El sufrimiento de los caballos, el lado oscuro de los románticos paseos en carruaje por Nueva York

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Videos difundidos en redes sociales recogieron el momento en el que un caballo de carruaje se colapsa en Nueva York. (Captura de video / CBS News)
Videos difundidos en redes sociales recogieron el momento en el que un caballo de carruaje se colapsa en Nueva York. (Captura de video / CBS News)

El súbito colapso de un caballo de tiro en Nueva York en días recientes ha causado indignación y catalizado las demandas para que se prohíban los carruajes en esa ciudad.

El pertubador incidente, captado en video, ha reavivado las críticas al uso de los caballos de tiro y, en lo específico, al trato cruel que se le dio al animal desfalleciente en el Parque Central.

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En las imágenes es evidente el sufrimiento de la yegua de 12 años, que patea presa de terror y sin fuerza para mantenerse en pie, mientras un hombre que fuma le echa humo y varios individuos intentan subirla a un vehículo.

Al parecer no se llamó a un veterinario al lugar y el animal fue sacrificado horas después en un establo.

Pero según Christina Hansen, vocera de la industria de los carruajes de la ciudad de Nueva York, la yegua de nombre Aisha se encontraba en buen estado de salud y colapsó debido a un problema cardíaco.

Hansen criticó a los “extremistas de los derechos de los animales que explotan esta tragedia para impulsar su agenda anticaballos durante este momento de dolor y conmoción”.

El colapso de caballos era algo frecuente en el pasado cuando esos animales proveían una parte sustantiva del transporte. Pero en la actualidad los carruajes de caballos en las ciudades son una suerte de reliquia o atracción nostálgica, y si bien son fuente de negocio y empleos, la infraestructura urbana actual y el tráfico de autos no son muy compatibles con este medio de transporte animal.

En los últimos dos años, por ejemplo, se dieron 20 colisiones viales en las que estuvieron implicados estos carruajes, de acuerdo a CBS.

Al respecto, Hansen afirmó que cualquier caballo puede sufrir una emergencia médica por multitud de razones, que no son por ello resultado de abuso o crueldad. Pero otros señalan que en Nueva York no es posible operar carruajes sin someter a los caballos a “sufrimiento, abuso y crueldad”, según comentó a CBS el director de la organización defensora de los animales NYCLASS, que propone la eliminación de este negocio en esa ciudad.

Por lo pronto, de acuerdo a The New York Times, el escuadrón de la policía dedicado a investigaciones sobre crueldad animal revisa el caso y el alcalde neoyorquino Bill de Blasio consideró en Twitter que el colapso y muerte de la yegua Aisha “es dolorosa y dice mucho de un persistente problema”.

Y no es un caso aislado. Cada año se registran varios casos de caballos que se colapsan en las calles de Nueva York y luego son sacrificados. De acuerdo al Times, han muerto tres en lo que va de 2020.

De Blasio prometió en su campaña de 2013 eliminarlos, pero ante la oposición de los operadores y cocheros y el hecho de que aún son populares en la ciudad, se limitó a restringir su operación y solo pueden recoger pasajeros en el Parque Central. También se estableció que no pueden operar en días muy calurosos y húmedos, y desde 2010 no pueden rodar al sur de la calle 34.

Pero las organizaciones defensoras de los animales consideran que es un negocio cruel.

NYCLASS y otros grupos buscan la prohibición completa de esa actividad en la Gran Manzana. Sus denuncias no solo se limitan a las muertes de caballos sino casos en los que alegan se ha cometido explotación en condiciones de crueldad contra esos animales.

La organización tiene videos donde se ve a un caballo llamado Tommy mal alimentado y exhausto. El animal es propiedad del dueño de un establo que en 2007 fue condenado por intentar sobornar a un inspector de la ciudad y, pese a ello, logró recuperar su licencia.

De acuerdo al periódico Daily News, existen actualmente en Nueva York 68 carruajes y 260 cocheros operando en la ciudad. NYCLASS ha propuesto instalar cámaras de video para documentar el trato que se les da a los caballos y la manera en lo que son conducidos por las calles. La Alcaldía señaló que revisará la propuesta.

En tanto, críticos de NYCLASS señalan que ese grupo dio cientos de miles de dólares en contribuciones de campaña a favor de De Blasio.

De acuerdo a Sentient Media, entre 2005 y 2015 unos 581 caballos fueron usados para tirar carruajes en Nueva York. Y 191 estaban registrados en Nueva York a finales de 2018.

Otros videos de caballos colapsados en Nueva York han sido publicados en años pasados en redes sociales.

Los casos de colapso en zonas públicas son conocidos y atraen la atención, pero sus críticos señalan que no se sabe cuál es el destino de la mayoría de los caballos cuando por alguna razón ya no son capaces de jalar los carruajes. Muchos son vendidos en subasta, se afirma, y acaban en mataderos en México o Canadá. Y muchos pasan años, algunos hasta 20, tirando de carruajes sin opción para retirarse y vivir sus últimos momentos en condiciones de tranquilidad.

Hansen, vocera de la industria de carruajes, ha rechazado esa noción y señala, según el Daily News, que retiran a sus caballos a espacios privados fuera de la ciudad y que no son enviados a mataderos.

Nueva York no es el único sitio de EEUU donde hay controversias por la condición de los caballos de carruajes. En 2019, por ejemplo, se reportó que en Chicago varios concejales han planteado una prohibición de ese negocio en la céntrica Avenida Michigan. Activistas que señalan que los caballos son explotados y sometidos a abusos en Chicago recaudaron en octubre pasado 20,000 firmas para pedir que se prohíban esos carruajes en la ciudad, de acuerdo a ABC7.

En cambio, en Filadelfia una compañía operadora de carros tirados por caballos cerró y entregó a sus animales a las autoridades luego de que se constató que estos eran mantenidos en malas condiciones, de acuerdo a la radio NPR.

En todo caso, esos vehículos aún circulan, tirados por caballos y con pasajeros a bordo que, quizá, evocan con melancolía viejos tiempos de más pausados transportes, por las calles de Nueva York, Chicago y otras grandes ciudades.

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