Violencia, estallidos sociales y pandemia: por cuarta vez en cuatro años, la Conmebol debe modificar sus planes para la organización de un torneo

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El micro de Boca, poco antes de ser atacado por hinchas de River; esto derivó en que la final de la Libertadores 2018 se mude a Madrid
El micro de Boca, poco antes de ser atacado por hinchas de River; esto derivó en que la final de la Libertadores 2018 se mude a Madrid

La Conmebol no puede dormir tranquila. Por cuarta vez en igual cantidad de años, la entidad que nuclea al fútbol sudamericano debe alterar sus planes por factores externos a lo deportivo . Hace varias semanas que la Confederación Sudamericana de Fútbol buscaba hacer equilibrio entre el caos social que está generando el Covid-19 y las necesidades de mantener en pie la competencia internacional, pero en la noche de este domingo tomó la determinación de suspender la sede de la Argentina y buscar nuevos horizontes para la realización del certamen.

Copa América: la Conmebol anunció la suspensión de la organización del torneo en Argentina

El primer hecho se dio en 2018. El 24 de noviembre debía jugarse en el estadio Monumental el partido de vuelta de la final histórica de Copa Libertadores entre River y Boca. Pero no sucedió. Un ataque con gases y proyectiles de hinchas del Millonario al micro que trasladaba al plantel xeneize obligó a la cancelación del encuentro.

El primer intento, de jugarlo al día siguiente, no prosperó. Por eso, en medio de acusaciones cruzadas y luego de que varios países se ofreciesen como sede, finalmente se disputó en el estadio Santiago Bernabeu, de Madrid. Allí River ganó 3 a 1 el 9 de diciembre y trepó a lo más alto de América -en Europa- por cuarta vez en su historia.

River y una celebración extraña: ganó la Copa Libertadores en Madrid.
River y una celebración extraña: ganó la Copa Libertadores en Madrid.


River y una celebración extraña: ganó la Copa Libertadores en Madrid.

Al año siguiente las reglas cambiaron. Imitando la tradición de la Champions League, Conmebol anunció que habría final única en un estadio predeterminado. El elegido para esa primera experiencia fue el Nacional, de Santiago de Chile. Sin embargo, el 5 de noviembre lo cambió por el Monumental de Lima . La crisis social que atravesaba entonces el país trasandino convenció a todos de que era inviable mantener en pie una sede que la organización intentó sostener. Entonces, después de decenas de especulaciones, se decidió mudar la final a la capital peruana.

El 23 de noviembre (la fecha original, no cambió), Flamengo dio vuelta una definición muy adversa contra River, y pasó de una derrota 1 a 0 casi sentenciada a ganar 2 a 1 con dos goles de Gabriel Gabigol Barbosa en los últimos tres minutos, que desataron la fiesta carioca.

El festejo de Gabigol, el héroe de la gesta en Lima, por la Copa Libertadores, que Flamengo le ganó a River
@flamengo


El festejo de Gabigol, el héroe de la gesta en Lima, por la Copa Libertadores, que Flamengo le ganó a River (@flamengo/)

Ya en 2020, la pandemia por Coronavirus detuvo al mundo y le puso pausa a casi todo el deporte de alta competencia. En medio de la lluvia de cancelaciones cayó la Copa América, que preveía una doble organización entre Colombia y la Argentina. El calendario se corrió para 2021.

Este año, con la pandemia igual de peligrosa pero el planeta acostumbrado a esta nueva realidad, el asunto pasó por lo social. Los graves estallidos ocurridos en el país cafetero hicieron que la Conmebol hiciera malabares para intentar sostener esa sede.

En el medio, varios equipos colombianos debieron resignar su localía para cumplir con el calendario de la Copa Libertadores. Incluso, River debió jugar contra Junior en Barranquilla, mientras alrededor del estadio había choques entre manifestantes y la policía . La pelota rodó igual, a pesar de los estruendos de fondo, y de los gases lacrimógenos, que obligó a detener las acciones para que los futbolistas se protegieran los ojos.

Marcelo Gallardo, víctima de los gases antes de que River juegue con Junior en una convulsionada Barranquilla
DANIEL MUNOZ


Marcelo Gallardo, víctima de los gases antes de que River juegue con Junior en una convulsionada Barranquilla (DANIEL MUNOZ/)

El 20 de mayo, cuando la situación ya era irreversible, Colombia pidió aplazar la fecha y la Confederación Sudamericana le bajó el pulgar. Entonces, el plan era que la Argentina se convierta en sede única, tal como propuso en su momento el presidente Alberto Fernández, o que algún otro país de la región ocupe el lugar del país cafetero como segunda sede.

Apenas 10 días más tarde, luego de fuertes declaraciones de los uruguayos Luis Suárez y Edinson Cavani en contra de la organización del torneo, y en medio de voces oficiales reconociendo que era “muy difícil” organizar la Copa América en medio del pico de contagios de la segunda ola en nuestro país, cerca de las 23 horas del domingo 31 de mayo, la Conmebol anunció a través de sus redes sociales: “En atención a las circunstancias presentes se ha resuelto suspender la organización de la Copa América en Argentina. La CONMEBOL analiza la oferta de otros países que mostraron interés en albergar el torneo continental. En la brevedad se anunciarán novedades en este sentido”, destacó.

Cuatro años. Cuatro cambios de planes ajenos a lo deportivo que obligaron a la Conmebol a barajar y dar de nuevo.