La vuelta de Platense a Primera y el recuerdo de 1999, cuando descendió: cómo estaba armado el mapa del fútbol argentino de fines de siglo

Ariel Ruya
·4  min de lectura

Volvió Platense a la primera división. El pequeño gigante de zona Norte, por primera vez, jugará en la Liga Profesional. Volvió el querible equipo que inmortalizó el Polaco Goyeneche, después de 22 años. Toda una vida. El mundo era otro, no solo el deporte. Por eso, es imprescindible lanzar un vistazo acerca de qué era la vida, cómo era el fútbol, exactamente, el 13 de junio de 1999. Un gigante se consagró bicampeón, suerte de prólogo de una era maravillosa de su historia. Un gigante mandó al descenso a Platense, que coqueteaba con el vacío desde hacía largas temporadas.

El descenso, el lapidario 3-0 de River

Un crack de nuestro medio pasaba de un equipo a otro en Italia y continuaba con sus desventuras. El seleccionado quedaba de rodillas en un examen internacional. Y el mundo se prendía fuego en un traumático rincón de Europa. Todo eso ocurría cuando Claudio Spontón, el símbolo de Platense, lloraba desconsoladamente rumbo al vestuario. Días atrás, antes de la exitosa era de Chocho Llop, habia sido el DT interino. Transcurrieron 22 años, demasiado tiempo. Vicente López, Saavedra y más allá, siguen de fiesta, bajo el protocolo de la interminable pandemia. El encierro es ideal, tal vez, para recordar qué era de nuestra vida en el tramo final del siglo 20.

En Vicente López, ese fatídico 13 de junio, River se impuso sobre Platense por 3 a 0, con un pequeño Javier Saviola, autor de dos goles; Christian Castillo cerró el marcador en una conmovedora imagen que quedó grabada en el recuerdo, con los jugadores de River abrazando a los futbolistas de Platense, luego de un descenlace que tardó 23 años, muchos de ellos, de sufrimiento continuo. Pero Tense, el Calamar, siempre resistía, hasta que cayó.

La pasión de los hinchas de Platense, de ayer a hoy
Fuente: LA NACION

Varias figuras tenía Platense. El equipo de aquel mediodía, por la fecha 18 del Clausura 1999: Gustavo Irusta; Humberto Váttimos, Pablo Erbín, Daniel Loyola y Walter Zunino; Christian Verón (Maximiliano Zanello, luego Mariano Campodónico), Sergio Mandrini, Raúl García y Gastón Coyette; Alberto Godoy y Spontón (Chatruc). El entrenador era Carlos "Chamaco" Rodríguez. En todas las líneas tenía intérpretes de jerarquía, pero no pudo resistir las malas campañas anteriores. En ese torneo quedó antepenúltimo, delante de Ferro y Huracán. Acabó con 17 puntos, a 27 de Boca, el bicampeón, que con el sello de Carlos Bianchi construyó la era más impactante de la historia xeneize.

Una clásica postal de Ramón Díaz en el banco de River
Fuente: LA NACION

El River de Ramón Díaz formó con Roberto Bonano; Gustavo Lombardi (Leonardo Ramos), Pedro Sarabia, Eduardo Berizzo y Diego Placente; Leonardo Astrada, Javier Netto y Leonel Gancedo; Pipino Cuevas (Cristian Castillo), Javier Saviola y Juan Pablo Angel (Jorge Martínez).

Boca, de fiesta en su casa

El equipo xeneize, también cargado de figuras, sólo perdió un encuentro: un 4-0 que le propinó Independiente, en Avellaneda. Lo curioso: ese día, justo ese día, logró el título. Decía LA NACION: "Boca ya es el campeón del Clausura. Otra vez con una ventaja tan apreciable que la vuelta olímpica llegó con dos fechas de anticipación. El mejor equipo del país se alzó con tal distinción el día que jugó el peor partido que su memoria retenga en los últimos doce meses"

Eso sí: cumplió 40 partidos consecutivos sin derrotas y estableció un récord en el profesionalismo. El mismo día que Platense descendió, Boca se impuso por 4 a 1 sobre Lanús, con figuras que hoy siguen en sus entrañas. El primer grito fue de Román Riquelme, hoy vicepresidente. El segundo, de cabeza, del Patrón Bermúdez, hoy en el Consejo de Fútbol. Los otros: Palermo, de penal y Barijho.

Eran tiempos de pases millonarios. Ariel Ortega, tal vez, era la figura más carismática de nuestro medio, pero le costó pisar tierra firme en Europa. En esas horas, se dio un traspaso sorprendente: pasó de Sampdoria a Parma en 22 millones de euros. Díscolo y atrevido, el Burrito duró un suspiro en las dos plataformas, pero al menos se reencontró con Hernán Crespo, imprescindible para el afecto que siempre necesitó detrás del campo de juego.

Bielsa perdió el invicto

En Washington, ese mismo día, el 13, el seleccionado perdió por 1 a 0 con los Estados Unidos. Un gol de Moore a los 43 minutos del segundo tiempo provocó la primera derrota de la Argentina con Marcelo Bielsa como DT. Gustavo López falló un penal.

El Loco, hoy en Leeds con una campaña que despierta todo tipo de reacciones, decía en esos tiempos: "Tengo una atracción exagerada por la victoria y me doy cuenta de que el camino que más me acerca a ella es el protagonismo. Jamás pensaría un partido sin jugar en el campo rival". Un mensaje que replica en estos días.

Al margen del fútbol, las portadas mundiales seguían la guerra de Kosovo, un conflicto armado entre hermanos, que duró un año y medio y que aún hoy soporta secuelas irreparables. Pero esa es otra historia.