Will Zalatoris, la travesura del chico que casi se lleva el saco verde en Augusta

Gastón Saiz
·6  min de lectura
Will Zalatoris recibió una ovación al concluir la vuelta final del Masters de Augusta
KEVIN C. COX

El instructor del California Golf Club miró a los ojos de los dos padres y reconoció: “Es demasiado bueno para que yo lo entrene”. Resignado, decidió dejar de guiar a ese pequeño golfista de seis años, al imaginarlo como una futura joya que se le escapaba de las manos. El chico era Will Zalatoris, dueño del segundo puesto del Masters 2021 en su torneo debut y que amenazó con arrebatarle el saco verde al campeón japonés Hideki Matsuyama, a punto de quedarse sin nafta en los últimos hoyos de Augusta National.

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Cuando la TV lo mostraba de perfil haciendo el swing en cada tee de salida, Zalatoris parecía una espiga, una delgada tabla a punto de quebrarse (pesa 75 kilos y mide 1,88m). Sin embargo, desde esa aparente endeblez exhibía su potencia, su manejo de todas las facetas del juego y, sobre todo, su ilusión por ganar, porque en Augusta vivió siete días mágicos. “Soñé con esta situación durante 20 años. En toda la semana hice un buen trabajo disfrutando el momento. Haber quedado frustrado por haber quedado a un golpe en mi tercer major dice algo. Y el hecho de no haber dejado alguna cuestión que me afectara es emocionante. Si sigo así, tendré muy buenas oportunidades en el futuro”, apuntaba en el atardecer del último domingo Zalatoris, que ansiaba igualar a Fuzzy Zoeller, ganador del Masters en 1979 como debutante.

Will Zalatoris: talento y ambición de triunfo, para un jugador que hasta 17 meses no tenía siquiera tarjeta del Korn Ferry Tour
JARED C. TILTON


Will Zalatoris: talento y ambición de triunfo, para un jugador que hasta 17 meses no tenía siquiera tarjeta del Korn Ferry Tour (JARED C. TILTON/)

Disfrutó la experiencia a pleno. Al atravesar en cada ronda el puente del par 3 del hoyo 12, giró su cabeza, miró hacia atrás y contempló una postal diferente de la cancha, un escenario digno de ver recomendado por su padre Rick, que había tenido la chance de jugar allí. Y cuando consiguió el par tras un largo putt en el hoyo 18, el rubio recibió la primera gran ovación de su vida. Sucede que cada vez son más los golfistas jóvenes que se animan a la aventura del Masters y dan espectáculo. Con 24 años, Zalatoris lanza su argumento: “Creo que tiene mucho que ver con Tiger; muchos chicos se están introduciendo en el juego por sus éxitos aquí en 1997 y 2019, fundamentalmente. Woods marcó una tendencia, fue un motivador y nosotros salimos a jugar sin miedo. Y por otro lado, nos interesaba ver el torneo año tras año. Todo el mundo lo ve y se acuerda de cada hoyo”.

Con pelo dorado de surfista y de llamativo parecido al actor Owen Wilson – a quien imita-, su segundo puesto fue la mejor actuación de un debutante en el Masters desde 1982, cuando Dan Pohl perdió en un desempate con Craig Stadler. Pero mientras Pohl cobró 39.000 dólares esa semana; Zalatoris embolsó 1,2 millones de dólares el domingo. Una realidad impensada para un jugador al que le costó despegar y que aún posee una membresía condicional en el PGA Tour.

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Se hizo profesional en diciembre de 2017, pero no logró pasar la primera etapa de la escuela del Korn Ferry Tour, la antesala del máximo circuito. Un año después apretó los dientes y se dispuso a reiniciar su carrera jugando desde los minitours, hasta que alcanzó estatus para el KFT, donde logró 7 top 15 consecutivos y un triunfo en Colorado. Esa campaña extraordinaria le abrió un lugar en el US Open 2020, en donde concluyó 6º. Pero sus buenas actuaciones continuaron hasta trepar a los primeros 50 del ranking mundial, requisito para jugar el Masters. Todo, en medio de la suspensión de actividad durante lo más fuerte de la pandemia, que retrasó su frenético ascenso.

Will “Owen Wilson” Zalatoris, el debutante del Masters que sorprende con su juego y su parecido con el actor

“Desde que tenía 4 años, ha tenido la misión de ser un golfista profesional”, advierte su madre, Catherine. “Esto es algo natural para él. Su sitio está aquí”. Ya desde su infancia empezó a armarse la maqueta de lo que sería su carrera profesional. Ken Venturi, campeón del US Open en 1964, le enseñó el agarre superpuesto a los 6 años, un grip que jamás abandonaría. Tres años más tarde, su familia se trasladó a Dallas y se instaló en un nuevo refugio golfístico: el Bent Tree Country Club. Allí se relacionó con el instructor David Price, que cuando Will tenía solo 11 años lo sentó en su despacho y le preguntó: “¿Estás en la cancha para hacer sociales o para tratar de mejorar?”. “Escuchar a alguien, además de tus padres, decir básicamente: ‘Escucha, tienes que ponerte a trabajar, y si quieres ser bueno, debes ir a ganártelo’ me dio una gran enseñanza. David fue el primero que realmente me empujó a llegar a este nivel”, certifica Zalatoris, que considera a Price como un segundo padre.

Su actual coach, Josh Gregory, vio en él una ética de trabajo y una dedicación asimilada desde muy joven. Cuando iba a jugar con su equipo al Bent Tree, Gregory se sorprendía al verlo practicar. “Recuerdo que cada vez que íbamos allí, él estaba en el putting green, trabajando, y el equipo salía a jugar. Y después de que completábamos la vuelta, él seguía allí con el putt”. Semejante contracción al trabajo le dio sus frutos cuando a los 17 años ganó el U.S. Junior Amateur 2014, un certamen que fue un trampolín para campeones de majors como Tiger Woods, Jordan Spieth, David Duval y Johnny Miller.

El texano analiza la caída en un green del Masters, en el año de su debut en el primer major del año
MIKE EHRMANN


El texano analiza la caída en un green del Masters, en el año de su debut en el primer major del año (MIKE EHRMANN/)

Zalatoris se considera un estudioso del juego y su coach Gregory lo califica como un “fuera de serie, tanto por su coeficiente intelectual como por su capacidad de asimilar conceptos. Una “esponja” que almacena los conocimientos competitivos del ex mariscal de campo de la NFL Tony Romo -convertido en su mentor-, que atesora en su memoria los partidos que jugaba en la adolescencia con Jordan Spieth, tres años mayor que él, y que tomó el consejo sobre cómo sopla el viento en el hoyo 12 de parte de Lanny Wadkins, con 23 participaciones en Augusta y tres veces tercero.

El puesto de escolta del último Masters le abre múltiples objetivos al jugador nacido en Plano, Texas, ahora 27º del ranking mundial: en los próximos meses se zambullirá de lleno en busca de su primer título en el PGA Tour, buscará la clasificación para la FedEx Cup y también dará prioridad al acceso a la Copa Ryder. “La broma que venimos diciendo en mi familia es que si soy lo suficientemente estúpido para poder jugar aquí, también lo soy para pensar que puedo ganar el Masters”. Con esa desfachatez, pero también con una carrera bien programada después de los baches, Zalatoris está dispuesto a llegar al cielo del golf mundial.