¿Y si juegan los que mejor están?

La temporada encara ya su recta final y el Real Madrid no encuentra respiro. Tras dejar en la cuneta al Bayern de Munich, los blancos reciben al FC Barcelona en un Clásico que puede definir la Liga este mismo fin de semana, y en dos semanas arrancará una frenética semifinal contra el equipo que puede convertirse ya en su rival más legendario en la Champions League: el Atlético de Madrid.

Zinedine Zidane, pragmático donde los haya, suele confiar siempre que puede en su once fetiche. Los hombres que jugaron la final de Milán ante los colchoneros, precisamente, son sin duda alguna los favoritos del técnico francés siempre que están disponibles. Entre ellos, la BBC tienen un trato especial. Zizou, como antes Ancelotti, no se cortó un pelo al llegar al banquillo del primer equipo y aseguró que siempre que sus tres delanteros estrella estuvieran disponibles contaría con ellos.

El problema llegó cuando este verano los “suplentes”, Morata, Asensio y Lucas Vázquez, empezaron a confirmarse como algo más que promesas que pueden ayudar en momentos puntuales. La Supercopa de Europa ante el Sevilla marcó ese punto de inflexión. Los tres fueron titulares y el trofeo voló desde Noruega a Madrid, pero es que además Asensio fue clave con un golazo por la escuadra en la primera parte y Lucas dio el pase in extremis que permitió a Sergio Ramos marcar el 2-2 y forzar la prórroga.

Desde entonces, y debido también al rendimiento menguante de los componentes de la BBC, estos tres chicos, además de otros teóricos suplentes como Isco o Nacho, e incluso Kovacic, Zidane se ha encontrado con un galimatías cada vez que ha afrontado una lista de convocados.

Llegado el punto álgido de la temporada, todo el buenhacer del técnico para buscar soluciones a la superpobalción de cracks en su plantilla, puede desmoronarse. Jugar minutos contra el Sporting de Gijón, el Getafe o el Eibar, empieza a no ser suficiente para jugadores que piden a gritos torear en plazas más grandes, de ahí que Zidane no consiga conciliar el sueño de cara al Clásico del domingo.

De momento el técnico francés dio entrada a Isco ante el Bayern de Munich en el once titular tras el partidazo del malagueño en Gijón tres días antes. El internacional español se ha puesto a tono cuando más importante era y tras dejar pinceladas durante toda la temporada (para el recuerdo quedarán su actuación en el Vicente Calderón o en el Benito Villamarín) ha encarado el último mes de una manera muy seria.

Junto a Isco, Marco Asensio se ha convertido en el otro gran protagonista de este último tercio de temporada. El joven extremo de 21 años ha demostrado un desparpajo inusual, que venía apuntando, pero que ha logrado destapar ante el rival más complicado. Saltó al campo en el minuto 60 de partido ante el Bayern de Munich en Alemania y cambió todo. Dio un recital técnico a la altura de muy pocos y encima puso el pase del segundo gol de los blancos a Cristiano Ronaldo. Luego, en el Bernabéu, entró también ya en la segunda parte y volvió a demostrar una fuerza descomunal y toda una exhibición de templanza, marcando un gol de lujo con una arrancada desde el mediocampo que será recordada durante mucho tiempo.

A apenas un par de días del Clásico, Zidane tiene de nuevo la dura papeleta de encajar todas las piezas en el puzzle de la mejor manera posible y, además, de no fallar. Gareth Bale se ha vuelto a entrenar con el grupo tras perderse los últimos dos partidos por lesión y está como loco por llegar bien físicamente al duelo ante los blaugrana. Zidane no es partidario de forzar a nadie y mucho menos con el talento que tiene en el banquillo, pero ya se sabe que las decisiones de cara a los partidos Clásicos suelen estar condicionadas por una serie de atenuantes que, a veces, no tienen tanto que ver con el fútbol como debieran.

Zidane tiene, pues, la oportunidad de dar un golpe en la mesa y confirmarse como un técnico con carácter, que puede tomar decisiones de cara a momentos clave de la temporada que ayuden al equipo a gestionar de la mejor manera posible el talento que tiene a su alcance. En estos momentos, queda claro que Ronaldo, Isco y Asensio están en un momento de forma espectacular y mucho mejor que el resto del grupo. Benzema sigue rayando a un gran nivel, destacando sobre todo en los partidos ante el Atlético de Madrid y el Bayern en Munich, pero su falta de puntería (no marca desde que lo hiciera ante el Eibar hace ya más de un mes) le pone como siempre en tela de juicio. En el mediocampo, Kroos y Modric están intercalando partidos muy buenos con actuaciones que denotan una pobre preparación física, mientras que Lucas Vázquez es sin duda alguna el jugador más incombustible del equipo, siendo capaz de hacer las veces de falso lateral derecho y extremo llegar a la vez.

No sería descabellado pensar entonces en una alineación ante el FC Barcelona en la que, junto al incansable Casemiro, Zidane ocupara la parcela ofensiva del equipo con Lucas por la derecha, Asensio por la izquierda, Isco como escudero de Kroos o de Modric, y Ronaldo arriba en punta para desquiciar a una defensa blaugrana con más sombras que luces en las últimas semanas.

Sería sin duda toda una declaración de intenciones de Zidane, pero más aun un aviso para navegantes: En el Real Madrid nadie puede creerse titular indiscutible, juegan siempre los que mejor están. Qué mejor manera de premiar a una plantilla que le tiene en el umbral de cerrar una temporada espectacular.

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