El Valencia, dos años en caída libre desde la Copa del 2019

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Valencia, 24 may (EFE).- El Valencia cumple este martes dos años desde la obtención de su último título, la Copa del Rey de 2019, sumido en una etapa de caída libre, con una degradación absoluta a nivel institucional y social y un descenso notable en su rendimiento deportivo, que le han llevado este año a estar más cerca del descenso que de los puestos europeos.

El 25 de mayo de 2019, el club valenciano se impuso en la final de la Copa del Rey disputada en Sevilla al Barcelona por 2-1 con tantos de Kevin Gameiro y Rodrigo Moreno, en el que fue el momento de mayor brillantez de la década y que además coincidió con la celebración del centenario de la fundación del club.

Sin embargo, aquel éxito, que supuso el momento más potente de la etapa actual del Valencia, iniciada en 2014 con la llegada del empresario Peter Lim como máximo accionista, se convirtió en la cima desde la que muy pronto el Valencia empezó a despeñarse en dirección a un precipicio cuyo fondo podría no haber tocado todavía.

Con Mateo Alemany como director deportivo, y Marcelino García Toral como entrenador, el Valencia puso la guinda a dos magníficas temporadas con sendas clasificaciones para la Liga de Campeones, en una final copera, a la que llegó tras superar al Ebro, Sporting de Gijón, Getafe y Betis.

A pesar de que muchos de los integrantes de la alineación campeona en aquella final permanecen en el club, las ausencias no repuestas de Garay, Parejo, Kondogbia, Coquelin o Rodrigo son lo suficientemente notables como para demostrar la perdida de potencial del equipo.

En el inicio de la campaña siguiente, Marcelino solo le duró tres partidos en el banquillo a Peter Lim y en noviembre también salió Alemany. Para entonces Albert Celades, sin apenas experiencia a nivel de clubes, ya era el entrenador del Valencia.

Sus momentos dulces se limitaron a algún encuentro aislado de Liga y a la clasificación como primero en la fase de grupos de la Liga de Campeones con dos buenas victorias a domicilio ante el Chelsea y el Ajax.

La discreción en la Copa del Rey, la eliminación europea en octavos de final, la vuelta de la Liga sin público y su despedida antes del final de la competición resumen el paso por el club de un entrenador cuya llegada supuso una sorpresa para la afición y cuya ausencia nadie echó en falta.

La temporada actual, con el equipo fuera de Europa, sin opciones desde hace muchas semanas de volver a los torneos continentales y con un rendimiento triste en la Copa del Rey, solo ha servido para que club y el equipo bajaran varios peldaños a todos los niveles.

La temporada acaba con el Valencia salvado con apuros, con la imagen de la cúpula de la entidad más que deteriorada y con su permanencia en el club es especialmente cuestionada y no deseada por el valencianismo, aunque con la incógnita de si se puede llegar a producir su salida y, si así fuera, en torno a cómo se produciría.

Al final, el compromiso de la plantilla, más allá de su calidad para conseguir una mejor clasificación, ha sido el aspecto más positivo de una temporada sin público, en la que el técnico Javi Gracia, de un perfil similar al de Celades, no ha conseguido impulsar al equipo. Tanto en una campaña como en otra, fue Salvador González “Voro” el que tuvo que cerrar la Liga desde el banquillo.

Los números reflejan la pendiente descendente del Valencia durante dos de los años más aciagos de su centenaria historia. En dos temporadas ha disputado 91 partidos de competición oficial con un balance desfavorable de 31 victorias, 27 empates y 33 derrotas.

Alfonso Gil

(c) Agencia EFE