Vive sola en Hungría para jugar la mejor liga del mundo: Elke Karsten, figura de La Garra

Olivia Díaz Ugalde
lanacion.com

Elke Karsten, de 24 años, es figura y goleadora de La Garra, el seleccionado argentino femenino de handball.

Elke Karsten se muestra renovada, enérgica. El paso de hace unos días por Buenos Aires llegó en el momento preciso. Necesitaba volver a ver a su familia y a sus amigas. Quería entrenarse nuevamente en el Cenard, sentir el último calor del verano en su piel y gozar de la compañía de sus seres queridos. Ella aprovechó la pausa de su liga y se unió a la concentración de la selección femenina de handball que apuntaba a viajar al Preolímpico de Valencia en busca de su boleto a Tokio 2020. Elke disfrutó cada instante de su viaje entre las prácticas, las salidas, los asados familiares y las rondas de mate con su mamá. La despedida, dado el contexto mundial, no fue como la esperaba, dado que prefería subirse a un avión rumbo a España junto a sus compañeras. Pero terminó viajando sola y a Budapest. Y no por haberse equivocado de vuelo...

Karsten es una de las voces autorizadas en el handball argentino. Es la única que juega de manera profesional en la liga de Hungría -la más fuerte del mundo- y la central indiscutida de la selección a la que dirige Eduardo Gallardo. Su potente tiro de media distancia la hace una de las goleadoras del equipo nacional (260 tantos) y y su férrea defensa la convierte en una batalladora que no da por perdida ninguna jugada.

Su paso por el país se dio en el medio de la explosión del coronavirus. Al momento de la entrevista para la nacion, la Federación Internacional de Handball (IHF) confirmaba las fechas de los preolímpicos -iban a iniciarse este fin de semana-, por lo que la selección debía viajar. "Es una locura. Parece increíble que viendo todo lo que está ocurriendo, la IHF exponga a todas sus jugadoras a esto, y nos haga viajar al foco de infección", señaló por entonces. Para su alegría y la de la comunidad del handball, al día siguiente salió un nuevo comunicado que canceló los torneos.

Esa decisión la llevó a abordar el avión hacia Budapest. La jugadora de 24 años firmó un contrato por dos años con Debreceni VSC y luego de los Juegos Panamericanos de Lima, en los que la Argentina se quedó con la medalla plateada en la final frente a Brasil, viajó directamente para integrarse a su nuevo equipo. "Sé a qué vuelvo. Me tocará quedarme en el departamento, entrenarme sola y guardarme. Tengo un contrato y no puedo quedarme en Buenos Aires, aunque me encantaría. Allá son muy profesionales y están esperándome", contó, con algo de desazón.

Cada determinación que Karsten tomó le aportó una experiencia enriquecedora. La primera vez que decidió viajar a jugar de manera profesional tenía 20 años; se fue a España, al club Málaga Costa del Sol, en 2016. Luego de dos años, cambió a Bera Bera, de San Sebastián, en el que fue figura y goleadora. Se nutrió, creció, se cayó y se levantó. Debió aprender a vivir sola, a disfrutar de esa soledad, como también a convivir con chicas de otras nacionalidades y adaptarse a idiomas y situaciones desconocidos. Por eso triunfa en su carrera. Aguerrida en la cancha y afuera, la jugadora que se crió en la Asociación Alemana de Quilmes aspiró alto. Y llegó.

-¿Cómo recordás la primera vez en que decidiste irte al exterior? Y ahora, ¿en qué momento personal y deportivo llegó la oportunidad de firmar con un club de la liga húngara?

-Creo que cada momento fue diferente. La primera vez que me fui a España fue una locura decir "dejo todo y me voy sola". Dejar mi vida, empezar de nuevo allá, sola. Todo eso me marcó mucho, tanto en lo deportivo como en lo personal. Me fui con 19, 20 años y esa experiencia fue muy significativa. Ahora tomar esta decisión de ir a Hungría fue, tal vez, el cambio más grande que hice en mi carrera y en mi vida. Porque fue arriesgar todo para concretar mi sueño. Me fui a un lugar donde no conozco a nadie, donde la cultura, el idioma y el país son totalmente diferentes. Estoy muy sola, pero compitiendo palo a palo con las mejores. Entonces esto me marca en varios aspectos y estoy conviviendo con eso y aprendiendo. Son etapas, son edades, y cada experiencia tiene lo suyo.

-¿Con qué te encontraste en este nuevo equipo? ¿Cómo fue adaptarse a esta liga?

-Fue muy difícil y sigue siendo muy difícil. Es una cultura totalmente diferente, con personas muy, muy cerradas. Me fui pensando "sí, va a ser difícil", pero me di cuenta de que lo es mucho más. Fue terrible, terrible, terrible. Los primeros meses, sobre todo. Ahora estoy un poco mejor, aunque sigue costándome adaptarme a esa cultura. Pero es el costo de jugar en el mejor lugar. Siempre me digo "estoy jugando en una de las ligas más poderosas. Es muy profesional, y no se puede ser profesional, jugar en las mejores ligas y vivir como una reina". En mi equipo somos apenas dos las extranjeras, una chica de Montenegro y yo, y todas las demás son húngaras. Las locales son muy cerradas. Algunas hablan inglés, pero a los ponchazos. Al principio me fue imposible, pero ahora alguna que otra palabra entiendo, y de a poco se va haciendo más fácil y llevadero.

