Vacuna rusa: Ricardo Zielinski tiene la fórmula que hace invulnerable a Estudiantes

Máximo Randrup
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El Ruso Zielinski dirige una práctica de Estudiantes de La Plata; con el nuevo DT, el plantel aumentó los entrenamientos, con dos turnos por jornada.
Estudiantes de La Plata Oficial

LA PLATA.– Se nota en el juego. Se nota en la actitud. Se nota en el convencimiento. Se nota en las estadísticas. No importa el foco. Se nota y mucho. Estudiantes evolucionó de forma repentina. Era escombros, hoy es estructura. Era el deseo de ser un equipo; hoy –todavía perfectible– lo es. La razón principal de este crecimiento vertiginoso tiene nombre, apodo y apellido: Ricardo “Ruso” Zielinski.

¿Es el entrenador un único responsable de la resurrección del Pincha? No. Los dirigentes lo contrataron y los futbolistas entran en la cancha. Sin embargo, el director técnico debe colocarse primero en la lista de las causas que provocaron este buen presente: 10 puntos de 12; nueve goles en favor y apenas uno en contra.

Cuando el aire del club estaba viciado por los resultados adversos, el DT creyó en la reconstrucción. La ideó, la trabajó y luego la puso en marcha.

Ricardo Zielinski durante el partido que disputan Estudiantes y Racing Club
Eva Cabrera/amb/Télam


Zielinski da instrucciones en el único partido que Estudiantes no ganó por la Copa de la Liga Profesional, el 0-0 con Racing en La Plata. (Eva Cabrera/amb/Télam/)

Lo primero que hizo fue explicarles a los dirigentes que necesitaba refuerzos. El Pincha finalizó la Copa Diego Maradona con todos los futbolistas de campo surgidos de sus divisiones inferiores (21 años de promedio) y en el encuentro del domingo pasado apareció en la cancha con una formación íntegra de jugadores que no se formaron en el club. Un equipo nuevo. Un equipo, en realidad. Gran acierto: los chicos pueden ser complemento, pero no sustento.

El segundo ítem de su plan fue manifestarles a sus dirigidos que sin sacrificio no había forma de despegarse de la versión 2020 de Estudiantes, la de la peor racha histórica de partidos sin ganar y mayor cantidad de minutos de su historia sin marcar un gol. Y “sacrificio” significó y significa más horas de entrenamiento; mucha jornada de dos turnos y pocos días libres.

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El tercer punto de su proyecto fue corregir el factor psicológico. Enderezarlo. En el último tiempo, el plantel sumó varios refuerzos que venían de destacarse en sus clubes y se desinflaron al llegar. Tres casos emblemáticos: Ángel González, Federico González y Leandro Díaz; venían de ser figuras en Godoy Cruz, Tigre y Atlético Tucumán, respectivamente, y en Estudiantes se apagaron por completo. Zielinski les aclaró que no se habían olvidado de jugar. Les dio confianza. Los trabajó. Volvió a encenderlos.

Ricardo Zielinski debutó anoche como DT de Estudiantes... y le ganó a River.
Prensa Estudiantes


En el propio estreno de Zielinski en el banco de suplentes pincharrata, Estudiantes revirtió un 0-1 con un jugador de menos y contra River. (Prensa Estudiantes/)

Otra de sus primeras misiones fue edificar una columna vertebral. Cuando empezó 2020 esa base, necesaria en todo equipo, era conformada por Mariano Andújar, Jonathan Schunke, Javier Mascherano y Gastón Fernández. Cuando tres de ellos se fueron, la estructura se desmoronó. El entrenador se propuso construir esos pilares de inmediato y lo consiguió: Andújar, Fabián Noguera (refuerzo), Jorge Rodríguez (refuerzo) y Leandro Díaz (ya estaba, pero parece otro).

Con la columna vertebral diagramada, el director técnico erigió la formación base. El Pincha dejó de variar nombres según el rival de turno y consolidó, después de mucho tiempo, una alineación principal. Si bien Zielinski tiene en cuenta al adversario, eso no lo lleva a desarmar lo propio. El DT hace modificaciones puntuales: por sanciones, por lesiones y alguna excepcional por rendimiento. En síntesis: afianzó una formación. Parece un detalle. No lo es. Con Gabriel Milito, por ejemplo, Estudiantes mutó tanto que jamás se conoció a sí mismo.

