Boca solucionó un partido clave en plena resaca de festejos

Goal.com Latam

Apenas 72 horas pasaron del enloquecido festejo de Boca luego de lograr lo que a priori parecía imposible: consagrarse campeón de la Superliga tras arrebatarle la punta a River en los minutos finales de la última fecha. En ese contexto de total algarabía, en el que más de uno todavía no termina de entender cómo pasó lo que pasó, tenía que disputar un encuentro trascendental casi sin margen de error. Había que cambiar el chip. Y el equipo lo hizo, aunque no sin sufrir mientras duraban los efectos de la resaca.

Si alguno pensaba que el DIM iba a ser un rival accesible, tendrá que pensarlo de nuevo. El conjunto colombiano, comandado por un escurridizo Caicedo y el siempre peligroso Ricaurte, mostró que puede ser más que el que perdió en Paraguay en la primera fecha. A través de la velocidad por las bandas generó más de una chance clara en la primera media hora de juego, cuando el Xeneize todavía parecía estar festejando la estrella 69.

Tevez, sin embargo, se percató de lo que sucedía: reto a Villa, grito a Pol Fernández, indicaciones a Soldano y a otra cosa. Los jugadores, de repente, salieron a La Bombonera. El cabezazo de Salvio en el primer tiempo alejó los fantasmas y relajó al resto para salir a jugar el complemento con tranquilidad y, con otro gol del Toto y un tiro libre deluxe de Bebelo, ingresado segundos antes, decretar un 3-0 digno del campeón de la Superliga, al que solo le faltó un gol de Villa, figura excluyente de la noche gracias a su explosión en velocidad que enloqueció a la franja derecha de la defensa visitante.

Se sabe que en Boca se es tan bueno como la última victoria. Y aunque la última victoria haya valido un título, no ganarle al conjunto de Bobadilla hubiese puesto un manto de incertidumbre dentro de un clima que solo pretendía ser de fiesta. Era otra prueba de personalidad. Y la terminó pasando con creces, una vez más

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