este año, lo hicieron más de 14.000. Alrededor de mil de esos corredores compitieron en ambas carreras, algo esencial para nuestros objetivos, y un subgrupo de ellos aportó información sobre zapatos distintos.

Entonces podíamos examinar el cambio en el desempeño de dos corredores similares —personas con rendimientos similares de carrera e, idealmente, regímenes de entrenamiento parecidos— y comparar la mejora de un corredor que cambió de zapatos con un corredor que no lo hizo.

Para dos atletas y un solo par de carreras, esto quizá no nos diga gran cosa. Pero en nuestros datos, hay miles de ejemplos en los que hay pares de corredores que participaron en las mismas dos carreras.

Cuando llevamos a cabo este cálculo en todos los pares de carreras de nuestros datos y medimos el efecto de cambiar a cualquier tipo de zapato popular, vemos que los corredores que cambiaron sus zapatos por estos modelos de Nike mejoraron de manera importante, más que los corredores que cambiaron a cualquier otro tipo de zapato. Ningún otro modelo de zapatos se acerca a tener el mismo efecto.

Método tres

Seguimiento de los corredores conforme cambian a un nuevo tipo de zapato de carrera

Más de 110.000 atletas ingresaron datos de más de un maratón, y alrededor de 47.000 ingresaron los datos de tres o más maratones. Los datos de Strava nos permiten seguir a estos corredores de varias carreras a lo largo del tiempo y conforme cambian de zapatos.

Cuando incluimos el cambio en los tiempos de carrera de los corredores la primera vez que cambiaron a un nuevo par de zapatos, los corredores que optaron por los Vaporflys o Next% mejoraron sus tiempos más que los corredores que cambiaron a cualquier otro tipo de zapato popular.

Método cuatro

Medición de la probabilidad de superar un récord personal

En muchos aspectos, los tiempos de una carrera son una manera rudimentaria de medir el desempeño. Un maratón quizá tenga colinas o esté lleno de curvas marcadas; otros quizá tengan un terreno plano y recto. El clima también es importante, pues las temperaturas más elevadas generalmente dan como resultado tiempos más prolongados. Sin embargo, los tiempos de las carreras son la manera en que los corredores califican en carreras prestigiosas, como el Maratón de Boston, y la mayoría de los corredores conoce sus récords personales de memoria, sin importar si la carrera en la que participaron tenía un terreno plano o colinas, en un día caluroso o uno frío.

Podemos dar seguimiento a los corredores de nuestros datos con esta medida en mente, poniendo a prueba si es más probable que un corredor alcance su tiempo más veloz cuando cambia a cualquier tipo de zapato.

Alguien puede superar su propio récord por todo tipo de razones no relacionadas con los zapatos. Los corredores quizá entrenan más, aplican una mejor estrategia el día de la carrera o recorren una pista más sencilla.

Sin importar a qué se deba, hallamos que era más probable que los corredores que cambiaron a estos zapatos rompieran su récord de velocidad, a diferencia de los corredores que cambiaron a cualquier otro tipo de zapato popular.

Algo está pasando en las carreras con los zapatos Vaporfly and Next% de Nike que no está ocurriendo con la mayoría de los otros zapatos deportivos populares.
Algo está pasando en las carreras con los zapatos Vaporfly and Next% de Nike que no está ocurriendo con la mayoría de los otros zapatos deportivos populares.

This article originally appeared in The New York Times.


© 2019 The New York Times Company



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