"El Wimbledon del polo": la experiencia de jugar en el campo de Palermo

Alejo Villagra
lanacion.com

"Ustedes están pisando este césped, que es como el Wimbledon del polo", explica el ex polista e instructor Martín Orozco ni bien todo el grupo de participantes ingresa a la cancha 2 del Campo Argentino de Polo. Los que se encuentran allí presentes son personas que tienen muy poca, o ninguna, relación con el deporte pero se animaron a probar una nueva experiencia. "Una vez que te subis al caballo y le pegas a la bocha con el taco no lo largas más", avisa Orozco.

PoloenBA es una iniciativa, impulsada por la Asociación Argentina de Polo (AAP) consiste en tomar una clase acelerada de polo donde enseñan los principios básicos (cómo sostener el taco y cómo pegarle a la bocha) con el objetivo que más gente se acerque al deporte, se interese y continúe practicando la actividad. Es una especie de prueba piloto que estará durante tres semanas, entre enero y febrero, los días jueves y viernes. La semana pasada fueron las primeras clases, este jueves 30 y viernes 31 continuará el experimento, y finalizará el 6 y 7 de febrero. Cada jornada cuenta con dos turnos para anotarse, el primero a las 17 y, el segundo, a partir de las 18. La idea es que el proyecto se establezca y perdure en el tiempo.

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Desde la AAP aseguraron que el proyecto surgió a partir de querer aprovechar que en verano el campo en Palermo no tiene actividad y se puede disponer del espacio: " Es cómodo y accesible para la mayoría de la gente. En enero y febrero el predio está ocioso, pensamos que es una buena opción para aprovecharlo. Queremos que las personas se acerquen al polo y cortar con el estigma de que es un deporte elitista".

La experiencia dura aproximadamente una hora pero los horarios son flexibles, tanto para iniciar como para terminar, cuenta con un cupo máximo de 12 personas y tiene un costo de 5000 pesos. Para inscribirse, la única manera es enviando un mail a poloenba@aapolo.com, donde se brinda un formulario y un link de pago para efectuar la reserva. Antes de ingresar al predio en Palermo, hay que firmar una hoja donde la persona asegura que está en buenas condiciones físicas y que si llegara a haber algún accidente acepta la responsabilidad.

Toda la vivencia se trata de que sea una jornada única, inolvidable, y, sobre todo, que sea divertida. Antes de empezar con la práctica, hay un espacio para que los participantes se conozcan entre sí y donde el instructor hace una pequeña presentación. Cuando ya están todos presentes, es hora de pasar a la cancha.

Para quien no tenga experiencia en polo o nunca haya ido a ver un partido, la dimensión del campo, equivalente a unas cinco canchas de fútbol, es impactante. Lo primero que los instructores enseñan es la forma correcta de agarrar el taco y, luego, la técnica de golpeo. Se realiza la actividad todavía con los pies sobre la tierra y un taco más pequeño.

Una vez que ellos consideran que el alumno puede pegarle a dos bochas seguidas con una técnica más o menos adecuada, lo que es increíblemente difícil, pasan a la segunda etapa: montar y probar el taco largo. Pero no, no se monta un caballo todavía, sino uno 'de madera', como lo llaman los instructores, aunque en realidad es un barril de metal ensillado.

Luego de intentar algunos golpes en el nuevo desafío, llega el momento de la verdad, ahora sí arriba del caballo. Los organizadores le brindan a los polistas principiantes todo el equipo necesario y seleccionan el animal más adecuado para cada uno. Si ya era difícil acertarle a la bocha desde arriba del barril, el movimiento del animal añade una nueva complejidad. Pero a no desesperarse, los instructores acompañan y corrigen desde abajo.

La tarde culmina con un partido informal en una porción reducida de la gigantesca cancha 2, armando dos equipos entre los alumnos que estarán conformados según la remera de la Selección Argentina de polo (la titular o la suplente) que les asignaron junto con el resto del equipamiento en un principio. Es la oportunidad de demostrar todo lo aprendido en la jornada; o de correr detrás de la bocha todo el tiempo sin poder pegarle ni una sola vez, también puede pasar.

El primer día asistieron al evento 20 personas mientras que el segundo el número aumentó a 32, aunque en la AAP confirman que tuvieron que rechazar algunas solicitudes porque ya no tenían cupo . "El viernes que fue más gente había 12 mujeres, que es atípico. La mitad de los que fueron nunca habían montado un caballo. El solo hecho de subirte a uno es una sensación increíble y si a eso le sumas un taco en la mano y en la catedral del polo mundial la verdad que es una locura. Todos se fueron contentos, yo recibí un par de alumnos que hicieron la experiencia y piensan seguir aprendiendo", detalló Orozco.

Si bien a PoloenBA le queda una semana más para que finalice, este no es su fin definitivo. Orozco cuenta: "La idea es que los nueve instructores certificados de la AAP junto con las escuelas homologadas replicar este proyecto durante todo el año y armarlo mejor que ahora, tomarlo muy en serio. La postura de la Asociación es aprovechar las instalaciones de Palermo y que todos trabajemos en conjunto".

Los instructores

Además de Orozco, los instructores certificados de la AAP disponibles para esta actividad son: Raúl Laplacette, Santiago Novillo Astrada, Santiago Marambio, Justo del Carril, Ernesto Trotz, Matías Maiquez, Agustín y Miguel Bourdieu.

"Todos hemos jugado muchos años como profesionales y de enseñar polo. Entonces, empezamos a pensar una forma ordenada de explicar cómo aprender o mejorar el Polo, y ese es uno de nuestros lineamientos, Enseñar Mejor y nunca dejar de divertirte", comentó Orozco en una entrevista con Tyc Sports.

Por su parte, Laplacette añadió que el instructor es una figura medianamente nueva acá pero que facilita el entrenamiento. "En toda la historia que tenemos es que todos robábamos unos chukkers cuando eramos chicos, no había instructores, y la verdad, cuando uno tiene un buen instructor, se acorta mucho el camino".

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