Velasco: un 10 en soledad que igual mantiene el crédito abierto ante la falta de rebeldía de Independiente

José E. Bordón
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Alan Velasco, uno de los futbolistas más desequilibrantes de Independiente, supera la marca de Acevedo (Unión)
Fotobaires

SANTA FE.- Alan Velasco vio la puerta abierta y se mandó. Aunque no fue la noche del sábado una de sus mejores, habrá que coincidir que el delantero comenzó a sentirle el gusto a la titularidad en su puesto. Ya lo hizo en Bolivia, cuando Independiente superó a Guabirá (3-1) en el debut del Rojo en la Sudamericana. Pero luego, cuando Jonathan Menéndez dio positivo de coronavirus en un test rápido realizado el jueves cuando el plantel regresó al país, el cuerpo técnico decidió que frente a Unión era su momento de repetir lo hecho hasta aquí. Menéndez, Silvio Romero y Sebastián Palacio fueron suplentes esa noche, pensando en el Tatengue, por lo que estaba en juego camino a la definición del grupo.

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Como se sabe, por la liga local, Velasco había comenzado el juego ante Lanús, en la derrota de su equipo por 1 a 0, en la primera fecha de la copa. El juvenil que lleva la camiseta N° 10 siempre fue una carta de esperanza.

Los ojos de propios y extraños estuvieron puestos esta noche en su fútbol frente a Unión. Nadie puede negar que cuando el Brighton, equipo inglés que desde hace varios años tiene la política de comprar jóvenes promesas, ofreció 6.000.000 de euros por esta bien llamada “La Joya” de Independiente, las miradas comenzaron a ser diferentes. Claro que los dirigentes del Rojo tienen otras pretensiones y pretenden al menos 15 millones de dólares limpios para comenzar a conversar. Es que ante semejante porvenir, el 3 de diciembre del año pasado se le concretó al jugador una importante mejora salarial y además se le anunció que fue “blindado” con un contrato hasta 2023, que incluye una cláusula de rescisión de 23.500.000 dólares.

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La atención por el interés que los comentarios generan sobre el presente y el futuro del jugador de 18 años (el 27 de julio cumple los 19), no se vio defraudada. Atrás parecen haber quedado aquel edema en el sóleo de la pierna derecha y un cuadro de coronavirus con síntomas que lo debilitaron en el comienzo del ciclo de Julio César Falcioni en la conducción técnica. Necesita continuidad, está claro, volver a jugar cinco o seis partidos seguidos, pero condiciones tiene.

Como consecuencia de eso, sumado a un bajón futbolístico, el volante-delantero fue quedando relegado. Pero el tiempo pasó, su recuperación fue evidente y, si bien como dijo el entrenador “es un futbolista al que hay que llevarlo de a poco”, su aporte al equipo en Bolivia fue decisiva para mantenerlo entre los once que iniciaron el cotejo en Santa Fe.

Si Alan intentó conformar a todos, no fue –precisamente- esta noche en Santa Fe. Intentó y no pudo, quizá porque los hombres que debían definir lo que él creaba, caso Silvio Romero, estuvieron no solo lejos del área sino imprecisos y con la “pólvora mojada”. Por eso, no fue necesario esperar hasta el último minuto que estuvo en la cancha -34 del ST, cuando fue sustituido por Herrera- para entender que los problemas fue de todo Independiente.

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Desde el comienzo, Velasco supo interpretar que necesitaba una buena labor porque las chances en un encuentro no solo son para un futbolista sino para todo el equipo. En el ida y vuelta, como se vio en el “15 de Abril”, Independiente no pudo sacar ventajas. Pero la posibilidad de comenzar a afianzarse entre los titulares no la desaprovechó. Rindió, poco pero rindió, para el técnico, para sus compañeros y para el espectáculo.

Por eso, tampoco pareció ser una noche más para el resto de los compañeros. En el vestuario no dejaron de reconocer la importancia que va adquiriendo el juvenil. El pobre 0 a 0, lamentablemente, fue el resultado que nos privó de ver a Velasco en su verdadera dimensión.