Victoria Ruffo y el éxito que la humillación de su relación con Eugenio Derbez nunca pudo empañar

Miguel Cane
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Victoria Ruffo (Getty Images)
Victoria Ruffo (Getty Images)

Victoria Ruffo llegó a los 40 años de carrera siendo una gran figura, pero también demostrando que la adversidad no es un obstáculo para el éxito o la dicha, si bien ha sido un camino largo, y a veces, sinuoso.

Y es que haber llegado a ser la reina de la telenovela en su momento (título que ostentó por varios años, antes de ascender a primera actriz), tampoco fue obra de la casualidad. Aunque así fueron los comienzos de María Victoria Eugenia Guadalupe Martínez del Río Moreno, quien a los 16 años comenzó su carrera básicamente por acompañar a su hermana mayor Marcela (hoy productora de TV), al casting de un comercial para un refresco, quedándose ella con el trabajo al ser elegida por el publicista.

A partir de entonces, Victoria comenzó a trabajar prácticamente sin descanso, primero en cine y posteriormente en la televisión, donde debutó de la mano del legendario Ernesto Alonso “El señor Telenovela”, que en 1980 la incorporó al reparto de “Conflictos de un médico”, una telenovela estelarizada por el actor puertorriqueño Frank Moro, en la que tuvo el pequeño (pero crucial) rol de Charito, una adolescente ingenua y dulce que es ayudada por el protagonista, a salir de una situación precaria y se supera en la vida.

Inmediatamente después, Alonso la incorporó en el rol de la hermana menor del protagonista en “Al rojo vivo”, y en 1981, junto con su hermana menor, Gaby (que sería famosa como conductora del programa de concursos ‘TVO’ en los años 90) en la telenovela “Quiéreme siempre” como hijas de Jacqueline Andere –y además fue una de las raras ocasiones en las que Victoria interpretó a una villana (más bien una niña consentida y celosa) que se redime.

Mientras estudiaba en lo que eventualmente se conocería como el CEA, con compañeras como Laura Flores y Erika Buenfil, Victoria fue seleccionada por Valentín Pimstein para tener su primer personaje estelar en “La Fiera” (1983), al lado de Guillermo Capetillo; en el melodrama interpretaba a una joven sin recursos que resulta ser heredera de una fortuna (años después, Maite Perroni haría otra versión de esta misma historia en “La Gata”) y debe recuperar el amor perdido.

La telenovela, que se transmitía en un horario familiar, tuvo un éxito abrumador y con apenas 20 años, Victoria Ruffo se colocó en los cuernos de la luna, y además debutó en teatro con una comedia francesa (a la que astutamente los productores le cambiaron el título por “Esta chica es una fiera” y se mantuvo casi tres años en escena), y pasó a su segundo estelar: “Juana Iris”, al lado de Valentín Trujillo.

La novela que la convirtió en “reina” del género fue la segunda versión de “Simplemente María”, que en los 60 hiciera estrellas de Ricardo Blume y Saby Kamalich (y los importó a México desde Perú), en la que compartió créditos con Manuel Saval y Jaime Garza (quien rompió su larga relación con Alma Delfina, con quien había estado viviendo desde 1983, para comprometerse con Victoria, aunque después ella rompió el compromiso y tuvo una relación de un año con el periodista Ricardo Rocha, 20 años mayor que ella, que también se separó de su cónyuge, tal era el ‘pegue’ en aquellos años de la Ruffo, con su belleza en todo su esplendor). Otro detalle importante de esa producción, fue que en ese foro Victoria conoció a Eugenio, el hijo de su compañera de reparto, la monumental Sylvia Derbez, y ahí se hicieron amigos, aunque no fue hasta 1991 que comenzaría lo que es, hasta hoy, el único escándalo que Victoria ha protagonizado.

Después de romper con Rocha (con quien también hubo anillo de compromiso y toda la cosa), Victoria comenzó a salir con Eugenio, que aún no se separaba de la madre de su hijo Vadhir –algo que Victoria no sabía, según aseguran sus allegados, y al saber que éste seguía casado, terminó la relación y le dijo que no la buscara hasta que resolviera sus asuntos. Derbez se separó de Silvana Torres Prince y empezó una relación con Victoria, más formalmente… y aquí es donde surge la pregunta sin respuesta: ¿Hubo o no hubo boda entre ellos?

La pareja presuntamente se casó antes del nacimiento de José Eduardo, su hijo, en 1992. No obstante, cuando se separaron en 1996, no hubo divorcio… porque no constaba en actas que la ceremonia celebrada entre ellos hubiera sido oficial (o legal).

La humillación de la actriz fue terrible y desde entonces, hasta ahora, no le dirige la palabra a Eugenio, excepto cuando es estrictamente necesario y mientras su hijo fue menor de edad. Desde que José Eduardo es adulto, no han vuelto ni siquiera a coincidir en el mismo lugar, y se dice que a Victoria no le gusta ni siquiera que le mencionen a su ex.

Fue en 2001 que Victoria contrajo matrimonio con Omar Fayad, político de ascendencia libanesa, que es el padre de sus hijos menores, los mellizos Victoria y Anuar. Con él encontró la estabilidad que buscaba y supo intercalar sus obligaciones como esposa de una persona dedicada al servicio público, con su carrera como actriz, que ha ido evolucionando.

De hecho, este es el secreto para la larga duración de su matrimonio: mantener su vida personal completamente privada, apoyar siempre a su cónyuge en su carrera y al mismo tiempo, recibir el apoyo de su compañero para seguir encabezando proyectos: Fayad jamás buscó retirarla del medio y Victoria ha florecido como actriz madura en telenovelas como “La malquerida”, una nueva versión de “Corona de Lágrimas” (en un rol de matriarca que, irónicamente, creó su exsuegra, doña Sylvia) y más recientemente “Cita a ciegas”.

Cuarenta años que se han ido como un suspiro y que demuestran que, con solidez, Victoria Ruffo es una figura que llegó para quedarse.

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