Vinícius contra Rodrygo

Vinícius contra Rodrygo
Vinícius contra Rodrygo


Dicen que las comparaciones son odiosas. Salvo si trabajas en la prensa deportiva, claro, que entonces son necesarias. Aún más: esenciales. Imprescindibles. Vitales. Las comparaciones alimentan el negocio. No vamos a descubrir ahora los beneficios de agitar un educado Nadal-Federer o un sangriento Barça-Madrid, pero nos quedaríamos cortos si nos limitáramos a confrontar lo que hay a un lado del campo con lo que hay al otro. Los fratricidios multiplican las posibilidades y además contienen morbo en altas dosis.

Desde la titularidad de Rodrygo en Estambul, que cogió a los reporteros con el pie cambiado, el joven delantero brasileño depara una doble vertiente: su propia explosión y la depauperación de Vinícius Junior, también joven, también delantero y también brasileño. Una analogía servida en bandeja que hasta el más torpe detecta y no conviene desaprovechar.

¿Es mejor Vinicius o Rodrygo?”, se preguntan en el ‘As’ y en Deportes Cuatro. “Vinícius y Rodrygo, pulso 'canarinho”, vaticina ‘Marca’, que atisba ya un ganador: “Rodrygo adelanta por la derecha a Vinícius”. Ese verbo, “adelantar”, es el más empleado estos días: “Rodrygo, la estrella emergente que adelanta a Vinicius”, dice ‘La Vanguardia’; “Rodrygo adelanta en todo a Vinicius: convence a Zidane y se convierte en el 'Neymar' del Madrid”, proclama ‘El Español’. Ahí queda eso.


“Rodrygo se ha zampado a Vinícius literalmente”, repetía hace unos días Roberto Gómez en la tertulia La Tribu de Radio Marca, sin que nadie en la mesa le avisara de la burrada ni de que estaba engordando nuestro libro negro de la literalidad. Nadie tampoco parece reparar en que Rodrygo está jugando por la derecha, en el lugar habitual de Bale (o de Lucas Vázquez), mientras que Vinícius se desempeña por la izquierda, en la que le cierra el paso Hazard. En realidad no se trata de una pugna por entrar en el dibujo de Zidane sino de un concurso de popularidad; no de encontrar acomodo en el once sino en el relato de los medios, donde ese papel del joven crack parecía estar ya asignado.

Ambos, Vinícius y Rodrygo, debutaron con 18 años. Vinícius ya tiene 19 y, a estas alturas, su carrera parece acabada, no tanto porque no marque goles como porque Rodrygo sí los mete. Cada acierto del nuevo es una losa para él. Hasta ahora, Vinícius jugaba contra el rival y contra sí mismo, es decir, contra las expectativas que le habían colgado. Si esto ya debía de ser agotador, imaginen ahora que suma un tercer frente.

“¿Cómo lleva Vinícius que la temporada pasada escuchara elogios, lo eleváramos al cielo futbolístico y ahora no entre en alguna convocatoria?”, preguntó Miguel Ángel Toribio, de Radio Marca, a Casemiro tras la goleada (5-0) al Leganés. Rodrygo había marcado el primer gol del partido y la noticia se volvía contra Vinícius, que ni siquiera había sido convocado.

Hace menos de un año, cuando arregló un partido contra el Real Valladolid, Vinícius era efectivamente elevado a los altares por gran parte de la prensa. En ‘El chiringuito’ hasta se preguntaban si ilusionaba más que Leo Messi. Sin ponerse colorados, suponemos. Ahora, en ese mismo programa debaten si tiene que dejar el Real Madrid en el mercado de invierno. Lo bueno para Vinícius es que, si se le ocurre marcar un gol esta semana, igual es Rodrygo quien tiene que ir pensando en una cesión a la Eredivisie.

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