La vieja guardia dio la cara en Rosario

El Millonario quiere cerrar el año con un triunfo en el clásico de la fecha ante el Ciclón para seguir acechando a los de arriba.
El Millonario quiere cerrar el año con un triunfo en el clásico de la fecha ante el Ciclón para seguir acechando a los de arriba.

Resultaría osado y hasta irrespetuoso pedirle a River, a este River, una prueba de carácter. Y también era real la incertidumbre sobre las posibilidades de recuperación luego de la dolorosa derrota en Lima, sobre todo en un terreno tan complicado como es el Marcelo Bielsa. Pero nadie puede dar por muerto a un campeón y, mucho menos, cuando si algo tiene de sobra es personalidad.

Fueron los de la "vieja guardia" quienes dieron la cara. Qué decir de Leo Ponzio, el único sobreviviente no solo de todo el ciclo Gallardo, sino también de aquel año negro en la B Nacional. Que estuvo prácticamente todo el año afuera por lesiones, pero que tuvo que estar presente en su casa y lejos de aquellos tiempos de despliegue sobrehumano, regó de oficio el medio de la cancha y nunca lo encontraron mal parado

O Juanfer Quintero, el de la dolorosa lesión allá por marzo que hasta le impidió estar en condiciones para jugar en Lima, pero que entró para mostrar la mejor cara del equipo en el segundo tiempo. Y obviamente hay un lugar reservado para la magistral definición de Nacho Scocco, que no pudo disfrutar al 100% su golazo por ser el mismo que esa misma noche, una hora antes, recibió una plaqueta y el reconocimiento de la que también es su casa. 

A la noche perfecta solo le faltó la redención de Pratto, señalado por la fatídica jugada ante Flamengo, pero al que seguramente se le guardará un lugar en el final de esta película. Y Nacho Fernández, Pinola, Armani y también los pibes. River vive en la Superliga, la única deuda del lustro glorioso de Gallardo, en la que quedó a dos puntos y con un partido pendiente. La que se definirá en marzo del año próximo y el objetivo al que todos apuntan. De la mano de los que nunca dejan a River a pie.

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