Volvió Nicolás Kicker tras la suspensión por arreglo de partidos: ansiedad, un triunfo contundente y lágrimas

Sebastián Torok
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Nicolás Kicker, hace algunos años, se dejó seducir por un grupo de personas, hábiles en el mundo de las apuestas, que se aprovechan de los tenistas que padecen limitaciones para desarrollarse profesionalmente y les ofrecen dinero a cambio de dejarse perder. El jugador nacido en Merlo hace 28 años, que llegó a ser 78° del ranking en 2017, aceptó la tentación, traicionándose a sí mismo, angustiando a su familia y decepcionando a su equipo de trabajo. La Unidad de Integridad del Tenis lo encontró culpable de actos corruptos y, en 2018, lo suspendió por tres años y lo multó económicamente (luego le redujeron cuatro meses el castigo inicial). Kicker, que primero sostuvo que era inocente y luego aceptó su infracción, intentó seguir adelante, continuó practicando y cumplió la sanción. Y, exactamente 988 días después de su último match, volvió a jugar.

"Siempre, desde el primer día que me suspendieron, que estaba en París, por jugar en Roland Garros, le dije a mi mamá que iba a volver a jugar al tenis y acá estoy", expresó Kicker este martes, con los ojos humedecidos, pocos minutos después de derrotar por un doble 6-0 al cordobés Lucio Carnevalle (de 19 años; 2101° del ranking ITF), por la primera ronda de la pre-qualy del ATP de Buenos Aires. Kicker, que reconoció que su apellido "quedó manchado en el circuito", empieza de cero y no tiene ranking, recibió un wild card de la organización para jugar en el torneo que al campeón le otorga una invitación para la clasificación del certamen porteño, a partir del 27 de este mes.

Su emoción en el court 18 del Buenos Aires Lawn Tennis Club fue tan grande que tras el 5-0 del segundo parcial creyó que había terminado el partido y se quitó la vincha, aunque luego se dio cuenta de que todavía no lo había cerrado. Sus entrenadores, Juan Pablo Brzezicki y Juan Pablo Gándara, su psicóloga Mariela García y su abogado Diego García Saenz lo acompañaron desde las escalinatas de la cancha.

"Estuve ansioso al principio del partido pero me fui soltando, pude disfrutar. Ahora quiero ir partido a partido. Esperé mucho tiempo para esto. Estuvimos trabajando con mi psicóloga. Yo nunca paré de entrenar. Estaba tranquilo porque venía haciendo las cosas bien. A la noche me miré un capítulo de Vikingos, cené y me fui a dormir. Me levanté a las tres y media de la mañana al baño, después a las siete y me volví a dormir, y me volví a levantar a las ocho", confesó Kicker. Su rival de la segunda ronda será Fermín Tenti, de 23 años y 578° de la ATP.

¿Qué sintió, del otro lado de la red, su rival, alguien con menos experiencia en el circuito que Kicker y que busca desarrollarse en un deporte con limitaciones (sobre todo para los sudamericanos)? "Traté de afrontarlo como un partido más ante alguien que he visto en la tele y que sabía que jugaba bien. Traté de hacer mi juego y de abstraerme de todo, pero tuvo un nivel alto. Lo que le pasó a él con los arreglos, lamentablemente, en parte fue por la situación económica del país. No digo que es entendible, porque no lo comparto, pero son muchas las tentaciones que recibís y cuando jugás Futures, que no hacés la diferencia de dinero, te muestran mucha plata y en el momento podés entrar o no", relató, ante LA NACION, el jugador nacido en la Ciudad de Córdoba pero que se entrena en la academia de Fabián Blengino (ex coach de Guillermo Coria, entre otros, y actual del brasileño Thiago Monteiro) en Parque Norte.

"No te digo que a Kicker lo entiendo ni lo apoyo, porque estoy totalmente en contra de los arreglos y las apuestas -prosiguió Carnevalle-. Pero pasa y mucho. El de Nico fue un caso que se supo, pero hay millones de casos que no se saben. A mí no me ofrecieron arreglar, pero conozco varios casos. Los jugadores que caen en eso quedan manchados de por vida. Nico aceptó la culpa y lo hizo. Me pareció bien la actitud que tuvo una vez que reconoció su culpa, entrenándose desde ahí y hasta esta mañana. No tenía trato, no entrené nunca, aunque sí algunos amigos míos. El año pasado jugué Interclubes para Vélez, donde suele jugar él, pero no participó porque estaba sancionado".

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Después del "¡Sííí!" que gritó Kicker en el BALTC al conseguir su primera victoria en dos años y ocho meses (la última había sido ante Taylor Fritz, de EE.UU., en la clasificación de Madrid, en mayo de 2018), se abrazó con quienes lo acompañaron en el club. Se desahogó y se quebró. Luego de secarse las lágrimas fue corriendo hacia el exterior del club, donde lo esperaban su mamá (Mariana) y su papá (Ricardo). Volvió a llorar. La vida le dio una nueva oportunidad.