-¿Qué diferencias encontrás en el juego entre España y Hungría?

-Las ligas son totalmente diferentes. Ahora fui pensando que este era un equipo que corría mucho, que jugaba muy bien, y me dije "no va a costarme tanto el estilo de correr". Y cuando llegué, vi totalmente otra velocidad. Todo era el doble de rápido, todo con el doble de físico. Es muy alto el nivel, muy duro. Todos los partidos son muy disputados, muy parejos, y se exige estar al cien por ciento en cada encuentro, todo el tiempo. No se puede relajarse ni cuando se juega contra el último. En cambio, en la liga de España tal vez todavía se puede darse esa licencia de relajarse un poquito cuando se juega contra el último, si bien ahora está todo mucho más parejo. La de Hungría es una liga muy, muy fuerte.

-¿Cómo ves el desarrollo de la liga argentina?

-Se creció en cuanto a números. Hay muchos más jugadores, hay mayor difusión... pero para mi la liga sigue siendo lo mismo. Es amateur y es un hobby para muchos. Las jugadoras se levantan a las 6 de la mañana para ir a trabajar, pasan ocho horas paradas y se cambian y van al club como una manera de relajar la mente. Por eso creo que la liga en sí no creció. Sí lo hizo en difusión y en números, lo cual es muy importante, pero sigue estando en el mismo nivel porque es imposible hacerla más fuerte, ya que es amateur y es un hobby. Por supuesto que esto influye en el nivel de la selección. Pero no por la dedicación, ni por el nivel de las chicas: se entrena muy bien, con muchos días de dos turnos, y hay mucha dedicación de su parte. Sino por el nivel de competencia que hay. En Europa, todos los fines de semana se juega en un nivel muy alto y acá no; esa es la mayor diferencia. De la selección femenina, una mitad del equipo juega afuera, y eso suma mucho, da mayor amplitud, cuando hace algunos años eran casos aislados los de quienes jugaban en el exterior. Entrenarse no es lo mismo que jugar. No son los mismos los nervios, no es la misma la adrenalina. No es lo mismo.

Con apenas 19 años, Karsten integró el plantel que protagonizó el mundial de mayores en diciembre de 2015. Pero unos meses antes, en julio, avisó de su temperamento y su potencial en los Juegos Panamericanos de Toronto, donde la selección ganó la medalla dorada y el pasaje histórico rumbo a sus primeros Juegos Olímpicos, Río de Janeiro 2016. Elke se destacó, dominó y dio muestras de su calidad, lo que hizo que su figura en el exterior fuera conocida y buscada.

Unos años después, en su currículum figura que fue una de las principales goleadoras de Lima 2019 (28 tantos, incluidos 4 en la final) y pieza clave en el Mundial de Japón (46 de los 177 goles de la Argentina). Ahora, la central anhela llegar a Tokio 2020, si el contexto global lo permite.

"Los Juegos Olímpicos son increíbles, la meca de todo deportista", afirma la ex central de Sociedad Alemana de Quilmes.

"Clasificarse para Río 2016 fue un sueño. Los Juegos Olímpicos son increíbles, la meca de todo deportista. Fue una experiencia única, histórica para el handball argentino, y se jugó muy bien. Estuvieron los 12 mejores equipos del mundo, así que era muy difícil, pero lo disfruté al máximo, y plantamos cara. Creo que jugamos muy bien algunos partidos", recordó de aquella experiencia que quiere repetir.

-¿Qué sensación les dejaron los Juegos Panamericanos de Lima, pensando a futuro?

-La verdad es que el año pasado se dio un salto muy, muy grande. En la final de Lima tuvimos un gran primer tiempo contra Brasil. Hubo 25 minutos impecables de nuestra parte, y en los últimos cinco ellas supieron manejar el juego y nos complicaron. En el segundo tiempo ellas fueron totalmente superiores y nos ganaron, y está perfecto. Dolió porque sabíamos que estábamos cada vez más cerca. Lo que más duele es saber que podrías haberlo ganado. Queríamos el oro, el pase olímpico.

-Y en el Mundial de Japón consiguieron la mejor clasificación histórica de la Argentina. ¿Se sacaron entonces esas ganas que tenían en Lima?

-Terminamos decimosextas [en Dinamarca 2017 habían sido decimoctavas). Creo que tuvimos un gran, gran torneo, si bien no logramos pasar de rueda, que era nuestro objetivo. Jugábamos contra el local, que tenían el público en favor y estaba parejo con nosotras. Pero rescato lo hecho frente a Hungría, ante el que jugamos de igual a igual después de que en el último mundial nos pasara por arriba. Estos son pequeños pasos que vamos dando y tomando conciencia de dónde estamos y del crecimiento que logramos. Fue un gran mundial para el equipo y lo individual de todas, y eso es lo que da esperanza para seguir: saber que estamos cada vez más cerca y nos falta ese último empujoncito que nos va hacer dar el salto final.

Karsten fue la mayor anotadora argentina en los Juegos Panamericanos Lima 2019; en Toronto 2015, con apenas 19 años, se había colgado la medalla dorada y había logrado la clasificación olímpica.

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