¿Qué hizo el Ruso futbolísticamente? En la defensa cambió juventud y técnica individual por experiencia y altura. A los integrantes del mediocampo les inculcó que el despliegue no se negocia; si se avanza, se retrocede. En el ataque generó mayor peso ofensivo con el doble nueve; en el último encuentro, Martín Cauteruccio y Díaz; en el anterior, Federico González y Díaz.

El sistema táctico, un misterio con sus antecesores, está bien claro: 4-4-2. La estrategia, también: juntar líneas, priorizar el orden, mantener la intensidad durante todo el partido, optimizar la pelota parada y atacar de forma vertical (sin descompensarse, por supuesto).

Más que un misterio, Zielinski es un homenaje a la sencillez. Es el minimalismo por encima de lo barroco. Menos, a veces, es más.

Walter Vargas, periodista, docente, psicólogo social y confeso hincha de Estudiantes, lo describe así: “Un DT simple, pero no simplón [...] Un técnico convencido y convencedor”.

El periodista Gonzalo Bressan Otegui, en el portal Lástima a nadie, maestro, agrega otros conceptos interesantes: “Zielinski prefiere alejarse de las grandes luminarias y los micrófonos. A fuerza de trabajo, construye equipos sólidos e incómodos para todos los rivales. Estudiantes de La Plata y el Ruso parecían estar predestinados para encontrarse”.

Ricardo Zielinski con Juan Sebastián Verón
Ricardo Zielinski con Juan Sebastián Verón


Ricardo Zielinski, un director técnico hecho a la medida de Estudiantes; en la presentación en el club, junto a Martín Gorostegui y Juan Sebastián Verón, vicepresidente y presidente del club, el entrenador afirmó: "Mis equipos son organizados, agresivos y competitivos, con convicción de pelear arriba".

Esta historia recién comienza. Puede ser exitosa, como hasta ahora, o no. Van apenas cuatro fechas. Lo que ocurre es que el contraste con el pasado reciente es gigantesco. En 2020 el conjunto pincharrata sumó 13 puntos de 54 posibles; una cosecha de 24%. En el actual torneo, con Zielinski, acumula 10 unidades de 12; una eficacia de 83%. Y hay otro dato que resulta, inclusive, más elocuente: en las 18 presentaciones de 2020 consiguió apenas 13 tantos y ahora atesora nueve en cuatro juegos; de hacer 0,72 goles por cotejo, pasó a marcar 2,25.

El vínculo comenzó de la mejor manera. Tuvo la aceptación inmediata de los hinchas cuando lo confirmaron en el cargo, a la gente le cayó muy bien que el nuevo DT aumentara considerablemente la cantidad de entrenamientos, y en el debut oficial se gestó el romance. Si hay algo que aman los simpatizantes de Estudiantes, además de la Copa Libertadores de América, es lograr triunfos épicos; ésos que la lógica considera imposibles y el corazón vuelve reales. Como el 4-3 a Platense de 1967, como el 3-3 con Grêmio de 1983 y como el 4-3 a Sporting Cristal de 2006. El primer partido de Zielinski también quedará en la memoria: el Pincha perdía por 1-0 frente a River, tenía un jugador menos y ganó por 2-1 a los 50 minutos del segundo tiempo. Por circunstancias y jerarquía del rival, una proeza.

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Tras la victoria contra el conjunto dirigido por Marcelo Gallardo, venció por 2-0 a Godoy Cruz en Mendoza, igualó 0-0 ante Racing en La Plata y aplastó con un 5-0 a Arsenal en Sarandí. Los números cierran por todos lados.

“Mis equipos son organizados, agresivos y competitivos, con convicción de pelear arriba”, expresó el entrenador en su primera conferencia de prensa. Por ahora, cumple con creces.

La revolución rusa que disfruta Estudiantes tiene explicación y se puede resumir en una palabra: “trabajo”.