Vox se frota las manos en Cataluña gracias a Bárcenas

Asier Martiarena
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Santiago Abascal arropa al candidato de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga. (Photo by Paco Freire / Getty Images)
Santiago Abascal arropa al candidato de Vox en Cataluña, Ignacio Garriga. (Photo by Paco Freire / Getty Images)

Si por Pablo Casado fuera, en Cataluña se votaría hoy mismo. El líder de la oposición no da abasto para tapar todas las vías de agua que presenta el barco del PP que tiene toda la pinta de llegar el último en la regata electoral de las elecciones autonómicas catalanas. El boquete abierto por el extesorero Luis Bárcenas tirando de la manta

En el PP sabían que esto iba a ocurrir. No hagan caso cuando Casado siembra las dudas interesadas asegurando que la Fiscalía ha maniobrado al son del PSOE para que el juicio por la caja B del PP se inicie en medio de la campaña electoral. Es falso. La fecha se conoce desde hace casi un año. Concretamente desde el 14 de febrero de 2020. Casado, acorralado, miente. Solo durante 48 horas soñó con evitar el desastre. Fue el tiempo que tardó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) en desestimar la petición de ERC -ahora se entiende que el PP no impugnara esta medida ni acusara a Junqueras de secuestrar la democracia- de retrasar los comicios por la alta incidencia de la Covid-19. Pero el TSJC dijo que no.

Y el PP está viendo cómo el efecto Illa y el ascenso de Vox le empujan hacia un agujero negro. Hasta el punto de poder ser el octavo, y último, partido con representación en el Parlament catalán. Un hundimiento que supone un lastre demasiado pesado para recuperar a medio plazo la presidencia del Gobierno. No se puede llegar a Moncloa siendo un partido residual en Euskadi y en Cataluña. Así lo dicen las estadísticas y la hemeroteca.

Esta tormenta perfecta para Casado y los suyos es la mejor noticia que Vox podía esperar. La fuga de votantes que huyen de un partido manchado por la corrupción durante décadas, y los que lo hacen de Ciudadanos tras ver si parálisis en Cataluña, va a permitir a Vox no solo adelantar al PP. Sino el partido de extrema derecha podría superar a la CUP, a los Comunes e incluso disputar el cuarto puesto a Ciudadanos. Eso dicen al menos la gran mayoría de los sondeos.

Un crecimiento que Vox afianza en cada mitin, alimentándose de la hostilidad que genera su visita como ocurrió el pasado fin de semana en Vic. Cada ataque a los líderes de Vox -que desobedecieron las instrucciones de los Mossos- es un puñado de votos extra. Y que crece cada vez que el resto de candidatos no condenan las agresiones.

¿Alguien sabe qué propuso el cabeza de lista de Vox, Ignacio Garriga, en Vic? ¿Alguien puede resumir el programa electoral de Vox más allá del rechazo a la independencia y a la inmigración? La respuesta es ‘no’. Pero es que no les hacen falta ideas, ni siquiera decir la verdad, para sacar un buen resultado en las urnas. Les basta generar crispación y después hacerse las víctimas.

Y si eso sucede, Santiago Abascal no tardará en acudir al Congreso de los Diputados a restregarle a Pablo Casado los resultados y vengarse así de la humillación que el popular le dedicó en la moción de censura dejándole en una posición muy complicada con muchas semanas aún de filtraciones de Bárcenas en el juicio en su contra. Vox no tiene nada que perder en Cataluña, pero el PP lo puede empezar a perder todo.

En vídeo | El Govern y la Junta Electoral se endosan la responsabilidad de las mesas del 14F

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