Y esto, señores, es por lo que -lamentablemente- hace falta que se controlen las fake news.

Carme Chaparro
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Las cadenas de noticias más importantes de Estados Unidos han hecho algo extraordinario: cortar la comparecencia en directo de Donald Trump para llamarle mentiroso.

Lo que está diciendo el presidente de Estados Unidos es falso. Y por eso cortamos la conexión con la Casa Blanca.

Ante el imparable avance de Joe Biden en el recuento electoral, Trump salió al atril de la Casa Blanca para poner en duda el sistema electoral estadounidense: es un fraude y quieren echarme de la presidencia. Ni un sólo dato, ni una sola prueba, ni siquiera una sola acusación concreta. Todo generalidades, todo tiros al aire. Todo mentiras.

 REUTERS/Carlos Barria     TPX IMAGES OF THE DAY
REUTERS/Carlos Barria TPX IMAGES OF THE DAY

Ante el cariz que estaba tomando la comparecencia, las cadenas de televisión interrumpieron a Trump para dar paso a los estudios, explicando la decisión que habían tomado. Y por qué.

¿Nos hemos acostumbrado a escuchar mentiras? ¿Las hemos incorporado tanto al discurso público y privado que ya fluyen de manera natural? De hecho, ¿pensamos que nos están censurando si en un debate no se permite que tome la palabra algún extremista mentiroso y se le deja libremente -y sin corregirle- explayarse con sus mentiras?

Porque todos sabemos que el Coronavirus no existe y es una conspiración judeico-comunista con distintos intereses (marque la conspiración de su preferencia: echar a Trump, permitir que los comunistas gobiernen en España, facilitar una invasión extraterrestre... ).

Porque todos sabemos que los muertos por covid son mentira (de la misma manera que no hay chinos enterrados en España porque nos los comemos con salsa agridulce).

Porque todos sabemos que las vacunas que lograrán parar el avance del Coronavirus -y salvar vidas y eso que bueno, en realidad no está pasando- lo que en realidad son son es armas con las que nos quieren introducir nanoorobots en el torrente sanguíneo para convertirnos en esclavos del poder económico y político .

Porque todos sabemos que Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos con el objetivo oculto de trincar a la secreta red de secuestradores, traficantes de niños y pederastas encabezada por Hillary Clinton y con Bill Gates o Soros como avezados socios.

Porque, bueno, la Tierra es plana y somos descendientes de los extraterrestres que -aún no hemos descubierto por qué- nos dejaron por aquí hace ya miles de años.

Y porque, si nos acostumbramos a creer cualquier barbaridad, ya no serán cuatro idiotas con Twitter -y su legión de boots- los que nos la cuelen, sino que terminará dominando el mundo -y esclavizándonos de verdad- la persona de cualquier parte del mundo que tenga conocimientos, dinero o ambición suficiente para hacernos creer que el sol sale cada mañana porque él lo permite. Y que debemos adorarle y obedecerle como a un monarca absolutista puesto ahí por Dios.

Ya estamos en camino.