Braian Toledo: el vínculo con su madre Rosa y las enseñanzas que le dio en su vida

LA NACION
lanacion.com

Braian Toledo dejó una huella en su paso por LN+ durante el programa "Padres e hijos", una creación de Damián Kirzner y que tuvo como narrador al actor Peto Menahem, que consistió en esas historias de vida y superación.

En la segunda temporada del programa, el proyecto se amplió a la relación de madres e hijos, y ahí entró en escena el relato de Braian Toledo -que murió recientemente en un accidente motociclístico- y su madre Rosa.

En el video, se puede ver cómo los dos describieron su vínculo y la vida en el Barrio Martín Fierro, en Marcos Paz, el camino del atleta en el deporte de alto rendimiento, con las participaciones olímpicas en Londres 2012 y Rìo 2016 y su proyección a Tokio 2020.

Lo que aprendió Braian Toledo de su madre Rosa

"Mi mamá era muy escasa en todo sentido. Mi vieja pasaba noches sin comer para que comamos mi hermana y yo. Y yo me acuerdo de eso. Ella solo tomaba mate y vivía para nosotros. Su objetivo era que nosotros vivamos bien"."El primer recuerdo de mi mamá era cuando tenía la panza grande con mi hermana y ya estaba sola, mi viejo ya se había ido. Yo me abrazaba a la panza de mi hermana con ella"."Rosa me enseñó todo a su manera. Me enseñó a hervir arroz y a cocinar salchichas. A los cuatro años ya sentía una responsabilidad. Era un montón a esa edad""A mi vieja le preocupaba que yo estudie. En un momento me hubiese gustado de ella que me diga un «te quiero, una caricia, un te amo». Yo quería sacarme diez en la escuela para que ella se sienta orgullosa de mi. Mi mamá se iba a las 6 de la mañana a limpiar pisos y volvía a las diez de la noche. Lo hacía por dos mangos. Llueva, truena, lo hacía igual por traernos el pan". "Un día le dije a mamá que iba a competir a Capital. Y ella me pone una cara mala, como si le estuviera dando una mala noticia. Ella me dice «no tenemos plata, solo dos pesos». Cuando bajo al Cenard hacía mucho frío y cuando metí las manos en los bolsillos encuentro el billete de dos pesos que me lo había puesto mi mamá". "La mejor escuela que tuve fue mi vieja y la presión que me metió siempre. Esa exigencia me ayudó. En séptimo grado me saqué un 9 y yo me largué a llorar porque sabía que mi vieja siempre aspiraba a un 10. Pero con el tiempo entendí que esa presión me sirvió para lo que hago hoy en día. Hoy entro a un estadio olímpico con 90.000 personas mirándome y no escucho a ninguno".

Qué leer a continuación