Wanchope Ábila mete presión en Boca con su mejor arma: el poder de fuego de sus goles

Pablo Lisotto
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Llegó el respiro. La ajetreada agenda que Boca inició el 29 de noviembre frente a Newell´s, y que acumuló 9 partidos en apenas 28 días, forma parte del pasado. Y el balance es bueno. Porque aún cuando hubo momentos de inestabilidades anímicas y futbolísticas, el equipo que conduce Miguel Ángel Russo cierra 2020 en las semifinales de la Copa Libertadores y como único líder de la Zona A Campeonato de la Copa Diego Maradona.

Fueron cinco triunfos, dos empates y dos derrotas. Con la curiosidad de que las primeras dos victorias comenzaron esta seguidilla, en el medio estuvo esa mini racha de cuatro juegos sin ganar (en donde solo marcó un gol) y el cierre fue bien arriba: tres alegrías al hilo y lo más importante: la recuperación del poder de fuego: dos goles a Independiente y Racing, y tres a Huracán.

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Precisamente la ineficacia en la red rival es lo que más preocupaba al entrenador. Russo es consciente que a medida que se avanza en la Libertadores es muy importante aprovechar las ocasiones, que pueden ser escasas.

Los goles de Ábila contra Huracán

En ese contexto, el gran trabajo de Ramón Ábila y sus dos goles frente al Globo abren el debate: ¿Wanchope se ganó un lugar entre los titulares? ¿Jugará el próximo sábado frente a River, en una fecha que puede empezar a definir la clasificación a la final de la Copa Diego Maradona? ¿O podría meterse en el equipo que cuatro días después disputará la primera semifinal con Santos?

"Yo tengo la expectativa de jugar todos los partidos", declaró el delantero tras el triunfo sobre Huracán. Pero dejó en claro: "Pero hay un entrenador que toma las decisiones y es él el que determinará quién jugará contra River".

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Desde que llegó a Boca hace tres años, Wanchope siempre puso en práctica la misma receta: a su innato buen humor cordobés le suma compromiso con los entrenamientos y una constante actitud positiva, aun cuando no le toca jugar. Así le ganó la pulseada a Guillermo Barros Schelotto (que lo consideraba una cuarta opción y terminó utilizándolo y valorando su mentalidad) y le resultó muy útil a Gustavo Alfaro, que inicialmente apostó por Carlos Tevez y Mauro Zárate como centrodelanteros titulares.

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Con perfil bajo, Ábila opta por "hablar" en el campo de juego. Allí, los números son claros: jugó 78 partidos oficiales con la casaca azul y oro y marcó 34 goles. Su promedio (0,44 tantos por juego) es constante. En 2020 jugó 15 encuentros y anotó 7 veces. Con una curiosidad: de todas las veces que infló la red rival, Boca perdió en apenas una ocasión (frente a Atlético Tucumán, 2 a 1, el 20 de febrero de 2019.

Las estadísticas, a veces lapidarias, también le hacen un guiño a Wanchope en otra comparación: en los primeros 45 minutos frente a Huracán anotó la misma cantidad de goles que Franco Soldano en los 1204 de rodaje que tuvo en todo este año (20 partidos): dos. En el mano a mano con Zárate también sale vencedor. El ex Vélez jugó 10 encuentros este año. Y no pudo anotar ni un solo gol.

Frente al único que queda en desventaja es ante su amigo Carlos Tevez. El Apache, rejuvenecido, marcó 11 goles en los 20 partidos que disputó este año, a razón de 0,55 tantos por encuentro.

Cúmulo de lesiones

El enemigo más complicado de Ábila para afianzarse como titular es su físico. Sobre todo, observando su pasado. Desde su llegada hasta diciembre de 2020 sufrió ocho lesiones musculares. Comenzó en marzo de 2018 con una fuerte molestia en el aductor derecho que lo tuvo alejado más de diez días. Esa misma zona sufrió desgarros también a comienzos de 2019 y en agosto del mismo año, aunque aquella vez, en la revancha de cuartos de final de Libertadores ante Liga de Quito, sufrió la avulsión (desprendimiento) parcial del músculo.

En septiembre de 2018 padeció la ruptura de fibras en el sóleo derecho. Previo a la final ante River en Madrid, aunque nunca fue oficializado por el club de la Ribera, también sufrió un desgarro que se evidenció cuando le tocó reemplazar a Darío Benedetto y disputar los últimos 32 minutos del tiempo reglamentario y los 30 del suplementario en unas condiciones físicas que, se advertían, no eran las ideales para estar en la cancha.

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Algo similar sucedió en octubre del año pasado, también previo a enfrentar al conjunto millonario en la revancha de la semifinal copera: no hubo parte médico, pero en un entrenamiento sintió la molestia en el gemelo izquierdo y llegó con lo justo a ser titular. El aductor izquierdo, por su parte, también sufrió una lesión semejante en mayo de 2019.

Hace unas semanas, durante el 0 a 0 con Talleres en Córdoba, salió "por precaución". Los estudios determinaron una contractura en el aductor derecho, que le impidió estar a disposición durante las últimas tres semanas.

Hasta que este domingo volvió, y anotó por duplicado. Porque si hay algo que Ramón Ábila no pierde es su optimismo y su voracidad. Wanchope tiene el gol entre ceja y ceja, y a fuerza de gritos pide pista en Boca.